Bosque de Oma, donde la naturaleza es el lienzo

Este bosque del Valle de Oma, en Vizcaya, se ha convertido en una peculiar obra de arte. El pintor Agustín Ibarrola convirtió sus troncos en el lienzo de obras pictóricas que solo cobran sentido desde la perspectiva adecuada. Una visita entre naturaleza cargada de diversión.
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La naturaleza es una obra de arte en sí misma. Ofrece paisajes increíbles, insólitos, inexplorables e incomprensibles. Una gama interminable que, cuando piensas que no puede sorprenderte más, de algún modo consigue hacerlo. Pero tal es la fascinación que produce que algunos artistas han decidido darle otra utilidad. Convertir lo que ya es arte en el lienzo perfecto para una obra nueva.

Así nace el ‘land art’, una tendencia artística que aprovecha los elementos de la naturaleza para crear arte en pleno paisaje. Y así nace también el bosque pintado de Oma, en el País Vasco, y más concretamente en la Reserva Natural de Urdaibai. Este lugar fue elegido por el pintor y escultor Agustín Ibarrola para dar rienda suelta a su imaginación.

Hoy el Bosque de Oma es un inmenso museo al aire libre. Ibarrola pinto los troncos de sus árboles, pinos de Monterrey, con diversas figuras animales, humanas y geométricas. Aunque descontextualizadas parecen una obra de arte abstracto, cobran vida según la perspectiva que se tome. De este modo, el lugar ejerce como un bosque animado que solo se descubre al público si se tiene la habilidad de hallar su encaje.

El bosque cuenta con 47 obras que se pueden recorrer en aproximadamente una hora. La Diputación de Vizcaya y las autoridades locales también ponen a disposición de los visitantes tours guiados en ciertas épocas del año. También hay guías y audioguías a disposición del público.

El lugar es de fácil acceso, pues está señalizado en las carreteras de los alrededores. Sin embargo, una vez allí se recomienda el uso de un mapa, ya que la señalización es escasa. En cualquier caso, en el suelo encontraremos pintado en amarillo el número correspondiente a cada obra, normalmente en el mismo lugar pensado para contemplarla.

Dadas sus características, el Bosque de Oma es un lugar muy recomendable para una visita en familia. Los más pequeños lo pasarán en grande descubriendo las formas ocultas, y hallando un modo distinto de adentrarse en la naturaleza. Un modo que también es novedoso y desconocido para muchos mayores, y que más allá de las reacciones que despierte, no deja de ser muy curioso.

Si queréis encontrar más información sobre este lugar, os recomendamos visitar la página Embajadores de Euskadi, donde se narra una experiencia personal. También encontraréis recursos de valor en la web de la Diputación de Vizcaia.

 

Vía blogestudio

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