La fragancia, una cuestión que sobrepasa lo estético para trascender lo cultural

Todos tenemos algún olor que nos recuerda a nuestra infancia, sea el del papel y los lápices, el de las librerías o incluso el de las galletas que tomábamos para merendar. Respuestas como estas y otras muchas se nos vienen a la mente si pensamos precisamente en eso: en a qué olía nuestra niñez.

Y es que los olores forman parte de nuestra vida desde que llegamos al mundo, cuando son nuestros padres quienes se encargan de echarnos una colonia para bebé. Todo lo relacionado con las fragancias es una de las herencias que nos dejaron los árabes.

Los españoles valoramos los perfumes: nos lo inculcan al nacer

Los expertos lo tienen claro: en España valoramos los perfumes, y además contamos con cualidades únicas y una especial sensibilidad. De ahí nos viene precisamente ese gusto por perfumar a nuestros pequeños nada más nacer.

Nos gustan tanto los perfumes más exclusivos como colonias baratas que forman parte imprescindible de nuestro día a día. El caso es que la fragancia se encuentra fuertemente arraigada en la cultura española. No en vano en la década de los cincuenta comenzaría a comercializarse el tamaño familiar de estos productos, lo cual llevó a un consumo a granel de los mismos.

La Academia del Perfume como expresión de la tradición aromática

Esta tradición hizo que se creara hace algo más de una década la Academia del Perfume, convertida recientemente en fundación cultural. El fin de la misma no es más que promover el interés por el mundo de los perfumes en el mercado español.

Durante este tiempo, en la asociación se han hecho conscientes de que la sociedad española desea manejar más información acerca de las fragancias, es decir, sobre su proceso de creación y sus componentes. Es por ello que se adquirió compromiso de fundación para generar esa cultura de perfume que le corresponde a este país.

Cada perfume tiene detrás de sí un perfumista que empieza un proceso conceptual abstracto que tiene la capacidad de hacer llegar determinadas sensaciones al cerebro. Paralelamente a esto, se lleva adelante un proceso tecnológico a nivel industrial, con el fin de investigar moléculas, encontrar ingredientes especiales o estabilizar el aroma de una flor exótica para que forme parte de un envase que llegue al público.

Más que fieles a un perfume, somos leales al momento

Desde la Academia del Perfume se reconoce que hoy en día existen tantas tendencias dentro del mundo de la perfumería como segmentos de población. Las personas deseamos encontrar experiencias por medio del perfume, y por ello hay aromas asociados a distintas sensaciones, que pueden ser el riesgo, la clase, la sensualidad y un sinfín de posibilidades. Existe cada vez mayor número de ingredientes naturales, sofisticación, rasgos árabes y plantas exóticas.

Esto explica que en la actualidad ya no haya una “fidelidad” a un perfume. Cada ocasión y momento requiere una fragancia distinta, por lo que eso de ser fiel a un perfume ya no tiene sentido. Ahora la nota distintiva es precisamente la diversificación.

 

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