Paisaje de Navidad

Por Salomé Rodríguez Hage

 

ST para Paisaje de Navidad copia

Ilustración de Stefan Turk para Paisaje de Navidad de Salomé R. Hage

 

 

Paisaje de Navidad
[2013]
Texto de Salomé R. Hage
Ilustración de Stefan Turk

 

-¡Oooooaaaauuuuhhh!, ¡Ooooooaaaauuuuhhh! –bostezó el valle al despertar– ¡Qué requetebién he dormido esta noche! Ahora necesito un buen desayuno de rayos de sol.

-¿Rayos de sol? –dijo un pajarillo tiritando de frío- ¡El sol hace mucho tiempo que no aparece por aquí!

El valle miró  a su alrededor y su sorpresa fue mayúscula al ver el paisaje cubierto de nieve.

-¿Qué ha ocurrido en mi valle? –exclamó- ¿De dónde ha salido toda esta nieve en pleno verano?

-Al valle ya ha llegado el invierno –respondió una jubilosa vocecita- De lo contrario, yo no estaría aquí.

-¿Y tú quién eres? –dijo el valle.

-Soy un muñeco de nieve.

-¿Un muñeco de nieve?  –preguntó asombrado.

-Sí, sí. Esta mañana temprano han venido los niños a jugar y se lo han pasado pipa haciendo este muñeco de nieve que ve delante de sus narices.

-¡Qué diantre dices! ¡Los niños estaban ayer cazando mariposas junto al arroyo! –dijo el valle- ¡Fue un maravilloso día de verano!

-¿Ayer? Creo, señor valle, que esta vez ha dormitado muuuuucho tiempo –rió el muñeco de nieve- ¿No ve que el arroyo ya está helado?

-¡Vaya que sí ha dormitado! –rió también el pajarillo– ¡Ha dormido todo el otoño y una buena parte del verano!

-¡Aaaaooouuuuh! –volvió a bostezar el valle y preguntó: – ¿He dormido más de tres meses?

-Sí, sí y nada ha podido despertarle… ¡Ni las tormentas, ni los truenos ni los relámpagos! –dijo una liebre que patinaba divertida sobre el arroyo helado- ¡Ha dormido como un lirón!

-¡Caracoles! –exclamó el valle- ¡Nunca había dormido tanto tiempo!

-¡Por eso  el señor valle no se ha enterado de que ha llegado el invierno – dijo el pajarillo y bajó del árbol.

-¡Eh, eh, pajarillo! ¿Dónde diantre vas? – preguntó el valle– ¡Vuelve al árbol y canta para mí!

-Lo siento mucho, señor valle, vamos de paseo a la ciudad ¡Es Navidad! –dijo el pajarillo.  Y se unió a su familia que le aguardaba junto al camino.

-¿Navidad? ¡Detesto la Navidad! –gruñó el valle– ¡Traed el sol y que ilumine mis prados!

-¡El sol se marchó hace tiempo! –dijo una ardilla que colgaba campanillas en los árboles– ¡Y ya no volverá hasta la primavera!

-¡Deje de protestar, señor valle! –añadió la liebre que ahora adornaba de guirnaldas las montañas- Debe prepararse para recibir alegremente la Navidad.

-¡Detesto la Navidad! –repitió el valle malhumorado– ¡Todo lo engalanáis por fuera pero no embellecéis vuestros corazones!

¡Ay, cuánta razón tiene el señor valle! Pero prosigamos con el relato…

Los reproches del valle fueron súbitamente interrumpidos por el sonido de una trompeta. La hacía sonar un duendecillo muy gracioso que saliendo del tronco de un árbol, pregonaba:

-¡Ha llegado la Navidad! ¡Ha llegado la Navidad! ¡Ha llegado la Navidad!

Una comitiva de alegres duendes le siguió y se unió a los animalillos del bosque que corrían de un lado a otro cubriendo el valle de adornos navideños.

-¡Deteneos! ¡Deteneos! –ordenaba el valle– ¡No he dado permiso para que pongáis en mi valle ese horripilante decorado!

-¡Qué cascarrabias es este valle! –dijo el duendecillo de la trompeta– ¡Espera y verás!

-¿Por qué diantre me habré despertado? ¡Fuera de mi paisaje con todos esos adornos! –gruñía el valle–  ¡Traedme rayos de sol! ¡Y que canten los pajarillos!

Pero no sonó el canto de los pajarillos sino el de las hadas de invierno que se pusieron en coro junto al muñeco de nieve.

 

Una estrella de Oriente

Todo el cielo iluminó

Niño Jesús ya has nacido

Tu palabra es Amor.

 

Las hadas cantaban con tanta amor y tanta dulzura que el valle se conmovió y dos enormes lagrimones resbalaron por sus mejillas.

La liebre le extendió un pañuelo y un rayo de luz iluminó todo el paisaje.

-¡Un rayo de luz! –suspiró el valle.

-¡Es la estrella de Oriente! –dijo el muñeco de nieve.

Desde la ventana de un hogar muy humilde los niños contemplaban felices la estrella. Era el regalo que el Niño Jesús les ofrecía.

-¡Esta sí es la auténtica Navidad! –exclamó el valle emocionado– ¡Qué hermosa es la Navidad!

 

 

 

 

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