Alma-Tadema y la pintura victoriana en la Colección Pérez Simón

Del 25 de junio al 5 de octubre de 2014

Comisaria: Véronique Gerard-Powell

La pregunta, 1877. Lawrence Alma-Tadema. Colección Pérez Simón, México.

La pregunta, 1877.

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta este verano Alma-Tadema y la pintura victoriana en la Colección Pérez Simón, una exposición que incluye a algunos de los artistas más emblemáticos de la pintura inglesa del siglo XIX. Lawrence Alma-Tadema, Frederic Leighton, Edward Coley Burne Jones, Albert J. Moore o John William Waterhouse cultivaron en sus obras valores que habían heredado en parte de los prerrafaelitas y que ofrecían un fuerte contraste con las actitudes moralistas de la época: la vuelta a la Antigüedad clásica, el culto a la belleza femenina y la búsqueda de la armonía visual, todo ello ambientado en decorados suntuosos y con frecuentes referencias a temas medievales, griegos y romanos.

Comisariada por Véronique Gerard-Powell, profesora honoraria de la Université Paris-Sorbonne, la muestra presenta cincuenta obras pertenecientes a la Colección Pérez Simón, una de las más importantes del mundo en pintura victoriana, y ya se ha exhibido previamente en París y Roma antes de llegar a Madrid, desde donde viajará también a Londres. La exposición se organizará en torno a seis capítulos temáticos: Eclecticismo de una época; Belleza ideal, belleza clásica; Alma-Tadema, entre reconstrucción histórica y ensueño; El rostro, espejo de la belleza; Del prerrafaelismo al simbolismo y entre tradición y modernidad.

Confidencia inoportuna, 1895.

Confidencia inoportuna, 1895.

Juan Antonio Pérez Simón ha mostrado en los últimos treinta años un interés especial por la pintura británica realizada bajo los reinados de la reina Victoria (1837‐1901) y de su hijo Eduardo (1901‐1910), una etapa que, a pesar de haber gozado de éxito y reconocimiento en la época, ha sido ignorada por museos y coleccionistas durante casi un siglo. En su ecléctica colección constituye sin embargo uno de los ejes principales, con obras emblemáticas como Muchachas griegas recogiendo guijarros a la orilla del mar, de Leighton; El Cuarteto. Tributo del pintor al arte de la música, de Moore; Andrómeda, de Poynter; La bola de cristal, de Waterhouse, o Las rosas de Heliogábalo, de Alma‐Tadema; artista, este último, ampliamente representado tanto en la exposición, con un total de trece obras, como en la colección.

En la década de 1860, el prerrafaelismo se había  diluido  mientras  se  imponía  un amplio  movimiento  cultural  y  artístico conocido  en  Gran  Bretaña  como  el Aesthetic  Movement  (movimiento estético).  Los  pintores  vuelven  la  vista hacia  los maestros  antiguos; sus obras se inspiran en la cultura clásica grecorromana y en las leyendas medievales de temática artúrica  que  la  poesía  contemporánea había  puesto  otra  vez  de  actualidad,  y todas tienen en común la celebración de la belleza femenina, representada según  los cánones clásicos.

La mujer se convierte en protagonista absoluta de sus pinturas. Son mujeres pensativas, enamoradas, soñadoras, bondadosas, lascivas o malvadas, que se transforman en heroínas de la Antigüedad o del Medievo. Este culto a la mujer conduce hacia el onirismo y la magia del movimiento simbolista que en esta época se desarrolla en Europa. Entornos naturales o majestuosos palacios sirven de decorado para situar unas escenas que sugieren en su mayoría ambientes imaginarios y el cuerpo femenino se muestra evocando el placer sensual, el deseo o el misterio.

Las rosas de Heliogábalo, 1888. Lawrence Alma-Tadema. Colección Pérez Simón, México

Las rosas de Heliogábalo, 1888. Lawrence Alma-Tadema. Colección Pérez Simón, México

La Royal Academy, nuevas galerías, marchantes y coleccionistas

La selección de obras que muestra la exposición permitirá a los visitantes descubrir cómo el arte británico del siglo XIX siguió un modelo diferente  al del resto de  Europa.  Londres  era  entonces una destacada capital cultural en la que la creciente actividad de coleccionistas y marchantes animaba el mercado del arte. Entre 1860  y  1880  se  vivió  un  auténtico  renacimiento,  cuando  los artistas empezaron a reflexionar sobre su propia práctica artística.

En esta época, la Royal Academy de Londres se encontraba en un momento  de  apogeo,  dirigida  primero  por  Frederic  Leighton (1878‐1896),  brevemente  por John  Everett  Millais  y finalmente por  Edward  John  Poynter  (1896‐1917).  Celebraba  dos exposiciones  al  año,  una  en  verano  y  otra  en  invierno.  Para  la primera,  un  comité seleccionaba  las  obras  presentadas  por  los artistas, que tenían la oportunidad de mostrar sus creaciones más recientes  y  promocionarse  profesionalmente;  la  segunda  se organizaba  con  obras  prestadas  directamente  por  sus propietarios.

Frente a la hegemonía de la Royal Academy y a su sistema de selección de obras, basado en supuestos más  conservadores,  se  produjeron  varios  intentos  de  apertura  encabezados  por  artistas  más individualistas,  como Whistler  y Burne-Jones, que, descontentos  con  la postura de  la organización Lawrence Alma-Tadema hacia las nuevas tendencias pictóricas, encontraron en los nuevos espacios expositivos abiertos en Londres un lugar para mostrar sus obras. Es el caso de la Grosvenor Gallery y de su sucesora, la New Gallery, donde pudieron exponer Burne-Jones, Strudwick, Poynter y el propio Leighton, entre otros. Además, hubo  incluso  artistas que presentaban sus  cuadros tanto  en  la Academia  como  en  las nuevas galerías, entre ellos Alma-Tadema, Millais y  Moore,  gracias  a  que  Leighton  facilitó  la participación  de  los seguidores  del  esteticismo puro en las exposiciones de la Academia.

La segunda mitad del siglo XIX  estuvo marcada también  por  la  instalación  de  marchantes  en Londres  que,  a  su  vez,  abrían  sucursales  en Liverpool, Manchester,  Birmingham  y  otras ciudades  de  provincia,  para  ejercer  de intermediarios entre los vendedores londinenses y los clientes del norte de Inglaterra.

Canción sin palabras, 1875.

Canción sin palabras, 1875.

Aunque el mercado del arte se centraba en gran medida en Londres, muchas de las obras que forman parte ahora de la Colección Pérez Simón estuvieron en manos de empresarios y hombres de negocios de los nuevos centros industriales y comerciales del Reino Unido, que adquirían o realizaban encargos directamente a los artistas. Pero también los propios pintores se regalaban o vendían obras entre sí o a sus amigos y protectores, sin pasar por ningún intermediario.

Conferencia: La pintura victoriana y el gusto de su época

El martes 23 de septiembre de 2014, la comisaria de  la  exposición,  Véronique  Gerard-Powell, impartirá una conferencia en el salón de actos del museo sobre “La pintura victoriana y el gusto de su época”. Experta en arte europeo de los siglos XV al XVII y de la Historia de las colecciones de los siglos XVI al XX, Gerard-Powell es profesora honoraria de la Université Paris-Sorbonne.

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