Una vida sobre una ZEPA

primilla_cernida1Foto: Javier Milla

 

Pepe Antolín lleva más de veinticinco años trabajando por y con el cernícalo primilla en la localidad pacense de Almendralejo, un tiempo durante el que ha comprobado que una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) no sólo no es un obstáculo para el crecimiento económico y el desarrollo, sino que puede ser un motor de desarrollo y de dinamización turística de un lugar.

Esos pequeños halcones urbanos que hibernan en África, a los que Pepe Antolín dedica su vida, son hoy uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, y miles de fotógrafos se reservan un sitio en alguno de los observatorios que se han instalado para contemplar y fotografiar las aves.
En declaraciones a EFEverde, Pepe Antolín ha subrayado que la presencia de esos turistas repercute en beneficio de los hoteles, los bares y los restaurantes del lugar, pero también de la propia Iglesia de la Purificación, en cuyos tejados anidan y se reproducen cada año un centenar de parejas de cernícalos.
“Hemos acordado con la Iglesia que un 10 por ciento de los recursos que dejan los turistas que visitan nuestros observatorios sean para la propia Iglesia”, ha señalado Pepe Antolín, responsable en gran parte de que ésta se acabara convirtiendo en la primera ZEPA urbana Europa.

Pepe Antolín es el responsable de la organización ecologista Defensa y Estudio del Medio Ambiente, que gestiona el primer Centro de Cría en cautividad de Cernícalo Primilla, donde han nacido muchos de los pollos que han servido para reintroducir el cernícalo en numerosos lugares de Europa y de España, y entre ellos los ejemplares que han vuelto a colonizar la Alhambra de Granada.

“Nuestro planteamiento con esta colonia tan singular, apoyado por los observatorios para contemplarla y estudiarla, está sirviendo para sacar adelante al cernícalo primilla, pero también demostrar que es compatible la conservación y el crecimiento económico”, ha señalado.

Casi treinta años después de empezar esta tarea, y de que el nombre de Almendralejo se haya colocado en los mapas de los ornitólogos y aficionados al avistamiento de aves, Pepe Antolín ha llegado a una conclusión: “la catalogación de ZEPA no sólo no obstaculiza el desarrollo normal de un enclave, sino que lo favorece, y va a ser una riqueza a medio y largo plazo”.

 

 

 

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