El día que murió Ofelia, Elizabeth Siddal

Por Sandra Ferrer

 

perfil1Hay personas que creen que la vida está plagada de señales, avisos divinos o de un más allá que no sabemos a ciencia cierta qué es. Gente que está convencida que las cosas a veces tienen un carácter premonitorio. Sea verdad o sugestión, es cierto que existen casos a lo largo de la historia de vidas marcadas por señales.

Las obras de los artistas pre-rafaelitas, que llenaron sus lienzos a mediados del XIX de imágenes góticas recreando mundos medievales, bucólicos, fantásticos, hermosos, tuvieron como modelo en muchas ocasiones el rostro y el cuerpo de una mujer que enamoró a aquellos que la conocieron. Y que su vida terminó como una de las mujeres a las que recreó en un cuadro.

Elizabeth Siddal  dio vida a los rostros de muchas pinturas de aquellos amantes del pasado, a los que enamoró por su aspecto cercano a los estándares góticos que ellos defendían.

Lizzie fue una muchacha débil, posiblemente sufrió anorexia, que se pasó buena parte de su vida recurriendo al láudano y otros fármacos para paliar los constantes declives de su salud. A esto se unía un carácter melancólico y depresivo que su vida se encargó de engordar con tristes acontecimientos vitales.

 

ophelia

 

La hermosa musa vivió sobre protegida por Dante Gabriel Rossetti, uno de aquellos pintores pre-rafaelitas, quien, cuando consiguió casarse con ella, se obsesionó con no permitir que otros utilizaran su belleza para sus obras. Debía ser sólo para él. Aunque él tenía ojos para otras. Las infidelidades de su marido y el nacimiento de una niña muerta poco después de casarse fueron los detonantes para que Elizabeth Siddal terminara con su vida un 11 de febrero de 1862 cuando tenía poco más de 32 años.

Su trágica muerte parecía haber sido reflejada en Ofelia, el famoso cuadro de John Everett Millais para quien Elizabeth posó en 1852, cuando aún no se había casado con Rossetti. Parece ser que ella, una modelo más que profesional, aceptó de buen grado sumergirse durante horas en una bañera de agua caliente, que pronto se enfriaría, para recrear el triste final del personaje de Shakespeare. A pesar del frío, Elizabeth no se quejó ni una vez y aguantó estoicamente hasta que el pintor terminó su obra. Poco después caía terriblemente enferma.

Como Ofelia, Elizabeth tuvo un final trágico. Fue el láudano el líquido que terminó con su agonía vital igual que el río acabó con la hermosa dama de Hamlet. Los cuadros en los que la musa pre-rafaelita nos regala su hermosura, son inolvidables.

 

 

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