Siete pecados capitales digitales

The Guardian lanzó un sitio que presenta los 7 pecados capitales en su versión digital, sobre todo de redes sociales.

 

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En colaboración con el National Film Board of Canada y The Guardian, Seven Digital Deadly Sins explora los siete pecados capitales en su manifestación digital, que acarrea todo un nuevo mundo de dilemas morales. La plataforma presenta videos, relatos personales y encuestas sobre cada uno de los pecados.

La envidia, la gula, la avaricia, la pereza, la ira y la soberbia, después de miles de años, siguen estando latentes en nuestro comportamiento general, y son retos que tenemos que enfrentar ahora de manera distinta. Pero lo primero es darnos cuenta en qué pecado digital incurrimos. The Seven Digital Deadly Sins reúne las confesiones de siete rostros familiares (la novelista Gary Shteyngart, el músico de folk y activista Billy Bragg, la comediante Josie Long, Ophira Eisenberg y Bailey, la actriz Mary Walsh y el escritor Jon Ronson) junto con veinte relatos en primera persona de algunos colaboradores (una estrella anónima de Twitter, un hacker, una pareja hipster que hace una invitación de bodas viral o un hombre que existe 87% como una personae digital). La plataforma es fascinante y también bastante aterradora, es difícil no identificarse, al menos en cierta medida, con ciertos pecados.

Algunas de las historias son excepcionales. En la gula, por ejemplo, cabe todo aquél que guste de tomarle fotos a su comida para luego subirlas a Instagram; en la ira están aquellos que encuentran placer en leer artículos que los enfurecen, sólo por el placer de la furia, o los bullies cibernéticos; la pereza tiene mucho que ver con la compulsión de comprar en línea y de enviar mensajes de texto en lugar de llamar; la lujuria engloba a todos los que obsesivamente bajan videos o películas, juegan videojuegos todo el día o piden cientos de amistades en Facebook; la envidia se manifiesta en aquellos que miran las fotos de sus conocidos sólo para compararse con ellos, que siempre tienen mejores dientes, mejores casas, mejores vacaciones; la soberbia acontece cuando te enalteces en tu avatar digital y muestras la mejor versión de ti mismo (que a menudo es una ilusión), escondiendo todo lo demás; la lujuria tiene que ver con buscar sexo en línea, ver pornografía intensivamente, refrescar los sitios de redes sociales una y otra vez para ver que hay de nuevo.

La compulsión colectiva de estar en línea todo el tiempo nos está cambiando de manera radical. Y podría ser un octavo pecado, uno que incluye a los siete capitales y los engloba en una plataforma virtual (porque allí todos, o casi todos, pecamos en algún momento). Todo lo anterior posa preguntas imprescindibles que debemos tener en cuenta para no perder los estribos, porque la era digital, si nos dejamos llevar sin alertas, tiene la capacidad de tornarnos infelices y obsesivos por causas que ni siquiera son nuestras, y muchas veces ni siquiera nos interesan, sólo nos roban. ¿En qué pecado incurres tú?

 

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