Involuntario regalo de Paz.

 

Por Julieta Destefani

 

Desaparecen las horas

contadas en ábaco

de tu milimétrica existencia.

 

Tan mío, tan oscuro, tan pronto…

 

Tan pronto te imagino,

te veo espectral

leyéndo un poema

al resto de mis miedos,

en el bestiario donde los guardo.

 

Te escucho dar cátedra,

contando la historia

de cómo en seis semanas

hiciste que cualquiera de ellos

se volviera polvo,

frente al dedicado desafío

de salir con vida

de este lugar.

 

Una copa de rojo escarlata,

tu refugio y tu sepulcro.

Copa de vida y de muerte,

de ilusión y realidad.

 

Se tiñe de negrura

lo que roza mi mano.

No debí acariciar mi vientre.

Soy nicho de deseos y muerte,

de deseos de muerte,

de soledad plena

y en plena soledad.

 

Mis ojos

ventanas de tu cripta.

Tan oscura, tan obnubilada,

tan torcida e imperfecta.

Engendro mentiras,

expulso verdades.

 

Involuntario regalo de paz.

Triste melodía de violín.

Un trazo sin tinta.

Un abrazo

sin brazos

ni fin.

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