No eres tú, soy yo (o sea, eres tú)

Por Mariana Gallardo

Dice la canción de Paul Simon que hay cincuenta maneras de dejar a tu amante. Yo sólo pensé en cinco. Honestamente, no tengo experiencias agradables al respecto. Ni cercanas a ese número. Vaya, ni dos. Ni creo que sea un tema lindo. Pero inexorable ya que por lo menos la mayoría hemos pasado por alguna experiencia similar.

 

Según la canción del señor Simon:

 

You Just slip out the back, Jack

(Vete por atrás, Jack)

Make a new plan, Stan

(haz un nuevo plan Stan)

You don’t need to be coy, Roy

(No seas tímido, Roy)

Just listen to me Hop on the bus, Gus

(Eschúchame, Toma el autobús, Gus)

You don’t need to discuss much Just drop off the key, Lee

(No discutas tanto, sólo deja la llave y vete libre, Lee)

And get yourself free

Según mis cálculos, las actuales generaciones tendríamos un promedio de ocho parejas a lo largo de la vida, aunque algunas de ellas apenas superen un mes de duración. No siempre la longevidad de una relación tiene relación directa con la intensidad o el impacto que provoca una persona en la biografía de otro. Hay algún novio con el que no pasé de la etapa de mano sudada en la adolescencia que recuerdo con mayor intensidad que algún amante de temporadas más recientes.

 

Pero largas o cortas, el tema con las relaciones de parejas es que la mayoría no entran en la categoría de amor eterno. ¿Cómo acaban? De hecho hay mil maneras de terminarlas. No importa los días vividos. Siempre hay un final. Un grand finale…

 

1. No eres tú, soy yo (pero siempre eres tú). Esta es la número uno y la más común de todas. No podemos sintetizarlas, pero básicamente se reduce a que el significant other en la relación no está en el mismo lugar donde estamos. Lo que sea que esto signifique. ¿Qué si es difícil de comprender? Si. Y mucho. De ida y venida, both ways. Es difícil que a uno le digan esto porque rápidamente uno podría contestar que se pone de inmediato en el lugar del otro y asunto arreglado. Pero no. No va así. Yo sugiero que ahí lo dejen.

 

2. Te quiero, pero no quiero tener hijos ni casarme contigo. Más claro ni el agua de las postales de los ríos de Xochimilco. Que por cierto son bastante turbias, por no decir podridas, pero ¡qué buena fiesta agarra uno ahí!

 

3. Me siento rar@. Significa que no quiere sentirse como se siente contigo. Que estaría más cómodo así de raro solito, en un bar y con mil y un@ amig@s para consolarl@ y ayudarl@ a sentirse menos rar@.

 

4. No estoy preparado para estar en una relación. Pu…, ¿pues quién está preparado? Pienso que nadie. Nadie estamos preparados para esta oleada llamada amor, que nos revuelca como mar embravecido, sin ningún tipo de piedad. Más vale entrarle con flotis a la marea o mejor quedarnos en la orilla mirando cómo pasan las olas del mar.

 

5. Bad timing. Básicamente, mal tiempo para encontrarse. Ya sea porque uno salió de una relación de cinco años y el otro está soltero y dispuesto desde hace varios, y esto no le va a ninguno de los dos o las dos. El caso es que el bad timing es una porquería y suena muy mal, pero es una realidad. No creo que sea una excusa, sí creo fervientemente en el “hay tiempo para todo”. Aunque a veces pase que no es temporada para comer duraznos o mangos.

 

No me cae bien Paul Simon, porque no da más explicaciones. No hay forma alguna de dejar a tu amante más que decirle la verdad. Porque nada más puede que la verdad.

 

¿Por qué solo se tarda un minuto en decir hola, y toda una vida en decir adiós? No podría ser más injusto pero así es. La vida es cruel a veces, otras es como comer una ciruela dulce y jugosa a punto de explotar.

 

 

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