Ensalada de pimientos asados caseros y sin horno

httpFoto: Olor a Hierbabuena

 

Por José Rasero

 

Aunque los cítricos como la naranja y el limón ganan por goleada en cuanto a la fama de su riqueza en vitamina C resulta que los pimientos los triplican en el contenido de esta vitamina. Y esta es solo una de sus variadas virtudes, pues son también ricos en fibra vegetal (ayuda a nuestro organismo a regular el tránsito intestinal) y en minerales (sustancia nutritiva tan imprescindible para el cuerpo como el oxígeno).

Tienen las calorías adecuadas, poca grasa y, por el contrario, muchas posibilidades para su preparación: en empanadas, para acompañar arroces, tortillas, carnes, sirviendo de relleno, y, cómo no, en diferentes y riquísimas ensaladas.

 

Ensalada de pimientos asados

Lo normal cuando se van a preparar unos pimientos asados es utilizar el horno, pero siempre pueden surgir inconvenientes: que se haya estropeado, que aún no sepamos manejarlo o, sencillamente, que carezcamos de tal electrodoméstico en nuestra cocina. También es posible que, incluso teniéndolo a mano, queramos aprender a hacerlos sin su uso, y estar así preparados para las trabas e impedimentos apuntados.

En tal caso usaremos una plancha, asadora o ‘carmela’ (con este nombre es conocida en diferentes zonas de España) que podremos encontrar sin dificultad en cualquier tienda del barrio y que dará además a los pimientos un sabor especial.

Como ingredientes (para cuatro personas) tan solo necesitaremos ocho pimientos (cuatro verdes y cuatro rojos), una cebolla, aceite de oliva virgen, sal y vinagre de Jerez.

 

Preparación de la ensalada

Lo primero será elegir unos pimientos carnosos para que al pelarlos no se nos vaya toda la carne con la piel. Después los limpiaremos bien y, dependiendo de la plancha que tengamos, pondremos sobre esta los cuatro o solo dos.

Pasaremos una brocha bañada en aceite sobre la ‘carmela’ y también sobre los pimientos, y, a continuación, encenderemos el fuego. Para que todo vaya más rápido utilizaremos el papel de aluminio, que colocaremos con cuidado sobre los pimientos.

Algo que sí habremos de tener indispensablemente al preparar esta receta es paciencia: las prisas, más que nunca, no serán buenas consejeras.

La piel de los pimientos deberá quedar bien quemadita (negra) por todos sus lados, lo que nos llevará aproximadamente una hora, y para lo que estaremos pendientes e iremos girándolos según veamos.

 

Toque final de la ensalada de pimientos asados

Una vez los pimientos estén asados por todas sus partes los pondremos en una fuente y los cubriremos con un paño para que ‘suden’ y se vayan enfriando (otra posibilidad será, si tenemos tiempo, dejarlos enfriar de un día para otro en la nevera).

Una vez fríos será el momento de pelarlos. Si todo lo hemos hecho correctamente la piel negra saldrá casi sola. Cuando hayamos pelado los ochos pimientos los cortaremos en tiras (o en trozos, al gusto), los colocaremos sobre el recipiente donde vayamos a servirlos, les añadiremos la cebolla picada y por último aliñaremos con sal, aceite de oliva y vinagre de Jerez. Se pueden servir templados o fríos, aunque personalmente los prefiero bien fresquitos.

 

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