No hay más tontos porque no hay abono

 

En este terruño no hay mas tontos porque no hay abono suficiente para nutrir los egos de tanto zascandil y desertor del arado, que agotan nuestras neuronas desde los medios informativos.

Algunos tertulianos y comunicadores se encuentran aún en el nivel ameba. Hablan ex cátedra desde su sitial, ungidos por la impunidad que parece ser la marca de la casa y la ignorancia que les viene de cuna, vía genética. En los últimos días su desconocimiento vocacional les ha llevado a difamar a un colectivo castigado, mermado y desgastado por este drama que nos ha llegado para quedarse.

La conductora de uno de estos programas (me niego a dar nombres para no publicitarlos), desde sus amplios conocimientos declaró que los sanitarios estaban de vacaciones y que el ejercito podría vacunar hasta que se reincorporaran a su puesto de trabajo ¡De vacaciones! Ignoro de donde obtienen esas certeras informaciones estos comunicadores, pero lo que si es cierto es que en diversas ocasiones, los sanitarios han recibido el mensaje contrario. “Os vais a quedar sin vacaciones a la espera de otra ola después de Navidad” Esto traducido a lenguaje cotidiano es más o menos: Os quedáis sin vacaciones para que otros puedan ir de vacaciones a infectarse y después venir a colapsar los hospitales y poneros en peligro. Más claro, agua. En los periodos de crisis las válvulas de escape siempre pasan por demonizar colectivos y buscar cabezas de turco para descargar culpas. Así otro contertulio del mismo programa, un payaso mediático, tuvo el atrevimiento de decir que lo que pasaba es que “Tenemos un personal que es que no quiere trabajar”. A este clown habría que verlo como respondía si le multiplican su “trabajo” por cien y además jugándose la salud a cada momento.  Este tipo de afirmaciones debería estar tipificado como delito y expulsión inmediata del programa que contrata a semejantes gañanes, a la búsqueda de su minuto de gloria. Que se permitan que cenutrios de este nivel ataquen a un colectivo que está sufriendo un nivel de estrés del 44% y un 38% de depresión según Cuestionario de Evaluación Emocional para Personal Sanitario y del cual han fallecido un elevado número de trabajadores, es para mantear al bocachanclas de turno. A los sanitarios los han utilizado como carnaza desde el primer día. El material de protección es una mascarilla quirúrgica por turno (los turnos duran ocho horas y las mascarillas cuatro) y el turno de noche diez horas. En los turno de mañana-noche el sanitario está expuesto durante 18 horas a enfermos con cargas virales elevadísimas. Será interesante ver desenvolverse en esta situación a todos los talibanes y monaguillos que viven permanentemente crispados con sus protestas como modo de vida. Otra personaja buscó su minuto de gloria en otra cadena televisiva, convertida en el show de Truman, cargando contra la atención primaria, convertida hoy en día en cabeza de turco. Desplegando un desconocimiento absoluto de los parámetros a los que se refiere. En los últimos días, gracias a Filomena, los profesionales de la sanidad han llegado a hacer tres turnos seguidos, sin poder acudir a sus casas, han caminado por la nieve para llegar a los hospitales, en algunos casos aislados o sin alimentos. Pero nos gusta demonizar cuando las cosas no salen como nos gustaría. Estos zascandiles mediáticos no son más que el reflejo de esos otros que les dicen a los demás cual es su trabajo. Es irónico que entre estos “aclaradores” del trabajo ajeno se encuentren todos esos vagos, buenos para nada, que todos hemos sufrido y conocido. Absentistas cotidianos con los que nadie quiere trabajar, bajistas profesionales que no aparecen por el trabajo, haraganes vocacionales. Toda esa caterva de deficientes se han vuelto coordinadores del trabajo ajeno. E incluso peor. Gran parte de ellos son los responsables de que la pandemia se haya disparado. Es el patético mundo al revés. Lo dicho: No hay más tontos porque no hay abono…

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