¿Cómo eran las mujeres de Stalin, Hitler, Mussolini y Franco? Rosa Montero lo cuenta en “Dictadoras”

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Por Mónica Maristain

Las mujeres que hicieron historia en la vieja Europa constituyen un tema de gran interés para la escritora española Rosa Montero (Madrid, 1951), quien en su libro de 2013, La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral) se inspiró en el diario de la científica polaco-francesa Madame Curie (1867-1934), para explorar el dolor de una pérdida.

Ahora llega el turno de Dictadoras (Lumen), donde la también autora de El corazón del tártaro y La hija del caníbal, habla de la vida de algunos de los más prominentes dictadores europeos a través de las figuras femeninas que los acompañaron durante el transcurrir de su vida y su gobierno.

Así, “las mujeres más despiadadas de la historia” compartieron con sus cónyuges o amantes una visión catastrófica del mundo y un anhelo de poder por el que lucharon contra todos, sin medir consecuencias.

 

 

“Y es que, en efecto, hay una relación directa entre la pequeña historia de la intimidad y la gran y devastadora historia de las dictaduras”, dice Rosa Montero en el prólogo.

El libro es el resumen del programa televisivo homónimo, surgido por la iniciativa del productor argentino Eliseo Álvarez y que Rosa grabó en Rusia, Alemania, Italia y España.

“No éramos precisamente una megaproducción de la BBC, sino más bien una especie de grupo televisivo guerrillero”, admite Montero, para la que la experiencia en la pantalla chica resultó tal reveladora como gozosa.

 

LAS MUJERES DE LOS DICTADORES

 

La primera mujer que marcó la vida del dictador ruso Josep Stalin fue, como era de prever, su madre Ekaterina, de carácter fuerte y muy religiosa. En términos de amor, el creador del “stalinismo” siguió las reglas de su época contando con dos esposas oficiales y una amante surgida del servicio y que constituía su persona de más confianza.

Ekaterina se llamó también la primera esposa del dictador. Tenía 20 años, era muy creyente y estaba muy enamorada de su marido.

 

 

Nadie hubiera pensado que el inventor de las purgas sanguinarias en una Rusia siempre atribulada por la historia tomó su nombre de Ludmila Stal, una amante seis años mayor que él y que había estado muy cerca de Vladimir Lenin.

La experta en química y siempre tímida Nadia fue su segunda mujer. Sufrió maltrato físico y humillaciones constantes por parte de su marido, quien por otro lado frustró su carrera política. Nadia dio fin a su vida desgraciada con un autoinfligido tiro en el pecho. Tenía apenas 31 años.

Particularmente interesante es el capítulo dedicado a las mujeres de Adolf Hitler, entre las que sobresale una casi desconocida Stefanie Rabatsch, de la que el líder nazi estaba enamorado sin remedio cuando apenas tenía 17 años. Fue un amor inconfeso y por tanto no correspondido.

 

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Según Montero, “pese a sus estrafalarias y censurables ideas sobre las mujeres y a su evidente misoginia, Hitler siempre tuvo muy claro el papel fundamental del sexo femenino en su escalada política”. Ellas, por el contrario, venía a Hitler como un ser providencial, un superhéroe, afirma la escritora.

Hitler buscaba mujeres de caderas anchas, curvas pronunciadas, piernas firmes y enormes traseros, revela el libro, al tiempo que como es lógico dedica varias líneas a la “rubia inocente” Eva Braun, quien llegó a la vida de Hitler luego del suicidio de su sobrina Geli (con la que el dictador mantuvo una especial relación de cercanía) y del deterioro de la inglesa Unity Valkyrie Mitford, quien se pegó un tiro pero no murió, aunque su cerebro quedó muy lesionado.

Braun, que eligió pasar a la historia muriendo junto a Hitler, fue otro eslabón en la larga cadena de muerte que rodeó la vida trágica y por momentos tragicómica de uno de los criminales más despiadados de la historia contemporánea.

 

 

Las mujeres del Duce Benito Mussolini y Carmen, la “beata poderosa” que le dio sustancia ideológica a la feroz dictadura de Francisco Franco en España, cierran un libro que proporciona una mirada distinta sobre la historia europea, material obtenido mediante entrevistas directas a los familiares directos de los dictadores y la ayuda de prestigiosos historiadores internacionales.

 

 SinEmbargo

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