El empleo determina las habilidades cerebrales en la vejez

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Las personas con trabajos más complejos, que tienen que ver con manejo de datos o el trato con otras personas, mantienen sus habilidades para pensar y memorizar en mejores condiciones en la vejez, en comparación con aquello que realizaron actividades menos demandantes.

En un estudio llevado a cabo por distintas instancias escocesas como la Universidad de Edimburgo y el Centro para el Envejecimiento y Epidemiología Cognitivos, se analizaron las habilidades de memoria, procesamiento y pensamiento a mil 66 sujetos con una edad promedio de 70 años, además de considerar los empleos que habían tenido a lo largo de su vida y los resultados de un test de Coeficiente Intelectual que los participantes tomaron a sus 11 años.

Los expertos dividieron los empleos en altamente complejos y poco complejos, basados en el Diccionario de Títulos Ocupacionales, en donde los primeros involucraban una mayor coordinación y síntesis de datos, mientras que los otros se dedicaban más al copiado o comparación de información; asimismo, en la relación con los demás, los roles más complicados incluían dar instrucciones, negociar y fungir como mentor, y en los segundos solamente se seguían órdenes o se ofrecía ayuda.

Bajo estos parámetros, el doctor en psicología Alan J. Gow y su equipo dividieron las ocupaciones en varios grupos, por ejemplo, aquellas que tienen un alto nivel de complejidad por el contacto con la gente, es decir, los abogados, trabajadores sociales, cirujanos y oficiales de libertad condicional.

La contraparte en esta área fueron los obreros, encuadernadores, pintores o tapizadores. Para el manejo de datos, los arquitectos, ingenieros civiles, diseñadores gráficos y músicos se llevan los lugares más altos en cuanto a complejidad, mientras que los albañiles y telefonistas van abajo. “Estos resultados sugieren que los ambientes de trabajo más estimulantes pueden ayudar a la gente a conservar sus habilidades de pensamiento, y eso se puede observar años después de su retiro.

Nuestros hallazgos ayudan a identificar el tipo de exigencias laborales que preservan la memoria y el pensamiento más adelante”, dijo Gow en un comunicado de la Academia Americana de Neurología .

El estudio publicado en la revista Neurology, abre un debate sobre si un entorno más estimulante puede hacer que una persona se forme una “reserva cognitiva”, que actuaría como amortiguador para que el cerebro siga funcionando de manera correcta pese a algún daño y la edad, o si más bien son las personas con mayores habilidades de pensamiento las que están capacitadas para las actividades más complicadas. Gow concluye que el estudio hace aportes para ambas teorías, “si bien es cierto que las personas que tienen habilidades cognitivas superiores son más propensos a tener trabajos más complejos, todavía parece haber una pequeña ventaja obtenida a partir de estos empleos para las habilidades de pensamiento posteriores”.

 

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