La historia de los casinos online


El sector del juego online continúa creciendo a un ritmo imparable en España. El segundo informe trimestral sobre la evolución del mercado de juego online de ámbito nacional, elaborado por la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), señala que esta industria movió, en términos de cantidades jugadas, más de 4.620 millones de euros de abril a junio de 2019. El segmento del casino ha sido el que más volumen de dinero ha movido, con un total de 2.310 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,45% respecto al trimestre anterior. Unas plataformas de juego online que han revolucionado la industria del entretenimiento en los últimos años.

Internet ha jugado un papel fundamental en la popularidad que han adquirido los casinos online en todo el mundo. Hoy en día, los jugadores pueden acceder a sus modalidades de juego favoritas desde su propia casa a través de cualquier dispositivo electrónico, por lo que no tienen que desplazarse a ningún establecimiento de juego tradicional. Además, los amantes de los juegos de azar también pueden beneficiarse de los bonos de bienvenida, promociones y tiradas gratis que ofrecen las plataformas de juego. Unas ventajas que les ha permitido consolidarse como una de las formas de entretenimiento más importantes en el mundo digital.

Los juegos de azar han acompañado a los seres humanos desde sus orígenes. De hecho, el juego es un elemento común en todas las culturas. Una popularidad que se remonta al Imperio Romano, donde llegaron a ser prohibidos por la Ley, excepto en la fiesta de las saturnalia. Sin ir más lejos, el término jugador proviene del latín “aleator”, aunque en la época romana tenía connotaciones negativas. Con el paso del tiempo, la aceptación de los juegos de azar por la sociedad y el reconocimiento de esta actividad como forma de entretenimiento ha provocado el nacimiento del juego como fenómeno de masas. Sin embargo, el origen de los casinos online es mucho más reciente de lo que creen los jugadores, ya que se remonta a finales del siglo XX.

El origen de los casinos online

El primer casino online de la historia nació en el país más inesperado, Antigua y Barbuda. En 1994, este estado independiente de las Antillas Menores, ubicadas al este del mar Caribe, firmó el Tratado de Libre Comercio y la Ley de Zona del Proceso. A través de este acuerdo, el Gobierno del país caribeño se convirtió en la primera jurisdicción del mundo en introducir un marco regulador de juegos de azar online. Un contexto favorable que ocasionó la aparición de los primeros casinos online, ya que los operadores de juego comenzaron a solicitar licencias oficiales de casino para ofrecer sus servicios de juegos de azar en este tipo de plataformas.

El software de los juegos de azar apareció antes que los propios casinos online, ya que tiene su origen en los videojuegos. Sin ir más lejos, el primer videojuego fue creado en el año 1958 por Bill Nighinbotthanm, físico estadounidense que participó en el desarrollo de la bomba atómica, bajo el nombre de Tennis for two, ya que se trataba de una representación de un juego de tenis. Este software se combinó con la aparición de internet, que se remonta a 1969, cuando la Agencia de Proyectos para la Investigación Avanzada de Estados Unidos (ARPA) estableció ARPANET, una red de ordenadores conectados entre sí cuyo principal objetivo era servicio de medio de comunicación entre las instituciones académicas y estatales del país. La aparición de ambos elementos tecnológicos hizo posible el nacimiento de los casinos online.

El primer desarrollador de software de juegos online

Mientras que en el Caribe se pusieron las primeras piedras de la regulación de los casinos online, en Europa aparecieron los primeros desarrolladores interesados en el sector de los juegos de azar. En 1994, Microgaming, uno de los principales proveedores de software para la industria del juego online, se convirtió en el primer desarrollador de software de casinos online de la historia.  Un año más tarde, la compañía irlandesa Cryptologic, proveedor de software de seguridad online, desarrolló diversos métodos para garantizar la seguridad en las transacciones monetarias en el ámbito digital. A pesar de disponer de un software específico y unas transacciones seguras, la primera apuesta de dinero real a través de internet no se realizó hasta el 1996. Ese mismo año nació Intercasino, desarrollado por Microgaming, que se convirtió en el primer casino online de la historia.

En 1996 se estableció la Comisión de Juegos de Kahnawake, una reserva de indios Mohawk en situada en la costa sur del río San Lorenzo en Quebec, Canadá. Este comité se convirtió en una de las primeras jurisdicciones de juego en proporcionar licencias para el juego online a operadores de todo el mundo. A partir de ese momento, empezó a crecer el número de países que concedían licencias, así como los operadores de juego que se aprovechaban de ellas para empezar a lanzar sus casinos online. Una popularidad que se reflejaba en las cifras. En 1998, los casinos online producían unos 830 millones de dólares. Una cantidad que poco a poco fue incrementándose con la aparición de las primeras salas de poker online, así como la posibilidad de jugar contra otros jugadores en las plataformas de juego. Este último elemento también ha permitido la creación de una comunidad que gira en torno a los casinos online.

El crecimiento de la industria del juego online fue tal que en el año 2000 ya existían unos 700 casinos online en el mercado mundial. Todo ello ha supuesto la publicación y aprobación de distintas leyes para regular toda la materia de los juegos de azar en los casinos online. Una regulación que apareció en España en el 2012, cuando entró en vigor la Ley de Juego y nació la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ). Desde entonces, cualquier operador que ofrezca sus modalidades de juego de casino online debe disponer de una licencia otorgada por este organismo regulador del sector del juego en el territorio nacional. Una regulación que, unida a la expansión de los dispositivos móviles, ha traído estabilidad a la industria, tanto desde el punto de vista de los jugadores como de los propios operadores.