She was so bad!, el género pulp también pertenece a las mujeres

La editorial Aloha apuesta por las escritoras del circuito literario underground

 

Por Ana María Caballero Botica

Hace apenas un año Adriana Bañares decidió romper con el poco disimulado machismo que se da en el mundo editorial – y lamentablemente en otros escenarios laborales – para convertirse en joven mujer emprendedora. Así nació Aloha, una editorial underground que en apenas un año ha “alumbrado” dos hijos: El primero, Crítica del vicio con un único rostro de mujer, el de María von Touceda y un segundo “en pañales” She was so bad!, una antología que reúne a 22 mujeres escritoras con una sola voz que grita: ¡Nosotras también escribimos pulp! y cuya presentación tuvo lugar el pasado jueves en la librería La Central de Madrid.

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Adriana Bañares, editora de Aloha, en la presentación de ‘She was so bad!’ en la librería La Central de Madrid (Foto: Carlota Lagunas)

Adriana se mueve despacio en este nuevo escenario como emprendedora, pero lo hace con paso firme y con la determinación de “no cometer los errores que yo he cometido como autora” apuntaba. En la presentación de la antología, Adriana confesaba que nunca se ha sentido a gusto “participando en eventos de mujeres” por considerarlos un apartheid que lleva al victimismo o la debilidad. Sin embargo, su experiencia le ha hecho ver que “tristemente resulta necesario”, más cuando destacó declaraciones ofensivas hacia las escritoras por parte de algunos compañeros de profesión, consagrados y respetados de nuestro país, como las del poeta García Baena que afirmaba “(…) hasta que no premian a una mujer no hay manera de callarlas” o el editor Chus Visor “La poesía femenina en España no está a la altura de la masculina”.

No obstante, Adriana no necesita irse muy lejos para darse de bruces con ese machismo velado o no: “Desde el underground es duro notar que editores y compañeros escritores te atacan”, algo que no ha hecho que esta logroñesa se resigne.  Fruto de esa rebeldía fue la creación de la editorial y de la antología She was so bad! que está de gira promocional por distintas ciudades españolas y en apenas un mes va por su segunda edición. Adriana (y sus compañeras) quieren derribar estereotipos precisamente con el arma de la escritura: “Muchos compañeros afirman que las mujeres no escriben sobre determinados géneros como el pulp” ése en el que cabe el policíaco, el gore, la ciencia-ficción… “o incluso consideran inapropiado que lo hagan y ese es el principal motivo que esgrimen para aunar a apenas 6 autoras en antologías frente a 60 autores hombres sobre esos mismos géneros”.

Por eso Bañares puso en marcha una convocatoria abierta a través de las redes sociales de presentación de relatos breves con el fin de contraatacar creando una recopilación y así desmontar ese falso mito de que “el género narrativo viene determinado por el sexo”. En menos de dos meses, Aloha recibió cerca de 70 manuscritos, todos redactados por féminas, y de los cuales 22 son los que fueron seleccionados para conformar She Was so bad! El pasado jueves, Bañares, arropada por 9 de las autoras compartieron con los asistentes algunos de los fragmentos de sus relatos junto a algunas anécdotas de cómo fueron concebidos y coincidieron en destacar “la valiente iniciativa de Adriana en la creación del libro así como su cuidada edición”.

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Las autoras Emily Roberts, Ana Gabaldón, Carmen del Río Bravo, Isabel Galán, Eva Pardos, María Fernanda Ampuero, Lucy Leite, Lola Robles, e Isabel G. Gamero (Foto: Carlota Lagunas)

Voces y escritoras contemporáneas, noveles junto a otras veteranas, de diferentes nacionalidades y orígenes y estilos narrativos muy dispares (el tono poético jazzístico de Eva Pardos Viartola, el humor negro de Anabel Gabaldón, el gore de Isabel G. Gamero…) nos sumergieron en pequeños pasajes reivindicativos, violentos, viscerales, de abusos y sumisión y de ciencia-ficción, pero con un marcado componente realista. María Fernanda Ampuero disparó con certera puntería en la breve introducción a la lectura de su relato Subasta al destacar que precisamente “la mujer es el epicentro de la violencia, ¿cómo no va a ser capaz de escribir sobre ella? La sufrimos desde que nacemos” apuntaba.

Para la autora, al igual que para el resto de sus compañeras, She Was so bad! supone el poder decir que por fin existe un libro en el que “las chicas escriben sobre violencia, bares y whisky”. Porque sí, hay muchos de esos elementos en el libro, además de lugares sórdidos, imaginarios comunes que transcurren en ciudades indeterminadas de América, y al mismo tiempo se deja respirar por fin ese prisma femenino de historias que hemos leído infinidad de veces del puño y letra de un hombre. “Si no estamos cubiertas de látex o cueros imposibles en esos fanzines que nos hipersexualizan, estamos muertas, somos siempre la víctima”, sentenciaba Ampuero.

Por ese motivo para algunas de las escritoras presentes en el acto, como Anabel Gabaldón o Emily Roberts, coincidían en que la escritura de esos relatos – algunos, incluso, realizados en su etapa adolescente – ha sido una verdadera experiencia catártica, un desahogo frente a ese incesante desfile de titulares y noticias o de realidades cotidianas ofensivas y cargadas de violencia física y verbal hacia la mujer que perduran demasiado en el tiempo. Bienvenidas sean propuestas como la iniciada por esta joven y valiente editorial que simplemente visibiliza una realidad deliberadamente silenciada.

 

 

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