Presos en España prefieren quedarse en la cárcel que disfrutar del tercer grado en libertad.

¿Se está mejor entre rejas que en la calle, sin dinero, ni vivienda, ni trabajo?

 

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Por Jmg / Analista de noticias

Cada vez son más los presos de diferentes cárceles del territorio de nuestro país, sobre todo en la Comunidad Valenciana, que por no tener recursos económicos, prefieren disfrutar de su tercer grado estando en la cárcel, en vez de salir a la calle, y así poder disfrutar de una cierta libertad e independencia, aunque sea por determinadas horas.

La prisión alicantina de Fontcalent es un buen ejemplo para ver lo que está ocurriendo, donde está habiendo presos que de forma voluntaria reniegan del tercer grado, ya que salir a la calle en este tiempo establecido, les supone un coste económico, y sin disponer de dinero, ni trabajo, ni sitio al que ir, prefieren quedarse en las instalaciones penitenciarias, donde al menos, tienen comida y sitio de reposo garantizado, y en algunos casos, hasta trabajo.

Para ello los mismos presos, son los que solicitan a sus propios abogados que hagan todo lo que está en sus manos, para que no disfruten del tercer grado, o que no pidan ningún tipo de fianza para ellos, para de esta manera, puedan estar el mayor tiempo posible entre rejas.

Me ha parecido una noticia muy llamativa, y por esa razón ha sido por la cual es la escogida para su análisis. La maldita crisis económica por la que seguimos atravesando en España, por mucho que haya políticos que intentan camuflarla o minimizarla, sigue haciendo estragos en la sociedad. Y hasta los presos lo notan en sus propias carnes.

Muchas veces hemos oído que lo peor que le puede suceder a una persona como ente, es que se la prive de libertad para que pueda hacer lo que desee o que vaya donde quiera, siempre respetando al resto de las personas.

Pero vemos, que para muchos de los que tienen una libertad limitada por delitos que han cometido y por los que están pagando, en estos momentos, valoran mucho más un plato caliente de comida, una cama donde descansar, o unos compañeros con los que charlar, aunque en el patio de la cárcel, que tener una libertad durante horas en la calle, pero sin poder hacer nada, por no disponer de recursos económicos.

Como poco, es paradójico y sorprendente. Si nos ponemos en su lugar, seguro que muchos de nosotros preferiríamos sin dudarlo estar fuera de una cárcel durante el día y dormir en ella, que estar el día entero en el centro penitenciario. Pero algo debe estar funcionando mal, muy mal para que haya presos que se decanten por la segunda opción.

Espero y deseo, que esto nos haga reflexionar sobre las prioridades básicas que debe tener toda persona en este mundo, si seguimos por este camino, no será raro y descabellado pensar, que vaya haber personas que cometan delitos adrede para que sean detenidos y encarcelados, para de esta manera, poderse asegurar durante un tiempo comida y alojamiento.

 

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