Bruxismo

 

El bruxismo es una manifestación involuntaria que se traduce en una hiperactividad de los músculos masticadores. El bruxismo tiene como consecuencia directa que los dientes se resientan o se tornen débiles, llegando incluso a la pérdida de una o varias piezas producto del exceso de presión y desgaste de las piezas. También el bruxismo puede generar problemas en las articulaciones.

El bruxismo se reconoce por la dificultad para mover la mandíbula; por dolores mandibulares severos, dolor de cabeza, dolor de oídos, molestias generalizadas en la cara, cuello, etc. En muchas ocasiones las personas no se han percatado del apriete o rechinar de los dientes por sí mismos y los dolores del día siguiente generan la preocupación que permite determinarlo. La principal razón por la cual un paciente recurre a un especialista es el dolor más que el desgaste de los dientes que provoca el excesivo apriete.

 

 

CAUSAS DEL BRUXISMO

Existen dos tipos reconocibles de bruxismo, el bruxismo diurno y el nocturno. El primero, es decir el bruxismo de día, se relaciona al estrés, presión laboral o escolar y se caracteriza por el apriete de los dientes, más que por el acto de rechinar. El bruxismo de noche se relaciona más al sueño, no habiendo una causa clara de su aparición o desaparición. Eso sí, estadísticamente el bruxismo es más habitual en la edad escolar, especialmente en adolescentes entre 14-16 años y es más recurrente en mujeres que en hombres y que si bien no hay una causa clara de por qué se detona, está claro que existe un factor genético en su transmisión. Hoy en día se lo relaciona mucho al estrés producido por diversos factores.

El primer problema que se presenta con la aparición del bruxismo es el estado de los dientes. Ejercer una excesiva presión en los dientes hace que se resientan de distintas maneras. Pueden desgastarse, perder la capa de esmalte que los cubre, presentar recesiones gingivales (cuellos descubiertos), sufrir dolor e inclusive perder la totalidad de las piezas dentarias por esta acción. Pero hay otras consecuencias físicas, como dolores de cabeza, y hasta dolor de oídos. Muchos afectados no saben a qué atribuir estos dolores, por lo que visitan a varios especialistas y hacen miles de exámenes que no detectan el problema, ya que éstas son molestias originadas por los músculos masticadores.

También es posible notarlo por algunas características físicas: A veces, externamente, se puede ver el rostro de una persona con un aumento de los músculos masticadores, muy evidente en algunas personas que tienen los músculos muy marcados. También hay personas que desarrollan un lado de la mandíbula más que otro.

 

 

CÓMO TRATAR EL BRUXISMO

Para tratar este problema, lo más común es utilizar un plano de relajación, que es una placa transparente de acrílico que impide el contacto entre los dientes, separando la mandíbula superior de la inferior y produciendo una inhibición en la contracción de los músculos masticadores.

Uno de los aspectos más recomendados para el bruxismo es evitar el estrés, especialmente el estrés laboral y el estrés escolar, que son uno de los aspectos más correlacionados con la aparición/desaparición del molesto apriete y rechinar de los dientes. Así que una de las medidas más importantes para el exitoso tratamiento del bruxismo es el manejo del estrés.

 

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