Cuando Patti Smith visitó la Casa Azul de Frida Kahlo y Diego Rivera

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La poeta y artista visitó la Ciudad de México en 2012 para prestar sus respetos al lugar donde Frida y Diego vivieron y amaron.


 

La famosísima “madrina del punk”, Patti Smith, ha sostenido un largo romance con la historia de Frida Kahlo y Diego Rivera. En una entrevista con el Smithsonian, Smith cuenta que su madre le regaló un libro sobre ellos en su cumpleaños número 16, en donde no sólo encontró inspiración, sino también una ética y una práctica del amor que nutriría su arte y su relación amorosa con el fotógrafo Robert Mapplethorpe.

En el 2012, Patti Smith viajó a la Ciudad de México y pudo visitar la Casa Azul de Frida y Diego, una antigua casona ubicada en el barrio de Coyoacán. La cantante mostró que no es lo mismo visitar un lugar como turista que como artista, según la anécdota que le ocurrió durante su estancia en casa de sus héroes:

Durante su estancia, Patti pudo

…ver las calles donde caminaron y los parques donde se sentaron. Bebí jugo de sandía de un vaso desechable de un vendedor callejero. La Casa Azul, hoy museo, estaba abierta. Uno podía ver los artefactos, el lugar donde dormían, donde trabajaban. Vi las muletas de Frida y los frascos de medicina y las mariposas colgadas sobre su cama, para que pudiera ver algo hermoso luego de perder la pierna. Toqué sus vestidos, sus corsets de cuero. Vi los overoles de Diego y suspensorios y sentí sus presencias.

Luego de este iniciático reconocimiento, algo inesperado ocurrió:

Tuve una migraña y el director del museo me dejó dormir en la habitación de Diego, justo al lado de la de Frida. Era tan humilde, sólo una modesta cama de madera con una cubierta blanca. Me restauró, me tranquilizó. Una canción llegó a mí mientras yacía ahí, acerca de las mariposas sobre la cama de Frida. Poco después de despertar, la canté en el jardín ante 200 invitados.

En su visita a la Casa Azul, Patti Smith no sólo tuvo una experiencia infrecuente para un visitante menos “célebre”, sino una importante visión acerca del amor y el arte de ejercerlo en pareja, tal como lo entendían y lo vivían Frida y Diego: “La lección más importante, sin embargo, no fueron sus indiscreciones y amoríos, sino su devoción. Sus identidades se magnificaban mutuamente. Tuvieron sus altibajos, se separaron, y se unieron de nuevo, por el resto de sus vidas. Eso fue lo que sentí incluso a los 16. Eso es lo que Robert y yo experimentamos sin cesar.”

 

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[Faena]

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