Huelgoat, las piedras mágicas

HUELGOAT , LAS PIEDRAS MÁGICAS
Que emoción, de aquí procedía Jack Kerouac. Un cartel junto al puente dice que de aquí salieron todos los Kerouac de América. Él creía que su antepasado era aventurero o pirata, pero parece ser que era un emigrado por robo. Da igual, Keroauc tenía algo de bretón, de céltico. Por eso viajó a Bretaña a buscar sus orígenes. Fue de París a Brest, se emborrachó de noche con marineros, habló con un pariente que estaba metido en cama, y regresó a la mañana siguiente. Lo cuenta en su libro “Satori en París”.
El montón de rocas gigantes que hay junto al molino se llama El Caos del Molino, le puso ese nombre Humboldt. Son piedras de hace millones de años, los agentes las han pulido de una forma mágica. Se supone que tienen influencias telúricas, algunos les llaman las Piedras de Merlín. Por el bosque hay piedras semejantes, hay puentecillos sobre riachuelos oscuros. Está la Piedra que Tiembla, está la Cocina de la Virgen, está la Alameda Violeta. Está la Gruta del Rey Arturo, que era un enterramiento de los galos.
Debajo de una encina se encuentra la tumba de Víctor Segalen, un apasionado de China. Se fue a pasear por el bosque y su mujer lo encontró muerto. En su libro “Estelas” escribió: “Todo es prodigio y todo inesperado; lo confuso se agita; la Reina de deseos mudables tiene ahí su corte. Ningún ser de razón se atreve a entrar”. En el Hotel de Angleterre soñaba André Bretón surrealismos. Entre los árboles pintaba Paul Serusier soledades intensas.
El lago en la mañana parece de diamante, los árboles flotan en el agua en un mundo al revés. El agua se vierte en una gigantesca taza de piedra. El puente poderoso e íntimo tiene jarrones de flores como el balcón de una casa. La iglesia del siglo XVI levanta su campanario bretón de balaustradas como un pabellón de música mágica.
ANTONIO COSTA GÓMEZ
FOTO : CONSUELO DE ARCO

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