«Münter y el amor de Kandinsky», de Markus Rosenmüller

JOSÉ LUIS MUÑOZ

Convivir con un genio no es tarea fácil, y si ambos se dedican al mismo arte, salvo excepciones (Paul Auster y Siri Hustvedt), uno tiende a anular al otro. El caso más evidente en la historia del arte es el de Auguste Rodin y Camille Claudel, con el primero anulando a la segunda artísticamente hablando y también en lo personal.

El director germano Markus Rosenmüller (Tegernsee, 1973) en su película Münter y el amor de Kandinsky realiza un biopic más centrado en la primera, como víctima, que en el segundo. Gabriele Münter (Vanessa Loibi) es una aprendiza de pintora que queda embelesada desde el primer momento con el arte y la personalidad del maestro ruso Wassily Kandinsky (Vladimir Vurlakov) y se convierte en su amante sin saber que el artista ya está casado, una relación intermitente que dura muchos años hasta que el ruso desaparece de la vida de la joven pintora para siempre y sin dar explicaciones porque inicia una nueva vida en su país de origen.

A la fotógrafa y pintora Gabriele Münter casi nadie la conoce salvo los muy versados en pintura expresionista alemana como creadora del movimiento artístico El jinete azul. Wassily Kandinsky es universalmente reconocido por su arte innovador que huía de lo figurativa imperante para revolucionar el arte por caminos más osados y vanguardistas como uno de los abanderados del arte abstracto. La película de Markus Rosenmüller, muy canónica, perfectamente ambientada y bien interpretada que se sirve de exteriores naturales de gran belleza, y quizá sea excesivamente larga, es una historia trágica de desamor. Mientras la apasionada pintora se mantiene fiel a quien fue su maestro, incluso en los momentos más críticos de la historia (esconde sus cuadros antes de que caigan en manos de los censores del III Reich, por ser decadentes, en la escena que abre la película), el ruso se olvida por completo de su existencia. Que fuera muy buen pintor no le eximió de ser una mala persona, y el mundo de la pintura está lleno de ejemplos.