Un artista boliviano realiza obras de arte con hojas de coca para reforzar la identidad y romper tabúes

1782023_1463860403836160_1593640070_nFoto Facebook

 

Con la intención de reforzar el concepto de identidad boliviana, el artista Luis Quispe recrea los rostros de sus paisanos con hojas de coca, contribuyendo a romper la connotación negativa sobre esta “planta sagrada”.

“La reputación de esta hoja es que con ella se hace droga, pero no quiere decir que hoja que agarres es hoja mala”, explicó Quispe, quien en sus trabajos combina los tonos ocres con los verdes naturales de la hoja de coca.

Quispe elaboró más de trescientas obras con una técnica que consiste en ir pegando las hojas sobre un lienzo para recrear rostros de personas.

Con estas obras trata de innovar en el uso de esta hoja milenaria para hacer un “arte más profundo” que refleje e identifique a la gente y también demuestre que la hoja de coca “no es algo malo, es algo boliviano”.

A medida que se superponen y combinan, las hojas se van transformando en la piel de los rostros avejentados de mirada melancólica que Quispe plasma en sus lienzos.

Según el artista, este collage “refleja la vida de los bolivianos”, ya que cada rostro muestra las duras pruebas que debieron superar los indígenas o los mineros, quienes respetan esta hoja, porque les da “fuerza” para seguir trabajando.

“Sus ojos se me quedaban grabados, porque ves el sufrimiento y la fatiga por la clase de trabajo que hacen”, afirmó Quispe.

El artista sostuvo que la teoría clásica del color es “algo que los conquistadores inculcaron y no es algo puro”, por eso prefiere utilizar, además de las hojas, pigmentos extraídos de la coca y solo utiliza óleo para resaltar los detalles de forma sutil.

 

El primer retrato que el artista “pintó” con esta técnica fue el de Ernesto “Che” Guevara, en 2012 y fue comprada por la embajadora de Venezuela en Bolivia.

 

 

“Cada hoja de coca de cada lugar de Bolivia es distinta; por eso veo las tonalidades que se adecúen a la obra”, explicó el artista a la agencia EFE.

Las principales áreas de cultivo de hoja de coca en Bolivia son la región central de Cochabamba y la zona subtropical de Yungas, en el andino oeste del país.

El primer retrato que el artista “pintó” con esta técnica fue el de Ernesto “Che” Guevara, en 2012 y fue comprada por la embajadora de Venezuela en Bolivia.

“El presidente Evo Morales hizo una entrevista en televisión con la embajadora de Venezuela y vi mi obra colgada en el fondo: me sentí muy orgulloso”, afirmó Quispe.

El artista expuso en Bolivia en seis ocasiones y cobra por sus cuadros entre cien y 2.000 dólares, según “el simbolismo” de cada lienzo.

Bolivia es, junto a Perú y Colombia, uno de los tres principales productores mundiales de hoja de coca, planta que contiene el alcaloide base para la elaboración de su derivado ilegal, la cocaína.

La planta tiene además en el país andino reconocidos usos culturales ancestrales, entre los que se incluyen aplicaciones medicinales.

Si bien también se emplea en industrias de elaboración de alimentos, bebidas y cosméticos, un importante porcentaje de los cultivos son desviados al narcotráfico.

Naciones Unidas reconoció en 2013 la tradición del mascado de coca o “acullicu” en Bolivia, aunque la hoja de coca sigue siendo una sustancia controlada dentro de la Convención Antinarcóticos de la ONU.

 Telam

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.