«Azor», de Andreas Fontana
JOSÉ LUIS MUÑOZ
Thriller suizo ambientado en la Argentina de los milicos que hacían desaparecer a los zurdos, y a quien se cruzara en su camino. La habilidad de Andreas Fontana (Ginebra, 1982) en su debut cinematográfico para no incomodar al espectador con escenas terribles no es una opción gratuita. Es el punto de vista escogido. Si Costa Gavras lo hacía desde el desgarro de ese padre patriota americano interpretado por Jack Lemon que va viendo como en la desaparición y asesinato de su hijo está implicado el gobierno de su país en Missing, aquí el punto de vista es el de alguien tan poco sospechoso de progresismo como un banquero suizo, Yvan de Wiel (Frabrizio Rongioni) que viaja a Argentina para sustituir a su socio y se encuentra con que ha desaparecido sin dejar rastro.
Andreas Fontana huye del drama efectivo, no muestra la violencia, que se supone, en una película muy estilizada que progresivamente va inquietando al espectador en cuanto asume lo que está pasando, aunque no se vea, pero resulta obvio. En las reuniones de negocios, fiestas en jardines imponentes, cenas de postín, carreras de caballos, homenajes que se suceden, fuera de plano, está la violencia y la muerte que se intuye y nunca se muestra: una detención en plena calle de unos civiles, nada más. Andreas Fontana opta por el modelo Jonathan Glazer en La zona de interés.
Todo resulta pulcro y aseado en este film elegante que es Azor por el que desfilan personajes que deciden la desaparición de otros sin mancharse las manos: hombres de negocios, diplomáticos, políticos y militares de alto rango por encima del bien y del mal, extremadamente educados que se reúnen con el banquero protagonista y lo tranquilizan porque hay orden en su país, el de los cementerios. Un acercamiento desde el punto de vista financiero al horror de una dictadura fascista sin que suene un disparo. Un punto de vista original y efectivo que huye de la carnaza y la sangre. Un thriller que podría muy bien haber salido de las mejores páginas de John Le Carré.