Ciudadanos científicos

Por Anibal Monasterio Astobiza

 

ciencia-2_318-23435Los retos a los que se enfrenta la humanidad en los próximos años son complejos y difíciles. El cambio climático, la bioconservación, el envejecimiento de la población, encontrar nuevas formas de energía, eliminación de la pobreza y las desigualdades sociales, son algunos de los más acuciantes. Todos estos retos o problemas no van a poder ser atajados sin que la sociedad, y los ciudadanos en particular, estén preparados para dar solución a problemas que requieren muchas veces de una respuesta técnica.

La ciencia es noticia. Mejor dicho, la ciencia, es la única noticia. La ciencia está cada vez más presente en nuestras vidas. La cultura científica es reconocer que la ciencia es una de las prácticas y/o actividades más importantes que los seres humanos han creado jamás. Gracias a la ciencia el ser humano ha llegado donde está. Ciencia es el conocimiento acumulado obtenido por el uso de la inteligencia del ser humano.

Sin embargo, si preguntas informalmente a la gente si la ciencia ha influenciado su vida no lo reconocen y esto se suma al hecho de que la ciencia ha llegado a tener una mala imagen en la opinión pública en general. En Francia por miedo y recelos al creciente éxito de la aplicación de la metodología científica en múltiples áreas de la vida se acuño el término cientificismo para referirse despectivamente a la ciencia como un dogma o una nueva religión.

 

Garin_Horner_SeemingImagen: Garin Horner

 

Theodor Adorno y Max Horkheimer escribieron en 1944 una obra titulada Dialéctica de la Ilustración donde exponen esos miedos a la ciencia y a la razón instrumental que ha influenciado desde entonces a muchos movimientos filosóficos de crítica cultural como el feminismo, posmodernismo etc. Adorno y Horkheimer identificaron como la fe en la razón de la Ilustración hasta la creciente especialización del positivismo científico llevó inexorablemente al Holocausto, al colonialismo, el racismo y el antisemitismo. En otras palabras, ciencia igual a terror.

No hay nada más opuesto a la ciencia que una idea considerada verdadera, impuesta y totalitaria o una creencia que no necesita demostración. La ciencia es, en su más pura esencia, un juego democrático. Para que una hipótesis se acepte el científico la elabora  con argumentos racionales y la expone frente a otros científicos, la llamada comunidad científica. Una vez expuesta el resto de científicos la examina y valora si aceptarla o rechazarla a la luz de las evidencias disponibles. Adorno y Horkheimer no solo estaban equivocados, sino que la única forma de no acabar viviendo en una sociedad totalitaria donde gobierne el miedo es tener ciudadanos informados: ciudadanos científicos. Las personas informadas o ciudadanos científicos son menos manipulables.

 

419554_88258128La ciencia debe suplantar a una cierta superestructura o imaginario colectivo que en otros tiempos servía de fuente de legitimación y autoridad, pero que ya no sirven para dar solución a los problemas y retos sociales de las personas contemporáneas. Para ello necesitamos ciudadanos científicos que sepan dar un juicio ponderado sobre en qué hay que invertir y destinar los impuestos para desarrollar los pilares en los que se sustentaran las sociedades del futuro. Ciudadanos científicos que con el uso de la razón y el pensamiento crítico informado organicen de la mejor forma posible la vida en sociedad.

La tercera cultura o consilencia como se ha venido en llamar a la unión entre dos culturas antagónicas, la cultura humanista y la cultura científica, propicia un debate democrático de mayor altura y responsabilidad. Porque cuando decimos ciencia no solo nos referimos a las ciencias físicas y naturales, también a las ciencias sociales y humanas. Ya he dicho que ciencia es el conocimiento acumulado obtenido por el uso de la inteligencia. Por supuesto que el rigor de la ciencia física es mucho mayor que el rigor del derecho o el de la economía pero esto es obvio. Mientras que las ciencias físicas como la astronomía tienen por objeto de estudio el movimiento de los planetas y este puede describirse con el lenguaje de la matemática, el derecho o la economía tienen por objeto de estudio el comportamiento humano el cual será siempre altamente probabilístico y muy difícilmente determinado. No saber que la ciencia  consiste en encontrar una explicación lo más racional posible sobre la base de las evidencias disponibles, pero que la ciencia procede distinguiendo distintos niveles de análisis que aunque interrelacionados, muchas veces, pueden ser autónomos; es como querer explicar los movimientos sociales y dinámicas de grupos en términos de física de partículas,  posible, pero un sinsentido.

Cada uno de los retos a los que se enfrenta la humanidad son técnicos, pero también sociales. Cuando se dice ciencia se entiende que son el conjunto de las ciencias naturales y el conjunto de las ciencias sociales y todas ellas tienen distintos métodos, pero comparten el uso discursivo de la razón. Olvidar una de estas dos dimensiones por parte de los ciudadanos es rehusar en las obligaciones y deberes que tienen para con su comunidad y sus conciudadanos. Vivir mejor, vivir más justamente, vivir armónicamente con el medioambiente, vivir en paz, es vivir científicamente.

Ser un ciudadano científico es vivir una ciencia compartida, no monopolizada por unos pocos, una élite científica que dirija y tome las decisiones por una gran mayoría ignorante de que la solución a sus problemas deviene de estar informado científicamente. Los problemas nos afectan a todos y, por ello, todos debemos estar concernidos en encontrar la respuesta o solución más efectiva a dichos problemas.

Por todo ello, vive la ciencia, y conviértete, poco a poco, en un ciudadano científico.

 

 

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