«Lo que encontraron», de Sam Mendes

JOSÉ LUIS MUÑOZ

Documental no apto para todos los estómagos el que nos ofrece el británico Sam Mendes, el director de American Beauty, Revolutionary Road y Camino a la perdición, entre otros filmes, que recoge los testimonios fotográficos de los sargentos Mike Lewis y Bill Lawrie, de la Unidad de Cine y Fotografía del Ejército Británico, cuando liberaron el campo de concentración de Bergen-Belsen al final de la Segunda Guerra Mundial. Lo que vieron, y ven los espectadores que no cierren los ojos, lo que encontraron al que hace referencia el título del documental, es algo sencillamente atroz, el resultado de la vesania de un régimen, el nazi, empeñado en el exterminio sistemático de seres humanos: judíos, gitanos, izquierdistas, homosexuales, eslavos y disidentes.

Las cámaras cinematográficas de estos dos sargentos recogen un paisaje de muerte que hace palidecer el infierno ideado por Dante en La Divina Comedia o los cuadros de El Bosco o Brueghel El Viejo. Frente a miles de cadáveres amontonados como desechos, y otros, muertos vivientes al borde de la muerte (los médicos británicos debían hacer un triaje y desechar los irrecuperables por meses de inanición), los infames guardianes de ese centro de horror, los hombres y mujeres bien alimentados que sometieron durante años a ese régimen de carestía alimentaria a miles de seres humanos hasta convertirlos en despojos.

Hacer morir de hambre es la mayor de las torturas posibles, una muerte lenta e indigna que prolonga el dolor hasta límites insoportables. Lo recogía en Si esto es un hombre el escritor italiano superviviente del Holocausto Primo Levi. La bala en la nuca o la cámara de gas eran métodos letales mucho más humanos. Los esbirros nazis de ambos sexos de ese campo del horror fueron obligados a cargar en camiones esos despojos humanos y enterrarlos en una serie de fosas: la más grande albergaba cincuenta mil cuerpos aproximadamente.

El documental de Sam Mendes deberían verlo todos aquellos que hoy en día anhelan esos regímenes totalitarios que devastaron la humanidad en el pasado siglo. Nada hemos aprendido de todo ese horror pretérito cuando en el presente hemos asistido en directo al genocidio de Gaza, no hemos sido capaces de detenerlo y asumimos que sobre los cuerpos de hombres, mujeres y niños se va a alzar un despreciable complejo turístico. La historia se repite. Auschwitz renace.