Michel Houellebecq admite tener miedo de ser asesinado

9189244El Premio Goncourt por El mapa y el territorio vuelve a estar en el centro de la polémica. Foto: efe

 

 Por Mónica Maristain

La última portada de la revista de caricaturas Charlie Hebdo fue una dedicada a la nueva novela del escritor francés Michel Houellebecq, Soumission (Sumisión), una historia que podremos leer si todo va bien este año en español, gracias a los buenos oficios de Anagrama, la editorial que ha comprado los derechos para nuestro idioma.

La novela del autor que ha ganado el Premio Goncourt por El mapa y el territorio, factótum de libros célebres como Plataforma y Las partículas elementales, se desarrolla al final de un segundo mandato de François Hollande, con la inminente cita con las urnas para elegir presidente.

El ultraderechista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen lleva las de ganar y, para evitarlo, socialistas y conservadores forman un frente republicano en apoyo del candidato moderado musulmán Mohammed Ben Abbes, que logra llegar al Elíseo.

El atentado contra Charlie Hebdo y los hechos posteriores que en total dejaron 18 muertos en Francia obligaron a Houellebecq a huir de su país de origen y refugiarse sin rumbo cierto, hasta este miércoles reapareció en el programa televisivo Le Grand Journal, para lamentar entre otras cosas la muerte en el ataque a la revista de su amigo Bernard Maris, escritor y economista.

 

EL MIEDO DE MICHEL

La voz entrecortada y la congoja fueron el testimonio del miedo que lo domina en momentos de profundo dolor y gran confusión en Francia y el resto de Europa, donde su libro fue visto como una provocación que ha caldeado si cabe aún más los ánimos en lo que concierne al Islam, Mahoma, la intolerancia religiosa y la libertad de expresión.

 

Houellebecq admitió no estar bien y negó en todo momento que su novela exprese islamofobia.

“El libro está ambientado en un país xenófobo como es Francia. Pero sólo una lectura superficial podría decir eso del libro”, argumentó, en una entrevista que fue llevada a cabo el pasado 8 de enero y que recién fue transmitida ayer.

“Hay musulmanes que se sienten heridos por todo, que son demasiado susceptibles, pero conozco musulmanes que no se sienten ofendidos por el libro. Entonces es una reacción aislada, que me apena. Para mí no hay límite en lo que se refiere a la libertad de expresión”, dijo el escritor nacido hace 56 años en Isla Reunión.

Hace unos días también fue publicada una entrevista en el periódico italiano Corriere della Sera, donde admitió tener miedo de ser asesinado.

“Cabu, por ejemplo, uno de los viñetistas asesinados, no era consciente del riesgo, habitaba en él un alma vieja mezclada con una antigua tradición anticlerical. (…) Creo que no comprendió que la cuestión es de otra naturaleza. Estamos acostumbrados a un cierto nivel de libertad de expresión y no nos hemos dado cuenta de que las cosas han cambiado”, afirmó.

Mostró además su escepticismo en torno a que las cosas cambien esencialmente en Francia, donde una multitudinaria manifestación encabezada por los líderes mundiales expresó el dolor y la protesta por los sangrientos episodios del pasado 7 de enero en la redacción de la revista Charlie Hebdo.

“No quiero ser malo pero un poco sí. Cuando se produjo el incendio en la redacción, el primer atentado en 2011, no pocos colegas periodistas y políticos dijeron ‘la libertad de expresión está bien pero también hay que ser un poco responsables’. Responsables. Esa era la palabra fundamental”, criticó.

Houellebecq, que en 2001 había asegurado que el Islam era la religión más estúpida del mundo, dijo haber leído atentamente el Corán y con ello cambiar de opinión.

“He leído con atención el Corán. Un lector honesto del Corán no llega a la conclusión de que es necesario asesinar niños judíos. Para nada. La violencia no pertenece por naturaleza al Islam. El problema del Islam es que no tiene un jefe como el Papa en la Iglesia católica, que indicaría la vía recta de una vez por todas”, aventuró.

Mientras tanto, se supo que el autor, que permanece en paradero desconocido y ha suspendido las tareas de promoción de su novela, reaparecerá públicamente el próximo lunes en un teatro de Colonia, Alemania, cuya seguridad estará reforzada especialmente, según anunció la editorial Dumont, encargada de la publicación en alemán de Sumisión.

 

 

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