Si ese día sale de paseo

fannylatourlambert5@Fanny Latour Lambert

 

Por Guillermo Sierra

Y de vez en cuando, cuando está exhausto del trabajo en la oficina y se harta de rellenar éste o aquél impreso, o de llevar los pagos del mes al imbécil del jefe, o se cansa de cambiar pañales y preparar cunas en casa; entonces resuelve y sale a que le de el aire, y camina en amplias vueltas.

Y dice adiós a las abuelas, y buenos días al quiosquero. Compra tomates al viejo que los vende en la calle, y le da el Sol, y toma un café, y puede que juegue a estar enamorado, como hacía hace no tanto tiempo. Y puede así que finja adorar a la mujer de la mesa adyacente del café, y que le dé charla. Y que piense “qué fácil ahora que no es ella”.

O que vaya a la salida del colegio, como si su hijo fuese ya grande, y corretease, y él le recogiese. O piensa que va a huir, que ya lo ha vendido todo y que se va al Sur, donde no hace frío, y hay grandes nubes, y nadie le vio nunca, y sabe dios qué hay.

Y se pone algo bajo de ánimo, y transporta un sentimiento perezoso en la espalda, y así pasa días algo triste, tranquilo – no triste, sino gris-. Pero se le pasa, porque se percata de que sólo es una parte del ambiente; del medio, del medio cojo sin ella, el medio gris y que qué va a hacerse, qué pasa, si además el niño ya casi anda solo, y además hoy hace sol.

 

 

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