Esteban Lisa o el dibujo como camino de conocimiento

Por Ruth Cereceda

Exposición Retornos, Biblioteca Nacional de España, Madrid (12 de septiembre – 3 de noviembre, 2013) y Museo de Santa Cruz, Toledo (diciembre, 2013 – junio, 2014).

Desde sus comienzos, la Fundación Esteban Lisa de Buenos Aires -inaugurada en 1984 con el objetivo de poner en práctica “una institución dedicada enteramente a la educación estética del hombre”[1]– se ha dedicado no sólo a la educación artística y a la promoción cultural, sino a una intensa labor de recuperación de la figura del escritor, pintor y, sobre todo, profesor de pintura Esteban Lisa (Toledo, 1895–Buenos Aires, 1983).

Composición, c. 1940. Óleo sobre cartón, 30 x 23 cm.

Composición, c. 1940. Óleo sobre cartón, 30 x 23 cm.

Lisa, emigrando de origen toledano y afincado en Buenos Aires desde su adolescencia, produjo además de sus escritos, una ingente producción pictórica que nunca estuvo destinada ni a su venta ni a su exposición pública. Sin embargo, en la recuperación de la que ha sido objeto el creador, la muestra de sus trabajos en la Biblioteca Nacional supone un paso más para poder llegar a conocer y entender la personal visión del mundo de este defensor y precursor del lenguaje pictórico abstracto en Hispanoamérica.

Su obra, fuertemente influenciada por el trabajo de simplificación de volúmenes de Cézanne; por la abstracción musical de Kandisnky y la concepción visual del orfismo; por la descomposición de planos del cubismo y por las teorías sobre el color de Paul Klee, se caracteriza por una evolución hacia la abstracción que le situó en la vanguardia de la producción artística argentina.

Composición, c. 1935-40. Óleo sobre cartón (cuadro de dos caras), 30 x 23 cm.

Composición, c. 1935-40. Óleo sobre cartón (cuadro de dos caras), 30 x 23 cm.

De su trabajo se ha dicho que, a diferencia de otros creadores, comienza directamente con la abstracción, aunque realmente, sus primeras series pictóricas, realizadas en los años 1920 y 1930, conservan aún características y referencias figurativas, de las que series posteriores van a ir desprendiéndose. Es a partir de mediados de los años treinta cuando sus paisajes geométricos dan paso a una abstracción pura y a un nuevo lenguaje creado con la mezcla de fuertes empastos, que se alternan con veladuras y transparencias realizadas con óleos muy diluidos. Es también en este periodo, a principios de los años cuarenta, cuando las fuertes líneas angulares que caracterizan sus composiciones, se suavizan para transformarse en curvas, óvalos y espirales.

Sin embargo, el mayor interés de su producción artística es el trabajo conceptual que su producción engloba. La lectura de sus escritos y sus explicaciones didácticas, disponibles en algunas grabaciones conservadas por la fundación pero, sobre todo, vivas en sus discípulos Horacio Bestani, Francisco Pelegrin e Isaac Zylberberg, dan cuenta de su concepción de la pintura y el dibujo no como un fin en sí mismo, sino como medio en el que desarrollar un camino de conocimiento interior y, a través de este, de entendimiento del mundo y de la realidad que nos rodea.

Juego con líneas y colores, c. 1954. Óleo sobre cartón, 40 x 31,5 cm

Juego con líneas y colores, c. 1954. Óleo sobre cartón, 40 x 31,5 cm

De acuerdo a su concepción teórica, de  la misma forma que el mantra de la meditación o la oración religiosa, repetidas sin solución de continuidad de forma casi inconsciente o automática, el “amasado” de la pintura, su repetición constante, sirve para buscar ese camino de conocimiento que está presente en el interior de cada uno de nosotros, y que él, como profesor, no enseñaba, sino que ayudaba a encontrar. Por esa razón, su pintura nunca estuvo destinada a la exposición pública; y por esa misma razón, Esteban Lisa nunca confesó la existencia de esta producción artística que guardaba en un armario. Sí, no obstante, publicó sus escritos, y les dio toda la difusión de la que fue capaz, enviándolos a tantos centros, bibliotecas y universidades como pudo, pues estos contenían las conclusiones a las que su proceso de meditación pictórica le habían hecho llegar.

Juego con líneas y colores (1/11/1964). Óleo sobre papel, 35 x 22,5 cm.

Juego con líneas y colores (1/11/1964). Óleo sobre papel, 35 x 22,5 cm.

Es posible que la simple contemplación de la obra de Lisa no sea suficiente para comprender su personal visión del mundo, pero es desde luego una pieza mas en la recomposición del puzle que fue la mente de este creador del que aún se conocen pocos datos biográficos seguros, más allá de los relacionados con su actividad profesional.



[1] http://www.estebanlisa.com/historia.html <fecha de consulta: 09/09/2013>

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