Tres escalones

Por Carlos Almira

Es fácil comprobar empíricamente que ningún Objeto de Existencia puede darse por sí solo colocando delante de nosotros un espejo. Así, si yo digo que no hay el hombre en general ni Carlos Almira en particular, sino el hombre que está escribiendo estas líneas aquí y ahora, puedo comprobarlo fácilmente colocando delante de mí un espejo. Todo lo que aparezca reflejado en él (si entra bastante luz), y todo lo que aparecería reflejado si sus bordes se extendieran infinitamente más allá de esta habitación, es lo que hay aquí y ahora. A esto llamo Objetos de Existencia.

Por el contrario, lo que nosotros solemos considerar objetos reales o imaginarios, existentes, etcétera: el hombre que está escribiendo; el lápiz y la hoja; cada uno de los muebles de la habitación; la ventana; el papel de la pared; la lamparita; el propio espejo; todo eso que nunca podrá aparecer reflejado por sí sólo en ningún espejo, no es lo que hay aquí y ahora. A esto llamo Mundo Construido.

En cuanto a lo que sea esta habitación con todo lo que contiene (si es que aún puede llamársela así), pero sin un sujeto que la perciba o la tenga de algún modo en su conciencia, tampoco aparece en el espejo, hasta donde se me alcanza. A esto he llamado Realidad en Sentido Fuerte.

 

espejos

 

 

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