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Gnome 14.04.3 LTS: un Sistema Operativo mal acabado.

Hace ya bastantes años quien escribe dio “el salto” de Windows a Linux. No importa el porqué como tampoco importan, a efectos de este artículo, resaltar las innumerables ventajas del 2º respecto al 1º; si algún día “buceo” en Mac ampliaré el sistema de ecuaciones a uno con tres incógnitas, todas ellas linealmente independientes. Otro día.

Pasando por alto las ventajas de Linux en muchas de sus distribuciones o “distros” (también hay algunos inconvenientes pero éste no es el momento de mencionarlos), algo que cualquier usuario adaptado a este S.O. ya sabe, me voy a centrar en la última “distro” la cual, ahora mismo, me permite escribir… ¡a duras penas!

Juguetear con las diversas “distros” hasta encontrar una que guste más es muy sencillo: 1- guardar los archivos importantes (fotos, música, vídeos, etc.) en una unidad de almacenamiento externa; 2- descargar la “distro” deseada (archivo .iso); 3- crear un USB con la imagen ya descargada que sea «booteable» (por ejemplo, usando Unetbootin); 4- arrancar el PC configurando la BIOS para que la primera unidad “boot” sea USB; 5- seguir los pasos de la instalación y disfrutar.

La “distro” que le da nombre al artículo es Gnome 14.04.3 LTS, basada en Ubuntu. Cuando descargamos un LTS lo hacemos con cierta convicción de que es un S.O. estable pues LTS= “Long Term Support”, una garantía que teóricamente dura 4 años; las versiones que no son LTS están restringidas a 8 meses. Esto no significa que sean peores o menos estables, no en teoría: tan solamente implica estar al tanto de las actualizaciones continuas, y, entre las cuales, no todas son 100% estables. Pasar de 14.04 (Trusty Tahr) a 14.10 (Utopic Unicorn) puede jodernos, con perdón del término, todo el chiringuito. Y al menos la “base” Ubuntu ya va por su versión 15.10 con miras al 16.04.

Vamos con el caso Gnome 14.04.3 LTS. Proceso de instalación normal, reiniciamos el equipo y, ya “dentro” del S.O., nos aparecen los avisos para actualizar. Por defecto las actualizaciones incluyen los backports, algo normal en este tipo de “distro”; también podemos marcar los proposed, pues por norma general no dan errores. Quien escribe es un “purista” del Terminal; se ejecuta sudo apt-get update && sudo apt-get upgrade y, si se tiene paciencia, uno puede observar que la actualización da un error en el Terminal. Si se pasa por alto, la actualización del sistema irá directamente al carajo; si no se pasa por alto, uno copia la orden sugerida tras el aviso de “Your installation seems to be broken” y la pega tras ese desfile de comandos. Basta pegar la orden al final del proceso para que el sistema nos avise sobre un paquete, libgdk-pixbuf2.0-dev, que debemos instalar para volver a ejecutar esa orden anterior con éxito.

Reiniciamos y nuevamente nos aparece un aviso de actualizaciones disponibles. Momento crítico. Con o sin Terminal, vamos a descargar e instalar, ingenuos, el “kernel” (núcleo) 3.19.0.47 por encima del actual, 3.19.0.25; una operación “de fábrica”, algo que nosotros no hemos toqueteado conllevará un magnífico resultado: en el próximo reinicio (necesario) del sistema todo se habrá ido a tomar por culo. Disculpad la expresión. Ya podéis arrancar en modo recovery y realizar 216 gestiones a voluntad; todo en vano, porque el S.O. se “ha destruido” a sí mismo sin haber hecho nosotros nada más que seguir los procedimientos habituales.

Menos mal que existe una solución, aunque quien teclea dio con ella pasadas demasiadas horas. Tras la primerísima actualización de Gnome 14.04.3 LTS es imperioso (IMPERIOSO) ejecutar en el Terminal el siguiente comando: sudo gedit /etc/default/grub, y, una vez ahí, escribir “#” al principio de GRUB_HIDDEN_TIMEOUT=0. Guardamos el archivo, cerramos, ejecutamos update-grub y cada vez que iniciemos y/o reiniciemos nuestro PC aparecerá la pantalla GRUB, donde necesariamente elegiremos Opciones avanzadas y arrancaremos con el “kernel” 3.19.0.25 (enlace “salvavidas”, ¡gracias!).

Basta con que nos despistemos una sola vez para el desastre: Gnome arrancará por defecto con el “kernel” 3.19.0.47 y todo lo que hayamos hecho hasta el momento nos devolverá una hostia en la cara. Además de este must do quien escribe sugiere desmarcar las casillas proposed y backports en Software y actualizaciones, como, asimismo, eliminar el repositorio Canonical.

Gnome 14.04.3 LTS funciona (ahora) a la perfección, incluso añadiendo los “PPA” gnome3-team/gnome3 y gnome3-team/gnome3-staging. La “PPA” ricotz/testing probablemente también nos ofrezca una actualización del sistema sin complicaciones pero no será quien escribe el que utilice su PC, por enésima vez, como ratón de laboratorio. Si de escribir una conclusión se trata, debo decir que ésta es la primera vez que tengo problemas críticos con una “distro” de Linux.

Cuando un S.O. se autodestruye por sí mismo con las actualizaciones “de casa” podría ser buen momento para dar un tirón de orejas. O diez.