El Museo Cartográfico ‘Juan de la Cosa’, de Potes -Cantabria-

 

Por José Antonio Ricondo Torre

La villa lebaniega de Potes, en Cantabria, siempre está muy concurrida. Será porque es la capital de esta comarca de Liébana y está situada en pleno centro de ella, y porque en esta villa confluyen cuatro valles y desemboca el río Quiviesa en el Deva que nace en Fuente Dé… Será porque, si levantas un poco la vista, ves la inmensidad de los Picos de Europa, mientras agradeces el microclima mediterráneo que posibilita las vides con las que se producen el afamado vino del país y el orujo del lugar. O, quizás también, por el prestigioso cocido lebaniego, a base de garbanzos. Todo ello aderezado por una flota de alojamientos y restauradores que hacen que las calles de Potes tengan mucha más fluidez de viandantes que las más principales de la capital de Cantabria, Santander. Aquellas, en cualquier momento del año… O, perdónenme, podría ser la bella e inigualable garganta de veintidós kilómetros que tiene el Desfiladero de la Hermida, junto al Deva, y que es necesario franquear para conocer todo lo anterior.

Hasta aquí hemos hablado de un territorio, capital de Liébana; de sus confines, de sus fronteras, nunca de sus barreras: las únicas que puede y ha podido tener son las orográficas, y siempre se han salvado. El lebaniego ha sido capaz de superarlas para llegar a su territorio. Y curiosamente, en ese centro de comarca también se puede seguir hablando de territorios, de mapas –cartas– de nuestro planeta o de partes suyas, del arte de delinear y diseñar los mapas geográficos, y de la ciencia que trata de estudiarlos. Nunca es tarde, aunque parezca que van acabándose las vacaciones y que nuestro tiempo libre amenaza con dejar de serlo, para acercarse a esta localidad lebaniega y codearse con el Museo Cartográfico ‘Juan de la Cosa, que se encuentra en la Casa de Cultura ‘Fredo Arias de la Canal’, en amena vecindad con el puente medieval de San Cayetano, por debajo del cual baja -a veces procelosa y otras muy serenamente- el río Quiviesa, que pretende y siempre lo consigue unirse al Deva pocos metros más abajo. Allí, el visitante podrá imaginarse la vida en los siglos XVI y XVII, por ejemplo, sus gentes, la ayuda de aquellos mapas para los navegantes, sus territorios…, y los cartógrafos que los dibujaron cuando no había satélites navegando por el espacio como ahora, ayudando en su diseño. Un verdadero arte y una verdadera técnica ya entonces.

 

unnamedEl santoñés Juan de la Cosa, capitán y dueño de la Santa María, una de las tres carabelas del viaje de Colón, cartografió el nuevo continente hacia 1500. Es el mapa más antiguo del Nuevo Mundo.

 

La cartografía tiene mucho que ver con el espacio, el territorio; pero aún más con los viajes. Homero (s. VIII a.C.), una autoridad en la geografía, nos hace viajar junto a Ulises a través de una tierra plana y circular rodeada por un grande y desconocido océano por el que navegó en unas tortuosas y melancólicas jornadas de vuelta a Ítaca. Él nos simboliza el ansia humana de recargarse con nuevas ideas, de conocimiento de otras culturas y la inacabable indagación de los notables expedicionarios a la busca de lo escondido e incierto. Hoy, casi treinta siglos después, los cibernavegadores y los satélites con los que controlamos y nos controlan no quitan ni un ápice a esa curiosidad genética del alma humana en su lucha por la supervivencia. Y la cartografía, al ir desarrollándose a la par que la ciencia, ha evolucionado en los entresijos de las diferentes edades históricas y ha hecho cambiar también las teorías del conocimiento, la cultura y la filosofía históricamente.

Este es el panorama que no cesa y que va logrando un crecimiento vertiginoso, como si pareciera que ya está visto todo y que habrá de parar alguna vez. No lo creo. No hay techo para los nuevos recursos en este campo geográfico y del territorio. De cualquier forma, siempre nos quedarán los museos, la historia, desde sus orígenes hasta la fotografía aérea y artística, una visión inocente, inocua o pura, que no se corresponde por su finalidad con la otra inspección o vistazo más indiferente a la vida -aunque coincidan en que ambas miradas en puridad son geográficas- cual es la de los ejércitos, cuyo fin es la de presentar batalla. El territorio, en la primera aplicación, lo identifica -dejándose tocar por la influencia del tan extendido darwinismo social en las primeras décadas del siglo XX- el científico, cirujano y pedagogo cántabro Diego-Madrazo con el mundo natural y social, con lo físico; en la segunda, con el patriotismo moral, causante de la degradación de la patria, según el pasiego:

La otra patria, la patria moral…, ¡cuán diferente!

Es la creada por las relaciones humanas, por los conceptos criminales de la Historia, por la ferocidad del instinto guerrero… ¡Cuán diferente el clima moral de esta versión patriótica de los libros!

Así como el clima físico pasivamente engendraba la satisfacción y el cultivo de la vida física, el clima espiritual procedía de una labor activa de carácter mental que la conectaba o desconectaba con la de los demás ciudadanos. Era el resultado de la armonía o conflicto de las ideas. No eran las leyes físicas las que en este caso regulaban su conciencia; eran los efectos morales los que coincidían o iban a la greña (Diego-Madrazo, Enrique: Pedagogía y Eugenesia, 1932, 233-234).

cosaJuan de la Cosa

 

Solo me queda invitar a nuestros lectores a que vengan a Potes -Cantabria- a mirar con ojos atentos de niño, llenos de curiosidad, la evolución de la cartografía desde el Medioevo hasta el llamado Siglo de las Luces. Podrán admirar el arte en la confección de numerosos mapas originales del siglo de los imperios (s. XVI) y del Siglo de la Física (s. XVII), pero también algunos ejemplares facsimilares de la Edad Media. Si, por otra parte, queremos distender la visita a este Museo, ahondando más, si cabe, en esta faceta cultural, podrán contemplar ciudades en unos cuadros que tan famosos y habituales fueron desde el XVI, en este caso San Sebastián, Granada, Burgos, Cádiz, y el paso de la villa medieval a la ciudad de la Edad Moderna. En pleno centro de Potes, este museo cartográfico y la amabilidad y las explicaciones de su gerente Mely Espasande les esperan.

 

Santander, en 'Civitates Orbis Terrarum'

En ‘Civitates Orbis Terrarum’, el libro publicado en Alemania en 1575, también aparece Santander entre la colección de vistas o postales de un número considerable de ciudades europeas

 

 

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