El Amor Romántico como utopía emocional de la posmodernidad.

Por Coral Herrera Gómez

El amor en la posmodernidad es una utopía colectiva que se expresa en y sobre los cuerpos y los sentimientos de las personas, y que, lejos de ser un instrumento de liberación colectiva, sirve como anestesiante social.

El amor hoy es un producto cultural de consumo que calma la sed de emociones y entretiene a las audiencias. Alrededor del amor ha surgido toda una industria y un estilo de vida que fomenta lo que H.D. Lawrence llamó “egoísmo a dúo”, una forma de relación basada en la dependencia, la búsqueda de seguridad, necesidad del otro, la renuncia a la interdependencia personal, la ausencia de libertad, celos, rutina, adscripción irreflexiva a las convenciones sociales, el enclaustramiento mutuo…

Este enclaustramiento de parejas propicia el conformismo, el viraje ideológico a posiciones más conservadoras, la despolitización y el vaciamiento del espacio social, con notables consecuencias para las democracias occidentales y para la vida de las personas. Las redes de cooperación y ayuda entre los grupos se han debilitado o han desaparecido como consecuencia del individualismo y ha aumentado el número de hogares monoparentales. La gente dispone de poco tiempo de ocio para crear redes sociales en la calle, y el anonimato es el modus vivendi de la ciudad: un caldo de cultivo, pues, ideal para las uniones de dos en dos (a ser posible monogámicas y heterosexuales).

De este modo, nos atrevemos a afirmar que los modelos de relación erótica y amorosa de la cultura de masas están basadas en la ideología del “sálvese quién pueda”. Mucha gente se queja de que los amores posmodernos son superficiales, rápidos e intensos, como la vida en las grandes urbes. Es cada vez más común el enamoramiento fugaz, y pareciera que las personas, más que lograr la fusión, lo que hacen es “chocar” entre sí.

Creo, coincidiendo con Erich Fromm, que a pesar de que el anhelo de enamorarse es muy común, en realidad el amor es un fenómeno relativamente poco frecuente en nuestras sociedades actuales: “La gente capaz de amar, en el sistema actual, constituye por fuerza la excepción; el amor es inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad actual”. Y lo es porque el amor requiere grandes dosis de apertura de uno mismo, de entrega, generosidad, sinceridad, comunicación, honestidad, capacidad de altruismo, que chocan con la realidad de las relaciones entre los hombres y las mujeres posmodernas.

Por eso creo que el amor, más que una realidad, es una utopía emocional de un mundo hambriento de emociones fuertes e intensas. En la posmodernidad existe un deseo de permanecer entretenido continuamente; probablemente la vida tediosa y mecanizada exacerba estas necesidades evasivas y escapistas. Esta utopía emocional individualizada surge además en lo que Lasch denomina la era del narcisismo; en ella las relaciones se basan en el egoísmo y el egocentrismo del individuo.

Las relaciones superficiales que establecen a menudo las personas se basan en una idealización del otro que luego se diluye como un espejismo. En realidad, las personas a menudo no aman a la otra persona por como es, en toda su complejidad, con sus defectos y virtudes, sino más bien por cómo querría que fuese. El amor es así un fenómeno de idealización de la otra persona que conlleva una frustración; cuanto mayores son las expectativas, más grande es el desencanto.

El amor romántico se adapta al individualismo porque no incluye a terceros, ni a grupos, se contempla siempre en uniones de dos personas que se bastan y se sobran para hacerse felices el uno al otro. Esto es bueno para que la democracia y el capitalismo se perpetúen, porque de algún modo se evitan movimientos sociales amorosos de carácter masivo que podrían desestabilizar el statu quo. Por esto en los medios de comunicación de masas, en la publicidad, en la ficción y en la información nunca se habla de un “nosotros” colectivo, sino de un “tú y yo para siempre”. El amor se canaliza hacia la individualidad porque, como bien sabe el poder, es una fuerza energética muy poderosa. Jesús y Gandhi expandieron la idea del amor como modo de relacionarse con la naturaleza, con las personas y las cosas, y tuvieron que sufrir las consecuencias de la represión que el poder ejerció sobre ellos.

El amor constituye una realidad utópica porque choca con la realidad del día a día, normalmente monótona y rutinaria para la mayor parte de la Humanidad. Las industrias culturales actuales ofrecen una cantidad inmensa de realidades paralelas en forma de narraciones a un público hambriento de emociones que demanda intensidad, sueños, distracción y entretenimiento. Las idealizaciones amorosas, en forma de novela, obra de teatro, soap opera, reality show, concurso, canciones, etc. son un modo de evasión y una vía para trascender la realidad porque se sitúa como por encima de ella, o más bien porque actúa de trasfondo, distorsionando, enriqueciendo, transformando la realidad cotidiana.

Necesitamos enamorarnos del mismo modo que necesitamos rezar, leer, bailar, navegar, ver una película o jugar durante horas: porque necesitamos trascender nuestro “aquí y ahora”, y este proceso en ocasiones es adictivo. Fusionar nuestra realidad con la realidad de otra persona es un proceso fascinante o, en términos narrativos, maravilloso, porque se unen dos biografías que hasta entonces habían vivido separadas, y se desea que esa unión sitúe a los enamorados en una realidad idealizada, situada más allá de la realidad propiamente dicha, y alejada de la contingencia. Por eso el amor es para los enamorados como una isla o una burbuja, un refugio o un lugar exótico, una droga, una fiesta, una película o un paraíso: siempre se narran las historias amorosas como situadas en lugares excepcionales, en contextos especiales, como suspendidas en el espacio y el tiempo. El amor en este sentido se vive como algo extraordinario, un suceso excepcional que cambia mágicamente la relación de las personas con su entorno y consigo mismas.

Sin embargo, este choque entre el amor ideal y la realidad pura se vive, a menudo, como una tragedia. Las expectativas y la idealización de una persona o del sentimiento amoroso son fuente de un sufrimiento excepcional para el ser humano, porque la realidad frente a la mitificación genera frustración y dolor. Y, como admite Freud (1970), “jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado o su amor”.

Quizás la característica más importante de esta utopía emocional reside en que atenúa la angustia existencial, porque en la posmodernidad la libertad da miedo, el sentido se ha derrumbado, las verdades se fragmentan, y todo se relativiza. Mientras decaen los grandes sistemas religiosos y los bloques ideológicos como el anarquismo y el comunismo, el amor, en cambio, se ha erigido en una solución total al problema de la existencia, el vacío y la falta de sentido.

Otro rasgo del amor romántico en la actualidad es que en él confluyen las dos grandes contradicciones de los urbanitas posmodernos: queremos ser libres y autónomos, pero precisamos del cariño, el afecto y la ayuda de los demás. El ser humano necesita relacionarse sexual y afectivamente con sus semejantes, pero también anhela la libertad, así que la contradicción es continua, y responde a lo que he denominado la insatisfacción permanente, un estado de inconformismo continuo por el que no valoramos lo que tenemos, y deseamos siempre lo que no tenemos, de manera que nunca estamos satisfechos. A los seres humanos nos cuesta hacernos a la idea de que no se puede tener todo a la vez, pero lo queremos todo y ya: seguridad y emoción, estabilidad y drama, euforia y rutina.

La insatisfacción permanente es un proceso que nos hace vivir la vida en el futuro, y no nos permite disfrutar del presente; en él se aúna esa contradicción entre idealización y desencanto que se da en el amor posmoderno, porque la nota común es desear a la amada o el amado inaccesible, y no poder corresponder a los que nos aman. La clave está en el deseo, que muere con su realización y se mantiene vivo con la imposibilidad.

Si la primera contradicción amorosa posmoderna reside fundamentalmente en el deseo de libertad y de exclusividad, la segunda reside en la ansiada igualdad entre mujeres y hombres. Por un lado, la revolución feminista de los 70 logró importantes avances en el ámbito político, económico y social; por otro, podemos afirmar que el patriarcado aún goza de buena salud en su dimensión simbólica y emocional.

En algunos países las leyes han logrado llevar las reivindicaciones de los feminismos a la realidad social, pese a que la crisis económica nos aleja aún más de la paridad y la igualdad de mujeres y hombres en el seno de las democracias occidentales. Además de esta ansiada igualdad legal, política y económica, tenemos que empezar a trabajar también el mundo de las emociones y los sentimientos. El patriarcado se arraiga aún con fuerza en nuestra cultura, porque los cuentos que nos cuentan son los de siempre, con ligeras variaciones. Las representaciones simbólicas siguen impregnadas de estereotipos que no liberan a las personas, sino que las constriñen; los modelos que nos ofrecen siguen siendo desiguales, diferentes y complementarios, y nos seguimos tragando el mito de la media naranja y el de la eternidad del amor romántico, que se ha convertido en una utopía emocional colectiva impregnada de mitos patriarcales.

Algunos de ellos siguen presentes en nuestras estructuras emocionales, configuran nuestras metas y anhelos, seguimos idealizando y decepcionándonos, y mientras los relatos siguen reproduciendo el mito de la princesa en su castillo (la mujer buena, la madre, la santa,) y el mito del príncipe azul (valiente a la vez que romántico, poderoso a la par que tierno). Muchos hombres han sufrido por no poder amar a mujeres poderosas; sencillamente porque no encajan en el mito de la princesa sumisa y porque esto conlleva un miedo profundo a ser traicionados, absorbidos, dominados o abandonados.Los mitos femeninos han sido dañinos para los hombres porque al dividir a las mujeres en dos grupos (las buenas y las malas), perpetúan la deigualdad y el miedo que los hombres sienten hacia las mujeres. Este miedo aumenta su necesidad de dominarlas; el imaginario colectivo está repleto de mujeres pecadoras y desobedientes (Eva, Lilith, Pandora), mujeres poderosas y temibles (Carmen, Salomé, Lulú), perversas o demoníacas (las harpías, las amazonas, las gorgonas, las parcas, las moiras).

Paralelamente, multitud de mujeres han besado sapos con la esperanza de hallar al hombre perfecto: sano, joven, sexualmente potente, tierno, guapo, inteligente, sensible, viril, culto, y rico en recursos de todo tipo. El príncipe azul es un mito que ha aumentado la sujeción de la mujer al varón, al poner en otra persona las manos de su destino vital. Este héroe ha distorsionado la imagen masculina, engrandeciéndola, y creando innumerables frustraciones en las mujeres. El príncipe azul, cuando aparece, conlleva otro mito pernicioso: el amor verdadero junto al hombre ideal que las haga felices.

Pese a estos sueños de armonía y felicidad eterna, las luchas de poder entre hombres y mujeres siguen siendo el principal escollo a la hora de relacionarse libre e igualitariamente en nuestras sociedades posmodernas; por ello es necesario  seguir luchando por la igualdad, derribar estereotipos, destrozar los modelos tradicionales, subvertir los roles, inventarnos otros cuentos y aprender a querernos más allá de las etiquetas.

 

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127 Responses to El Amor Romántico como utopía emocional de la posmodernidad.

  1. Matías Escalera Cordero 22 octubre, 2012 at 23:22

    Enhorabuena, Coral.
    Una clara, lúcida y contundente exposición de cómo lo que comienza siendo un juego en las cortes feudales, que termina en una trama de símbolos y de metáforas al servicio de los nuevos amos y príncipes burgueses, a lo largo, primero, del Renacimiento y, luego, de la modernidad, se convierten, en este tiempo del consumo masivo y del último Capitalismo –al intentar materializarlos como imposibles vivencias compensatorias del vacío– en sutiles artefactos de sumisión y de dominación… Pero lo más decepcionante es que, salvo algunas excepciones, ni la literatura ni la poesía “de izquierda” ha logrado una alternativa simbólica y metafórica materialista y crítica que logre suscitar o siquiera nombrar adecuadamente la experiencia amorosa en términos “no románticos”.
    Un cordial saludo. Matías Escalera.

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    • leelo 4 agosto, 2013 at 21:49

      El arte amar de Erich fromm

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    • Candido Perez 19 agosto, 2013 at 15:06

      De acuerdo con este imteresante comentario: se busca alternativa no romantica al amor.

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  2. Adriana Ignorosa 23 octubre, 2012 at 1:23

    Maravilloso artículo, que ya he compartido, parafraseado y recomendado. Desde hoy soy tu seguidora de artículos, me encanta tu claridad y documentación sin pretenciones ni poses. Hay algún twitter donde se te pueda seguir? Saludos

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    • Coral Herrera 16 agosto, 2013 at 23:00

      Hola Adriana! Gracias por tus felicitaciones! Te dejo mi blog y mi twitter, saludos enormes!

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  3. Agustin 25 octubre, 2012 at 23:27

    Excelente analisis, hacia rato que le daba vueltas a esta idea y me costaba explicarla o plasmarla por escrito. Este articulo es profundo, pero muy claro, y me ayuda muchisimo a poner por palabras esto mismo que veia. Un abrazo en donde quiera que estes! :-)

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  4. maluigi 26 octubre, 2012 at 21:16

    Muy buen artículo, sobre todo cuando uno ya vivió ese amor romántico y sabe lo que significa la vida rutinaria con una pareja y la cantidad de mitos que se caen. Da para buena charla este tema.
    lo compartiré. saludos

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  5. Valentin Amor 9 noviembre, 2012 at 1:37

    Simplemente, ilustre. Me encanta tu redacción, la forma en que abordaste el tema y sobre todo, la cantidad de verdades que dices. Lo digo puntualmente por lo que dices que “el amor es un fenómeno de idealización”.
    Muchas gracias

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  6. Ricardo Caballero 24 julio, 2013 at 9:29

    Es desde el “amor cortés” de los trovadores provenzales (de hace nueve siglos) que esto funciona así y se descontextualiza. No encuentro ninguna novedad fuera de citas del siglo pasado. Te favorecería quizá leer a Petrarca o Alighieri.

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    • Anónima cruzando el horizonte 16 agosto, 2013 at 18:43

      Bueno, será así para ti, porque lo cierto es que el patriarcado ha evolucionado desde entonces. Un poquito solo, como la estructura social, como cambia cada día. Te favorecería ser menos arrogante y quizás también relacionarte con gente viva.

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  7. Alexis García Ahumada 24 julio, 2013 at 21:46

    No muchos de los tópicos tratados en el texto son de la reflexión del común de la gente.No veo que haya unos referentes claros y fuertes y parece más un comentario de alguien que ve noticias y leer revistas del corazón, que una verdadera reflexión filosófica, antropológica sociológica o de cualquier otra ciencia social que se haya interesado por el tema.
    No se tiene en cuenta factores biológicos, de la evolución de la especie humana.
    Y no veo el contraste de posturas, no hay una dilucidación profunda, es más bien clichesuda.

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    • Cyrano 9 agosto, 2013 at 22:26

      Estoy de acuerdo con tu analisis. Es un articulo simple para gente simple.

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      • Jaime 10 agosto, 2013 at 9:01

        @Ricardo y @Alexis criticaron bien. Tú no. No son conceptos nuevos ni profundos ni explicados debidamente, pero no es para gente simple. El concepto de “gente simple” tendrá sentido para ti sólo hasta que te dejes de sentir especial o más importante que el resto. Es para gente que no ha tenido determinada educación crítica y con ganas de aprender cosas que tal vez tú ya sabes. Las personas que en comentarios anteriores han dicho que qué bueno, me han sacado una sonrisa esperanzadora porque el mundo va a mejor y la gente que llamas simple va aprendiendo. Un abrazo de un hermano pequeño (24 años) que te quiere, y que le encantaría haberte proporcionado una pizca de humildad.

        Responder
        • Anónima cruzando el horizonte 16 agosto, 2013 at 18:56

          Perdona Jaime, pero creo que los comentarios de Ricardo y Alexis son los mas ofensivos que se leen aquí. Su formalismo es repugnante. No tragan soberbia para tratar de construir, solo dicen que lo que hay está mal. “ve noticias y lee revistas del corazón”????????? “Verdadera reflexión filosófica…” ?????????? No se como les reafirmas caundo solo son unos babosos chupapíxeles buscando su minuto de fama al crítico del año. Empiezan como Debord y acabarán como el.

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    • Nicolás Cepeda 10 agosto, 2013 at 3:01

      Me sacaste las palabras de los dedos, es un “pensamiento” típico del intelectualismo culturoso que lo único que sabe es criticar al egoismo , lo superficial, lo fugaz , escribiendo en nombre de un resentimiento ¿hacia el presente? revestido de todo tipo de pedanterías discursivas que son las mismas de siempre. Pero claro, es mejor posar como pensador antes que sentirse “uno más”. Un texto de autoayuda con un poco más de reflexión, nada más que eso.

      Responder
      • Jaime 10 agosto, 2013 at 9:09

        Así dicha (o escrita con tus dedos como mencionabas muy ocurrente) no es para nada una crítica constructiva, pues es imposible que a la autora le llegue nada parecido a la idea que quieres plasmar en tu crítica. El tono pedante no es más que falta de elocuencia en una persona con buen vocabulario. Así sólo conseguirás que una persona que muestra buenas ideas (aunque antiguas y no muy profundizadas) a gente amateur deje su proyecto por comentarios como el tuyo. Un abrazo de un hermano que te quiere.

        Responder
      • Jaime 10 agosto, 2013 at 9:13

        ¿Están de moda los críticos duros? ¿Es por hacer un bien común?

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        • Katty 19 agosto, 2013 at 20:59

          Tienen el mismo derecho que tú a comentar, sea dura la crítica o no, y al chico de arriba de ti, no sé si eres el mismo, pero personas que escriben en lugares donde se puede dar una critica o comentario están preparadas para recibir todo tipo de ellos, no creo que deje de hacer lo que le gusta por unos cuantos, los que hacemos cosas para los demás estamos conscientes que no les va a gustar a todos :)

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    • Anónima cruzando el horizonte 16 agosto, 2013 at 18:49

      Se puede saber que tiene de malo un comentario de una persona sencilla?? quizás no alimenta las bocazas de los snobs del conocimiento que saben mucho y no hacen nada. Tus palabras se las lleva el viento, las acciones te las plantará el cierzo en la cara.

      Para biologicismos especistas desintegradores, o muestras de la separación intelectual tienes planes de estudios que pagar.

      Aquí están hablando experiencias que en mi opinión solo pierden al sentirse obligadas a referenciarse. Parte de la responsabilidad la tiene ella, pero la mayor la tenéis la gente como tu.

      Responder
  8. Juan Marcos Sánchez 24 julio, 2013 at 22:52

    Emocionante lectura.
    Muchas gracias por compartirlo.
    Podría ser tu fan.

    Responder
  9. Erick Vázquez 25 julio, 2013 at 4:34

    El “amor romántico” del que habla la autora es algo que ella inventó, es la base de su argumento y sin embargo desconoce que el amor romántico es algo que sucedió en una realidad histórica abundantemente documentada, con historias de amor (Chopin/Sand, Holderlin/Gontard…) de las que nos quedan cartas, retratos, novelas, de personajes famosos sobre los que todavía se hacen películas etc. Y este amor romántico que es una herencia de pasión real nada tiene que ver con la idea de seguridad, conservadurismo, etc que la autora afirma son sus características. Lord Byron vivió un romance con su hermana, Holderlin tuvo un romance con una mujer casada, Chopin y Sand vivieron en unión libre…

    Responder
    • Nico Rizzi 6 agosto, 2013 at 2:36

      Erick Vázquez, coincido con tu apreciación. En efecto, el Romanticismo fue un movimiento artístico que hizo mella en el mundo occidental a partir de la segunda mitad del siglo XVIII en Alemania e Inglaterra (siglo XIX, en Francia). El “amor romántico”, encuentra pues su orígen en aquel movimiento estético. Sumo a tu lista de ejemplos paradigáticos de esa forma de amar el caso de Geoges Sand y Musset.

      Responder
      • Javier Pérez 8 agosto, 2013 at 10:53

        Siento mucho discrepar de vosotros. Es un error común confundir eso que hoy entendemos por “romanticismo” o “amor romántico” con el Romanticismo. El Romanticismo es un movimiento estético que como bien dice Nico se desarrolla en Europa entre la segunda mitad del XVIII y la primera del XIX e, incluso, la segunda (recordemos a Bécquer y Rosalía en nuestra literatura) y defiende la primacía de los sentimientos sobre la razón, como reacción al Neoclasicismo anterior. La rebeldía, la evasión, el retiro ascético o el suicidio (solución frecuente en la literatura) son los grandes temas. El pirata de Espronceda (también el Don Juan de Zorrilla, claro) puede ser un perfecto arquetipo.
        En cambio, como demuestra P. Denomy, nuestro concepto del amor tiene su origen mucho más atrás, en la segunda mitad de la Edad Media. El amor cortés provenzal, que recogen nuestros cancioneros palaciegos, son una buena prueba de ello: se trata de un amor convencional y tópico, reglamentado por las leyes de la cortesanía: feudalismo amoroso, catarismo, amor como sufrimiento y enajenación… De hecho, muchos de los conceptos que manejamos revelan una influencia feudal y bélica (basta con pensar en el binomio ligar/conquistar)

        Responder
        • Daniel 24 agosto, 2013 at 3:01

          Se te olvidó un pequeño gran detalle: en su rescate de “lo nacional” los románticos recurrieron a casi todos los elementos culturales de la Edad Media. De ahí que el tratamiento del amor en los románticos sea muy parecido, con la diferencia que lo que llega al resto del mundo, pasa por el romanticismo. Y del amor romántico que habla la autora (completamente de acuerdo con casi todos las críticas) es solamente europeo/occidental que solo a mediados del siglo pasado se instalo en casi todo el mundo. Por ejemplo, hasta el final de la primera guerra mundial en japones ni siquiera existía la palabra amor.
          Y haciendo una referencia más medieval con respecto al amor romántico y el feminismo: el caso de María de Champaña.

          Responder
    • gymco 31 agosto, 2013 at 23:50

      Totalmente de acuerdo y agrego que de la publicacion se desprende que la autora Coral Herrera Gómez, muestra cierto grado de misandria…

      Responder
  10. Elizabeth L. 26 julio, 2013 at 18:32

    Amor líquido de Bauman

    Responder
  11. adriana 27 julio, 2013 at 6:55

    Creo firmemente en que ambos somos seres humanos, imperfectos, incoherentes, pero sobre todo capaces de crecer, creer, aprender, mientras al conocernos nos amamos. Si existen estereotipos (como Quino marca a través de Mafalda) Sonamos!!

    Responder
  12. leonardoaca 27 julio, 2013 at 9:00

    aja pero que se propone entonces’? eliminar de la noche a la mañana la naturaleza emocional del ser humano por que el sistema en el que nos tocó crecer se agarro y volvió a su merced la forma en la que nos relacionamos con el que tenemos al lado?, si precisamente se habla del poder q conlleva el peo de las emociones humanas aun cuando se puede tener un amor colectivo y un afecto hacia con otro individuo como se hace para no perderse en medio de tanta libertad emocional…? tampoco se puede dejar a un lado que (por mas q se intente racionalizar al punto cientifico el ser emocional) tanta libertad” viene de la mano con una desorientacion psicologica, no se puede hablar de igualdad en todos los ambitos del ser humano, tratar de encasillar la psicologia humana en una masa igualitaria es casi el mismo error que alistarnos en la mera individualidad; acaso no es un tipo de egoismo la exigencia de la cero exclusividad de q hay q amar a todos por igual? (aun cuando puedes amar tu entorno, amar la naturaleza, a los q te rodean, etc)…no estoy defendiendo el amor utopico enclaustrado en una sola persona pero tampoco creo q la solucion sea el borrado igualitario de los sentimientos; nuestra naturaleza es muy compleja como para conformarnos con los extremos “amameos a uno, o amameos a todos por igual”.

    Responder
    • Jaime 10 agosto, 2013 at 9:20

      Por favor, presta atención especial en dónde se colocan los puntos y las comas. No entendí nada y no pienso intentar leerlo de nuevo. Gracias.

      Responder
  13. Fray Armando 27 julio, 2013 at 15:04

    ¿Y lo qué quizo decir es?,

    Responder
  14. Alex Dan 29 julio, 2013 at 1:52

    Hoy en día esta en boga el tratar de relativizar los llamados sentimientos con el Ideal de “amor libre y de todos y para todos” impulsados por personas sexualmente y emocionalmente liberadas de estas sociedades post-modernas; Por supuesto que nadie con una lógica básica aceptaría la manipulación e idealización del “amor” de el sistema económico social burgués vigente, pero tampoco seria caer en el extremismo de eliminar o relativizar a nombre de la libertad algo tan inmanente al ser humano como son los sentimientos o emociones, entre ellos lo que llaman con cierto desprecio “el amor emocional”,
    ¿Pero acaso no se dan cuenta que son precisamente las sociedades Post-modernas y todo la parafernalia (ideológica,consumista y cultural) que tratan de imponer un producto netamente Comercial ?
    igualdad, mas libertad, feminismo, no al patriarcado – machismo y muchos otras mas reivindicaciones legitimas a lograr en un mundo mas igualitario son objetivos que todas y todos compartimos , pero hasta uno de los Gurus marxistas de su época, Lenin no exageraba al dar a su “revolución” y a las relaciones sociales- sexuales un carácter equilibrado y constructivo, en cuanto a la canalización de energías se refiere:

    “Se me ha dicho que los problemas sexuales son también el objeto de estudio favorito de sus organizaciones de jóvenes (…) Esto es particularmente escandaloso, particularmente peligroso para el movimiento de la juventudes. Tales temas pueden contribuir a excitar al extremo, a estimular la vida sexual de determinados individuos, a destruir la salud y la fuerza de la juventud”.(Se ve que no es solo el tiempo perdido en discusiones lo que se condena, sino también la actividad sexual misma.) “Yo no garantizaría la seguridad y firmeza en la lucha de las mujeres cuya novela personal se entrelaza con la política ni de los hombres que corren detrás de cada pollera y se dejan embrujar por la primera dama que pasa. ¡No, eso no va con la revolución! (…) Los excesos en la vida sexual son un signo de de generación burguesa. El proletariado es una clase ascendente. No necesita que se lo embriague, se lo ensordezca y se lo excite”

    Y en relación a la famosa teoría del amor libre “del Vaso de Agua” , considera:

    “Considero a esta famosa teoría del “vaso de agua” como no marxista y, además, antisocial”… “La revolución exige la concentración, la atención de las fuerzas (…) No tolera los estados orgiásticos”.

    Hay mucho por debatir al respecto desde una perspectiva menos dogmática y mas libertaria, y desearía mucho se desarrolle este debate de una forma en que todos podamos aprender y complementarnos.

    Texto citado tomado de:
    http://www.laletraausente.com/indice5/b2texto.html#

    Responder
    • gymco 31 agosto, 2013 at 23:45

      Totalmente de acuerdo y agrego que de la publicacion se desprende que la autora Coral Herrera Gómez, muestra cierto grado de misandria…

      Responder
  15. Javier Rodríguez 29 julio, 2013 at 13:20

    La animo a escribir un libro. Es usted la genialidad personificada. Me ha hecho vibrar.

    Responder
    • Jaime 10 agosto, 2013 at 9:25

      Vender vendería.

      Responder
  16. Andres 29 julio, 2013 at 13:29

    Parece una idea tan manipuladora como la del príncipe y la princesa como la de todos con todos. Ademas es inocente creer que por tener sexo con todo mundo se pueden estrechar lazos de amistad y crear movimientos de masa…. es imposible crear lazos fuertes con cada una de las personas que nos rodean, es una tarea infinita, terminaríamos como idiotas que aman a todo mundo, cosa que es terriblemente peligrosa…. Por otra parte la construcción de relaciones equilibradas y de respeto es una tarea difícil y compleja por lo cual es mas fácil entablar pequeñas relaciones desechables que después de agotar el suministro de endorfinas se pueda botar al tacho de basura y buscar la nueva dosis debidamente empacada en un modelo diferente al otro por fuera pero falto de contenido importante, esa es mas una forma de individualizar y aislarse de los demás seres humanos….. En el fondo creo que existe una confusión profunda entre sexo y lo que podríamos llamar amor como relación de respeto, aceptación del otro y construcción mutua de lazos profundos, este amor parece ser mas una defensa ante la soledad e individualidad enfermiza de la sociedad contemporánea….

    Responder
    • gymco 31 agosto, 2013 at 23:47

      Totalmente de acuerdo y agrego que de la publicacion se desprende que la autora Coral Herrera Gómez, muestra cierto grado de misandria…

      Responder
  17. Ayax Gudziol 29 julio, 2013 at 23:05

    La sexualidad absoluta, crea absoluta dispersión. Esto es un principio Freudiano.

    Responder
  18. Sapiens 30 julio, 2013 at 1:36

    ¿Y Que hay del amor romántico que trasciende el concepto tradicional de amor entre un hombre y una mujer? (el único tratado en este post)
    Que hay del amor entre dos hombres? O entre dos mujeres? O entre dos transexuales?
    En definitiva, entre dos personas, sin importar su sexualidad y ajenos a las etiquetas mundanas que he leído anteriormente: principes, princesas…etcetera

    ¿Donde esta la reflexión acerca de esta realidad propia de la psicología humana en este post? Ergo por su ausencia parece estar siendo negada de tal razonamiento.

    Leyendo esta entrada reconozco una inteligente y particular visión sobre el amor romántico entre hombres y mujeres, si: La unión romántica comúnmente mas arraigada, estudiada, debatida, cultivada… no tan solo socialmente y culturalmente, sino cientificamente.

    Encontramos en la historia, desde los tiempos de la antigua Grecia, mas antiguo que los ejemplos mencionados en la entrada, profundos y apasionados sentimientos de unión entre hombres homosexuales (no de hombres y mujeres por razones desconocidas, que debería investigar posteriormente cualquiera interesado en debatir este punto, siendo no obstante aún un ejemplo valido).
    Tal vez la autora debería haberse remontado unos cuantos siglos mas atrás para tratar el tema del amor romántico y estudiar también estos casos, que podemos encontrar en la literatura clásica y filosófica de entonces.

    Animales:
    Que hay del amor entre parejas de aves que se unen para cuidar por siempre su nido de crías? Incluso habiendo casos de homosexualidad animal?
    ¿Por que estos animales son “egoístas”? Mi respuesta es por necesidad natural. Esta en sus genes, no en su cultura.

    ¿Y si como especie, para nosotros los humanos, fuera el amor romántico la fuerza que nos ha mantenido vivos?

    Es interesante imaginar, a partir de esta entrada, que como seres humanos formamos parte de un colectivo asombrosamente multitudinario de miles de millones de individuos, que para poder ascender o trascender a nuevas etapas superiores de civilización y armonía, deberíamos practicar el amor libre, o el amor universal, abandonando el amor “egoísta” (así citado, no por mi).
    Pero, ¿y si en nuestra genética esta escrito, que la humanidad esta diseñada o adaptada para vivir en colectivos humanos mas reducidos, y que actualmente por algún error evolutivo, tal vez por la falta de depredadores, o de maestros, nuestro número está totalmente descontrolado? Partiendo de la anterior premisa, el ser humano entonces ¿debería abandonar el amor romántico y/o platónico, y dedicarse a amar a unos y otros, sin llegar a profundizar entre nosotros?
    Pero esa sería otra forma egoísta de ensalzar una visión universal y egocentricamente omnisciente de la humanidad, capaz de superar sentimientos “anticuados” en favor de “un mundo perfecto”.

    ¿Porque se le llama amor romántico? Ya puestos pongámosle un nombre latín científico.
    Sugiero a la autora que no lo llame amor romántico, llámele “Amor Homo sapiens”. Pero no se olvide de catalogar también el nombre de la nueva especie humana que acogerá el nuevo amor universal. Sin duda merecería una catalogación aparte.

    Personalmente. yo seguiré llamándole: Amor (el generoso, el incondicional, el instructivo, el redimidor, el salvador, el irrepetible…bla bla bla).
    El amor. El mio. El que no necesita ser entendido, ni transmitido.

    Creo que la entrada de la autora pretende dar una interesante opinión, pero cojea de una visión mas global, en mi opinión, por supuesto. Sin duda es un claro reflejo de la debacle existencialista que tanto nos afecta en los tiempos post-modernos. Todo debe ser analizado y discutido. Por supuesto, bienvenido sea.
    Esta es mi opinión.

    Saludos.

    Responder
  19. sancho 30 julio, 2013 at 8:43

    IDEA LARVA PARA “POLIAMOROSOS”: La idea del Amor es demasiado alta aun para el mundo del que somos parte. Sobrepasa por mucho la mediocridad de nuestros tiempos. Ser fundamentalista con el Amor funciona de la misma forma que serlo con la idea de un Dios. Es un engaño ético y político, funcional al estado de cosas, es idealismo irresponsable e infantil. Y ambas ideas son usadas como el opio de los pueblos: impiden transformar, lo hacen mas lento y tortuoso. Las profundas conexiones entre los seres (si es eso de lo que se trata el amor) se develan tras recorrer un camino esforzado y comprometido, material, concreto, realista, y viviendo, (no sobreviviendo) en los límites de lo que los mismos seres hemos construido y queremos construir, no solo en sus cálidos inicios, no en su ingenua “minorí a de edad” (no se dan cuenta que sentir celos, apenas, es gatear!). Uno llega a la cumbre del otro o los otros, y de lo que soy con ellos (la revolución es un acto histórico de altísimo amor) precisamente, porque se ama a esos seres (se desea conectarse integralmente y producirles felicidad profundamente). Evadir y desconocer dichos limites es irrespetar el camino recorrido, es hacer vista gorda a lo profundamente injusto que es el amor de nuestros tiempos, es quedarse en la minoría de edad de la idea del Amor, es sub-valorarlo, usarlo como otra forma de individualismo instrumental. Así, se siguen construyendo conexiones conformistas, burguesas, egoístas, pasivas y apaciguantes. Nos queda entonces dos opciones: o arrebatarle a los mediocres la idea de el Amor y erigirnos como los renacientes del Amor, sus justicieros, los altos amantes de seres (que se queden con su simulación); o sepultarlo (para nosotros) en la historia, dejarle el concepto a ellos y renunciar a usar la palabra, como código subalterno, censurarnos, señalarnos. y optar por la clandestinidad… hasta que sea momento de usar su fuerza nuevamente, desenterrarlo en el momento preciso, para un objetivo despojado de egoísmo, para una época feliz, de altas mentes y altos esfuerzos.

    Responder
    • Sapiens 30 julio, 2013 at 13:01

      Para sancho:

      Aunque no comparto tu opinión…
      Animo! Si amas a todo el mundo por igual, te animo a que no dividas a unos (tú y los que defiendan el poli-amor) y a otros (“ellos” como tu mencionas, los que aman romanticamente).
      Ámalos y hazlos felices a todos. Ahora es el momento de usar todas tus fuerzas con todos y para todos, nada de vivir en clandestinidad. Ese no es el mejor ejemplo de amor.
      Usa tu (alta) mente para luchar por tu amor universal desde ahora mismo. Nadie podrá oponerse a tener un pedacito de tu amor.

      Responder
      • Juan 4 agosto, 2013 at 16:04

        somos parte de un todo

        Responder
  20. Male 30 julio, 2013 at 20:46

    El “amor” una corta palabra que definitivamente hace nuestra vida cada vez más compleja, ya que día a día tratamos de entenderla y poder transmitirla esperando algún tipo de resultado. Es una palabra que nos genera tantos miedos, emociones que muchas veces preferimos huirle para evitar la pena y el dolor. No importa como lo vea el resto del mundo, cada quien tiene una forma específica de vivirlo y sentirlo. Pienso que la cuestión y el centro está en permitir que fluya tal cual se siente, sin que exista contaminación alguna que enceguezca lo que por naturaleza somos.

    Responder
  21. Pablo 31 julio, 2013 at 9:02

    Me sorprende que ningún comentarista cultureta haya notado que realmente se escribe “D. H. Lawrence”. :P

    Enhorabuena, Coral, por el artículo.

    Responder
  22. Guybrush Threepwood (@Guybrush360) 31 julio, 2013 at 21:37

    Un momento, hay una cosa que no entiendo… ¿los de asuntos internos sabían que les tendían una trampa?

    Responder
  23. gonz 1 agosto, 2013 at 5:52

    Coral, después de leer tu exposición, lo único que siento es amor, amor y admiración hacia ti, amor no utópico ni invididualista, amor sentido. Gracias por tus palabras. :)

    Responder
  24. Caiman Marshall 1 agosto, 2013 at 12:57

    ¡Bravo!

    Responder
  25. Juanma 1 agosto, 2013 at 13:40

    Valiente porquería, exaltación del amor religioso en contraposición al amor de pareja, que por mucho que le joroba a esta autora no es un invento posmodernista, sino que es tan viejo como el ser humano.

    Luego la multitud de mentiras que suelta sobre el mito de la princesa y el príncipe, como si fueran ideas actuales en lugar de provenir de la edad media, demuestra lo alejado que está el pensamiento feminista de la realidad del mundo de hoy día. Sencillamente es mentira, no son los arquetipos que se presentan a día de hoy. Las mujeres de las historias de amor actuales ya no son princesitas en apuros, que lea “Stardust”, o “déjame entrar”, por mencionar dos de las más recientes que he leido. ¡Ni siquiera Disney sigue reflejando esos estereotipos, la chica ya no se limita a dejarse rescatar, y se enfrenta a los peligros de igual a igual con su compañero. No digo que no siga existiendo el modelo de la chica desvalida y sumisa, pero ahora es uno más, no la regla a seguir.

    En fin, podría seguir criticando el texto, pero no merece la pena, no es más que otro intento por parte de las feministas de atacar a la pareja tradicional, esa que tanta rabia les da, en la que un hombre y una mujer se aman y comparten su vida.

    Os aguantais, nunca sereis más que la bruja del cuento.

    Responder
    • No.7 22 agosto, 2013 at 9:08

      De acuerdo, yo lo veo muy “pesimista” para mi gusto…

      Responder
    • Erick Mejia 3 septiembre, 2013 at 5:20

      Que comentario tan reaccionario estebal que le respondi

      Responder
  26. LenaAlcie 2 agosto, 2013 at 8:33

    Tendrías que venirte un día a cenar con mi marido y conmigo…

    Responder
  27. Maite 2 agosto, 2013 at 11:28

    Excelente artículo para reflexionar en tiempos de cambios profundos…

    Responder
  28. Baix Maresme 2 agosto, 2013 at 15:20

    Está guay, pero un apunte referido a un término xungo hallado en esta frase:

    “Es cada vez más común el enamoramiento fugaz, y pareciera que las personas, más que lograr la fusión, lo que hacen es “chocar” entre sí.”

    Si lo entiendo bién la autora describe los enamoramientos posmodernos como meros choques temporales cuando lo deseable fuera la fusión entre personas? El concepto fusión me recuerda al mito de las dos naranjas, criticado en el mismo artículo, en qué una persona por si sola no es completa, no puede llegar a sentirse plena consigo misma. Igual las medias naranjas buscan otras medias naranjas porque al ser meras mitades necesitan compensar sus carencias y deficits “fusionandose” con otras. La otra mitad se convierte así en un medio más que en un fin. El concepto fusión me parece, pues, bastante peligroso. Me inspira anulación de los individuos y creación de un nuevo ente (la naranja entera, la relación) que hace desaparecer sus mitades y sus particularidades. Hace de sus mitades cosas inútiles si estan solas.

    Responder
    • Tania Ghadah 7 agosto, 2013 at 21:42

      no creo que se mencione la fusion para hacer una exaltacion de esta, me parece que más bien que la muestra como una expectativa predominante culturalmente del amor ideal, con la realidad de lo que ocurre con las parejas actuales (choques).

      Responder
  29. Andrés Jovran 2 agosto, 2013 at 18:11

    A este texto le concedo el estar bien escrito, ser claro y hasta entretenido. Pero nunca entiendo por qué tantos columnistas (sobre todo lo que no son muy versados en historia ni en ciencia) le adjudican a la “postmodernidad” y a nuestra época un millón de cosas que son parte de la historia desde siempre; el amor idealizado y caballeresco, por ejemplo, es medieval. Además, es hasta risible que la autora comience con un ataque a lo convencional (hetero-monógamo) y al final haga una contundente oda a lo mismo. Pero bueno… ¡que viva la expresión!

    Responder
    • gymco 1 septiembre, 2013 at 0:00

      Totalmente de acuerdo y agrego que de la publicacion se desprende que la autora Coral Herrera Gómez, muestra cierto grado de misandria…

      Responder
  30. Flor De Maria Lopez-Rivera 3 agosto, 2013 at 16:05

    Muy interesante articulo, cabe mencionar que la autora toca en aspectos culturales e ideologicos que han existido historicamente a traves del patriarcado. Por lo tanto me parece que es racional el analisis en cuanto a que el amor romantico ( no necesariamente es amor postmoderno) es un producto de las sociedades patriarcales las cuales han sometido historicamente a la mujer a desempenar papeles determinados de cuidado hacia otros, han demandado cultivar la belleza fisica de la mujer para el deleite de su pareja o sociedad en general, y dichas sociedades aun categorizan a la mujer como buenas o malas esposas, madres, hijas, hermanas dependiendo del entorno que les rodea. El amor romantico conlleva a dominar a la mujer y someterla a estos entornos sociales y culturales y castigarla de distintas formas si se sale de los patrones establecidos. Es valido mencionar que las mujeres que salen de estos contextos patriarcales rigorosos continuan siendo abusadas domesticamente y asesinadas en proporciones exhorbitantes alrededor del mundo. La misoginia es el producto del fracaso del amor romantico al cual la autora hace referencia. Por lo tanto, es importante darle una mirada a este articulo con una perpectiva distinta, en la que nos invita a ver mas alla del amor romantico, no como algo que no merezca respecto, sino como un amor que se transforme en respeto mutuo entre la pareja, cosechando sus propias individualidades humanas de genero que permita la autorealizacion tanto del hombre como de la mujer. Mas bien pienso que el amor verdadero existe y es aquel que trasciende de era, cultura, sociedad y genero y que permite la autorealizacion humana de cada individuo.

    Responder
    • gymco 1 septiembre, 2013 at 0:19

      Le preciso que dando una mirada a ese articulo y asu comentario, observo se desprende RESENTIMIENTO al status pasado y la tendenciosidad con cierto grado de MISANDRIA DISFRAZADA…la cual TAMBIEN es causa y consecuencia (resultado) del fracaso del amor romantico al cual la autora hace referencia.

      Por lo tanto, y en el tenor de sus palabras, le digo precisamente que:
      es importante darle una mirada a este articulo con una perpectiva objetiva y real, distinta, que en verdad nos invite a ver el amor romantico, como algo que merezca respecto mutuo entre la pareja, cosechando sus propias individualidades humanas de genero que permita la autorealizacion tanto del hombre como de la mujer.

      El amor verdadero existe y es aquel que trasciende de era, cultura, sociedad y genero y que permite la autorealizacion humana de cada individuo. PAREJA ES ESTAR PAREJO…!!, CREO QUE LO IDEAL ES BUSCAR E INTENTAR TENER Y MANTENER UNA RELACION RECIPROCA MONOGAMA… AUN Y CUANDO SUENE TRILLADO Y CURSI…

      Responder
  31. Juan Pablo 3 agosto, 2013 at 23:18

    Interesante artículo. Sin embargo, no estoy de acuerdo con la descripción de ese amor como un fenómeno posmoderno. La idealización del amor y la continua insatisfacción entre la realidad y lo que se espera se pueden ver en toda clase de escritos, en especial desde el siglo XVII – XIX. Realmente los problemas que hoy le vemos al amor no son muy distintos a los que veía Emma Bovary, por ejemplo. Emma leía novelas en donde se vivían amores apasionados y únicos, así como hoy nosotros vemos películas y novelas donde nos dicen las mismas cosas. Interesante lo que decía Barthes en su libro “Un discurso amoroso”, por ejemplo, en el cual su tesis es que no nos enamoraríamos si no hubiéramos leído antes sobre el amor. En fin, mi punto es que más que se trate de algo sobre la cultura de masas de hoy en día (que sí, en efecto condiciona la forma en que nos ‘enamoramos’), es más sobre un vacío universal que viene con la ‘creación’ del amor, si se le puede llamar así, desde la explosión del individualismo y el positivismo

    Responder
    • Victor Chertkov 5 agosto, 2013 at 8:37

      Coincido con Juan Pablo en que el amor no es ni puede ser un fenómeno posmoderno.

      El amor tal como lo concebimos suele ser el resultado de una educación que recibimos, casi nunca llegamos al amor como resultado de una investigación personal – siempre es algo que mamamos desde los primeros días de nuestra existencia y que, posteriormente, condiciona nuestro comportamiento.

      Eso se ve reforzado por unas descripciones magistrales del mismo modelo en la literatura, como acertadamente lo indica Juan Carlos en su comentario, o en el cine moderno y la televisión/internet.

      Interesante esa idea de Barthes y al respecto puedo decir que en la tradición espiritual rusa de los masiki existen trabajos sumamente interesantes que, explorando el tema, hacen posible que un@ se enamore de un objeto inanimado con todas las manifestaciones que suelen acompañar ese proceso. Algo realmente increíble pero que levanta un poquito el velo sobre el tema descubriendo su enorme complejidad más allá de los cliches que solemos manejar.

      Responder
  32. Natalia 4 agosto, 2013 at 16:15

    Recuerdo con gran cariño el Curso de Humanidades que impartías en la Universidad Carlos III y al cual tuve la oportunidad de asistir un verano. Recuerdo también las conversaciones que mantuvimos al finalizar el curso. Te sigo la pista y no puedo estar más de acuerdo con tus artículos…Las mujeres vamos encontrando poco a poco nuestro lugar y derribando algunos mitos y estereotipos pero queda todavía mucho por hacer…Muchas gracias!

    Responder
  33. Diego 4 agosto, 2013 at 21:13

    Menos texto y más amor!!

    Responder
  34. PISCIS AHOGADA 4 agosto, 2013 at 21:39

    Pues yo salgo ahora mismo de un amor que me ha abandonado. Para mí lo era todo.
    Ahora me parece no tener nada. Esa es mi realidad. Sin filosofías, sin más. Lo decía
    Neruda: es tan corto el amor y tan largo el olvido. En esta montaña rusa en la que mi
    alma se ha convertido sólo ha quedado una pasajera: YO. El dolor es tal, es tal la
    búsqueda en este espacio vacío que caigo y caigo por un hueco que no acaba nunca.

    Responder
  35. Jorge 5 agosto, 2013 at 6:13

    Excelente visión del amor, visto con los ojos de quien nunca fue amada, y/o de quien aún no conoce el amor.

    Responder
    • Erick Mejia 3 septiembre, 2013 at 5:24

      Notese que señaladamente hombres atacan el articulo y lo hacen con argumentos simplistas como este

      Responder
  36. Victor Chertkov 5 agosto, 2013 at 8:22

    Muy interesante el artículo. Me pareció un poco emotivo. La autora no aclara lo del amor y enamoramiento, hablando de los dos como si fueran un mismo fenómeno. Una cosa es enamorarse y otra totalmente distinta es amar.

    Muy acertada, desde mi punto de vista, esa descripción de lo que nos proporciona la cultura en cuanto al amor romántico – una cosa absolutamente infantil pero tan enraizada y asimilada que literalmente configura y condiciona el comportamiento de muchísimas personas, sobre todo los jóvenes que lo tienen como un modelo de relacionarse entre ellos.

    Lo del modelo patriarcal es algo demasiado arraigado e intentar introducir otros modelos es experimentar sin demasiada idea de lo que se quiere conseguir. El feminismo es en exceso masculinizado y existe en tanto en que realiza una oposición al “masculinismo”. Si desaparece el último desaparecerá el primero. Por lo que no tiene la razón de ser. El feminismo sigue jugando según las reglas que le marca la sociedad patriarcal: luchar por el poder – lo cual es netamente masculino.

    Es sumamente paradójico luchar por la igualdad. Nos han vendido esa idea pero ella misma es insostenible: la igualdad, precisamente, no contempla ninguna lucha, sino las relaciones igualitarias. Relaciones que, de entrada, no contemplan ninguna desigualdad y menos aún una lucha por instaurarla.

    La igualdad, en mi opinión, o se instala porque las partes en realidad muestran esa paridad de fuerzas (si no es así, luchar por la igualdad es camuflar la desigualdad – es lo que pasa ahora) o se instala como resultado de una acuerdo entre las partes, fruto del cual cada una de las partes, velando por el cumplimiento del acuerdo establecido, controla sus propios límites en aras de, una vez más, de mantener esa igualdad que en éste caso es acordada y no es real.

    Pero todo acuerdo presupone la existencia de ciertos intereses detrás. Intereses que cambian a medida que pasa el tiempo y esos cambios requieren la actualización del acuerdo en otras condiciones y no necesariamente se optará por la igualdad. Un tema sumamente complejo, digno de un extenso artículo.

    La sociedad patriarcal, como toda sociedad en general, intenta resolver el tema perpetuando su modelo: las cosas son así y los que quieren cambiarlas serán castigados o, directamente, aniquilados.

    Por eso crear otro modelo relacional, por ejemplo basado en el matriarcado o una sociedad igualitaria (que suena a una utopía pura), es destruir la sociedad actual. Un proceso doloroso, lento y, como lo demuestra la historia, habitualmente sangriento. Realmente, salvo cuatro gatos revolucionarios, la sociedad en su conjunto es muy conservadora y le importa un comino ese tema – lo que existe funciona muy bien y le resuelve la vida liberándola de la dura y arriesgada tarea de decidir por su propio futuro.

    Lo que está pasando ahora es un proceso de una lenta erosión del modelo existente durante el cual surge una multitud de propuestas, como la de autora del artículo, por ejemplo.

    En cualquier caso es bueno fomentar la reflexión sobre el tema.

    Responder
  37. RAFAEL MONTIEL 5 agosto, 2013 at 9:42

    MUY BIEN DICHO CORAL Y EXPLICADO HOY EN DIA EL AMOR SOLO ES VERBO NO SUSTANTIVO Y SE BASA EN ESTATUS O EN LO VANAL DE LOS SERES HUMANOS ATT, LUIS RAFAEL MONTIEL ROBLES

    Responder
  38. Valente Nee Lauro 5 agosto, 2013 at 17:04

    Esta muy raro esto, pero solo puedo señalar una gran contradicción. La autora pide ”amor” colectivo en una parte… pero como ”amar” de forma sana a todos, si cuesta enormemente ”amar” a una sola persona. En fin:

    “Solo se puede amar lo que se respeta, respetar lo que se entiende, y a lo sumo entender lo que se conoce bien…” LMVG

    “El egoísmo de las mujeres es la principal causa de la corrupción de los hombres…” LMVG. Solo una persona ”siega” no ve que hombre y mujer son complementos, en todo plano, como piezas de un ”lego”, que no son iguales del todo, porque si no, no encajarían. No entinte que la mujeres tiene un gran poder, siempre lo a tenido: ella es la que da a luz a los hombres, los cuida, los cría para el futuro, y que ella es la que los escoge.

    Cría mal a un hombre, y luego prémialo escogiéndolo, sobre el bueno, veras que pronto no quedaron hombres buenos… No culpo con esto a las mujeres, seres divinos, mágicos, valiosos, pero tampoco culpo a la ”postmodernidad” a la propaganda, a la TV. y a los hombres. Porque la única libertad (ilusa en la practica) del ser-humano es el criterio y la acción de elegir, de allí en delante siempre, siempre será esclavo de sus propias paciones.

    Responder
  39. mart 5 agosto, 2013 at 18:48

    Qué manía todo el mundo con meterse con el amor “de hoy en día”. Ni que antes fuera mejor la cosa…
    Por lo demás, totalmente de acuerdo.. hay que repensar los modelos y los papeles

    Responder
  40. claudia 5 agosto, 2013 at 21:13

    Felicitaciones por el artículo, más allá de que siempre existan cosas por mejorar o opiniones fundamentadas en percepciones y no en realidad, creo que vale la pena abrir espacio a la sana conversación y mucho mejor a un momento para reflexionar sobre un tema o experiencia que como bien dices, involucra a todos. Felicitaciones también a los participantes, los comentaristas entusiastas y que se toman el tiempo de compartir sus pensamientos, correcciones y sentimientos al respecto.
    Quisiera sumar mi opinión al respecto de las estructuras que se encuentran en la literatura occidental, estructuras que han calado modelos en las generaciones criadas a través de éstas narraciones. Si bien es cierto que la literatura muestra en buena parte lo que el ser humano vive, es también cierto que sociedades con un ritmo de vida tan acelerado hacia la estupidez no creen pertinente invertir tiempo reflexionando sobre estas estructuras. Lo dan por sentado y sufre dentro de estructuras que asumen como naturales u orgánicas.

    Muchas gracias por el tiempo invertido.
    Saludos.

    Responder
  41. gabriel 6 agosto, 2013 at 3:09

    Interesante pero muy discutible. Hablar del amor es como hablar del eterno problema filosófico de “¿Que es el hombre?” . Si aún no hemos podido definirnos nosotros mucho menos un fenómeno nebuloso como él amor. Eso si, confunde conceptos:
    “El amor es así un fenómeno de idealización de la otra persona que conlleva una frustración; cuanto mayores son las expectativas, más grande es el desencanto”. A eso se le llama Enamoramiento, que es otra cosa y es parte – eso si – del proceso del amor entre parejas, pero no se aplica al amor a tus hijos, a tu familia.
    Eso si, el artículo no propone nada, mas que la abolición del amor romántico para cambiar una utopía por otra “mas acorde a nuestros tiempos”.
    El día en que podamos definir el amor será un día triste, porque el misterio se habrá acabado y no nos asimilaremos más que como unas maquinas biológicas con impulsos emocionales creados por la mezcla de sustancias. Y a lo mejor eso somos, pero somos máquinas biológicas en busca de UN SENTIDO y el amor romántico o como quieras llamarle es parte de ese sentido. Todos vamos a sufrir por ello durante un buen rato, pero será también nuestro motor para lograr cosas que solo se logran cuando lo buscas :)

    Responder
  42. Evangelina Lomelí 6 agosto, 2013 at 5:34

    La diversidad en el amor está manifiesta en la misma diversidad de seres vivientes. El amor se crea con los elementos circunstanciales que se viven en el momento y cambia segun la epoca y la cultura de los diferentes pueblos y seres. El amor tambien es un prejuicio de calificación. El amor es atemporal, es una ficción a veces muy convincente . El amor se vive en el secuestro de nuestras emociones.

    Responder
  43. Milton Castrillo 6 agosto, 2013 at 5:49

    Me disculpan pero todo el artículo me parece una verborrea pseudo intelectual que más bien apunta a autosatisfacerse en la contemplación de la inteligencia de la escritora, además de escribir respetando las citas, reafirmando que aprendió a escribir bien en la Universidad.

    El amor ha sido lo mismo en todos los tiempos: Una reacción biológica que une a dos personas (no importa el sexo) a partir de, inicialmente, reacciones químicas y posteriormente por una construcción social traducida en metas comunes.

    En el proceso del amor romántico, es válida una edificación idílica que reafirma y asegura al ser individual (ambos seres individuales). En ese estado, el individuo (en todos los tiempos) tiene la posibilidad de adherirse a su realidad con más fuerza junto a alguien que lo reafirma.

    A que realidad?: A la que le toque en suerte vivir. (Sin citas, soy yo hablando a mis 53 años de vida), Que como lo sé?. Porque lo viví: En el período de la Revolución en los 80as, aquí en Nicaragua el amor romántico te volvía más fuerte en tu participación social, de alguna forma te reafirmaba en el entorno y te volvía, si querés, más heroico/a en tu participación.

    Todo el artículo, me recordó una profesora en un curso de Post Grado en Género en la UCA, cuando aún trabajaba en Managua.

    Al preguntar a la profesora: Por qué?, si entendíamos que el sistema Patriarcal se expresaba en formas de dominación mundial (el Imperialismo) que atropellaba no solo mujeres sino también a millones de hombres, ¿no tenía sentido promover un intento de evaluar la realidad de ambos géneros (ojo, los atropellados) y sus comunes intereses y tratar de construir una propuesta común de cambio del mundo?.

    La respuesta que recibí de la profesora fue: Que las mujeres primero tenían que re-escribir la historia desde su perspectiva, y cuando lo hicieran, tal vez considerarían la posibilidad de sentarse con los hombres atropellados por el sistema, para evaluar la posibilidad de encontrar intereses en común !!!!!!!?????, Le respondí, en ese momento, que ojalá y tuviéramos suficiente tiempo para que su género lograra lo que decía, antes que todos (ambos géneros) desapareciéramos como especie, por cierto la profesora era de apellido Montenegro y de más está decir que nunca más regresé al famoso curso.

    Lo que sentí en ese momento fue SECTARISMO, y lo puedo asegurar, toda línea de pensamiento que lleve al sectarismo, solo le está haciendo el juego a los que de manera hipócrita o cándida dicen combatir, desgraciadamente es algo que veo de manera muy común en el movimiento feminista.

    Mis disculpas por todo ésta elucubración, no es mi intención ofender a nadie, pero tenía que opinar sobre esto, de pronto no tengo razón…pero en fin……..

    Responder
  44. Víctor Chertkov 6 agosto, 2013 at 13:05

    Hay que ver el oleaje que levantó el tema. Artículo publicado en octubre de 2012 y pasados 9 meses sigue levantando ampollas :)) Eso es dar en el clavo.

    No es fácil definir (ponerle un fin, una frontera) el amor pero si no lo hacemos, los comentarios girarán en torno de las comprensiones que cada cual tiene (que no son ni buenas ni malas, tan solo comprensiones) sobre el amor sin salir de los límites de esa comprensión. Sin acercarnos a un análisis más amplio y por tanto a una comprensión más profunda.

    Si la autora dijera “en mi opinión el amor es…” y se mantuviera en esos límites sería más comprensible el tema.

    Sin embargo no lo define y confunde el amor con el enamoramiento, añade el amor romántico como un ente aparte del amor, lo coloca en la posmodernidad, lo acopla al feminismo y se organiza un lío de mil pares de narices. Un lío, por cierto, muy interesante.

    Demasiados temas grandes en un artículo, lo cual lleva a la confusión y distrae a los lectores que quedan con un tema de los citados y el tema declarado – el amor romántico como utopía emocional de la posmodernidad- se pierde por completo.

    Por cierto, el nombre del artículo es muy rebuscado, como esos títulos de las tesis doctorales cuando uno se ve obligado a decir muchas cosas “científicas” con un lenguaje oscuro para impresionar al jurado y ser aceptado, como resultado, en el club selecto de los oscuroparlantes :)))

    En fin, muy curioso el debate.

    Que paséis un buen verano!

    Responder
  45. Juan Gallo 6 agosto, 2013 at 17:16

    Me parece un articulo al cual se le podrían contra argumentar muchas cosas, para empezar, mas que un artículo de corte científico sería mas bien de opinión personal, hay gente interesante que sigue estudiando el fenómeno del amor desde puntos de vista mas desapasionados, intentando seguir un método científico (ya, el posmodernismo no cree en la ciencia, yo no creo en el posmodernismo…), a la vez que profundamente humano.
    Le recomendaría una revisión de la antropología, la psicología social, la etología, etc… Mire, hay muchos libros sencillisimos de divulgación, no le hará falta formación especializada, pregunte por gente del tipo de Irenaüs Eibl-Eibesfeldt, el cual por cierto critica, con fundamentos y observaciones, las ideas del tipo de “invención del amor romántico” que por ejemplo pregonaría gente como el sociólogo alemán Niklas Luhmann en su libro “el amor como pasión” (libro que sin embargo no deja de ser interesante por el recorrido histórico que hace.
    Accesible y bien escrito tenemos a la etóloga y antropóloga, Helen Fischer, que tal leerse antes su “anatomía del amor”.
    La complejidad debe venir junto la claridad, sino deja de ser complejidad y se convierte en complicación. La complicación innecesaria deviene en oscuridad, eso no sirve ni a la filosofía ni a la ciencia.
    Ahora todo esto, pretendiendo que podemos definir el amor, lo cual ya es mas bien un reto filosófico y epistemológico demasiado complicado.

    Buen intento, sigue trabajando, lee algo mas allá de el ya superado Freud, busque ciencia actual, autocrítica, luego nos daremos cuenta que casi no tenemos nada que decir, que ya son los cliches que han dicho otros.

    Saludos y feliz verano,

    Responder
  46. Gustavo Segoviano 6 agosto, 2013 at 19:34

    Bueno me parece que no es necesario volver a plantear lo que han dicho acertadamente los demás comentaristas en cuanto a si está bien escrito, si es un cliché más, etc. Es obvio para un ojo trabajado. Pero si quisiera remarcar que efectivamente hay algo del orden de la confusión, y por qué no plantearlo también, del “acierto”, en cuestión de -esto- de lo “posmoderno”, en referencia al “articulo” y a los comentarios “analíticos” y ” científicos”.

    En palabras más concisas hay una tendencia actual naturalista , y los “científicos” no me dejarán mentir, en donde las “ciencias” y especifico, las llamadas “Neuro” y “Psi” toman un papel preponderante a la hora de establecer sus discursos formalmente, es decir a manera de artículos “científicos”.

    Así pues parece que lo grave resalta más en el hecho de buscar una certeza, una certeza inmutable y “natural”, pero al final de cuentas, de manera temporal, ¡tremenda paradoja!, los descubrimientos científicos, como certezas absolutas temporales… y ojo, eso es muy similar, a lo que tambaleante la autora de este articulo retoma… la cuestión de la confusión, es decir, ante la ciencia hay una gran confusión( y ante lo que es nombrado amor), precisamente por no plantear cuestiones en referencia a lo que se habla, a lo que se dice en lo que se dice, esos conceptos que bien ante un análisis profundo se secan y que aún así permanecen, dejándonos su sabor… eso es la posmodernidad, un repetición en diversos ámbitos, en lo científico, en lo amoroso, en lo social, en el lenguaje, es decir en lo “interpersonal”… esa confusión-certeza es uno de los principales destellos, de algo que debe ser pensado. Y no para buscar una certeza, sino para hacer algo más… que me parece, es lo que falta.

    Saludos!

    Responder
  47. cisco 2013 7 agosto, 2013 at 1:07

    largo para hacer el punto y largo los comentarios mermes rebatiendo. En resumen una lata, pen’se sería más interesante :D

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  48. Luna 7 agosto, 2013 at 4:04

    Desde mi humilde opinion…sea como sea el articulo, mas allá de que le falte ahondar un poco mas en la historia felicito a la autora que si bien no tiene la verdad absoluta como ninguno de nosotros tuvo la inteligencia y capacidad de “largar la bomba” y generar la cantidad de opiniones coincidentes y dispares acerca del tema cuyos comentaristas precisamente solo ” comentan” me gustaria ver alguno de los criticos publicando un articulo propio. Veo q falta el comentario desde el positivismo no muy apreciado pero q echa la culpa en todos los tiempos pre y pos modernos a las travesuras del factor hormonal inevitable(dopaminas, serotoninas, endorfinas, feromonas, adrenalina entre otras) y su accion sobre las emociones.

    Responder
  49. Alicia 7 agosto, 2013 at 13:57

    Ufff, ufffff ufffffffff
    Siento decirte que, a pesar de estar de acuerdo con muchas cosas, el artículo no me gusta nada: lo encuentro extremo y, casi por consecuencia, demagogo.

    El otro día charlábamos de la carga que la sociedad nos impone con un modelo de amar, con sus edades y sus tiempos y del papel perjudicial de la mujer en todo esto, etc… totalmente de acuerdo.

    Solo por dar unas pinceladas y no enrollarme demasiado:

    Solo habla de dos tipos de amores posibles, el de príncipe azul y el del total desapego, cuando en la mesura está la clavete casi todas las cosas.
    El total desapego me produce frio y el amor esclavo me ahoga.

    La parte de la individualidad y egoismo de dos… mi vida no es mi pareja, esto sería darle mi 100%. Yo ejerzo la necesidad de grupo en la mayoría de los aspectos de mi vida y en muchos terrenos del amor de pareja, eso no significa que no me guste tener mis parcelitas donde solo entre mi pareja, igual que en otras solo entrara mi hermana o mi amigo….

    El enamoramiento romántico es algo bonito, natural y un proceso biológico… del que vamos aprendiendo a como manejarlo y que resulta absolutamente precioso incluso cuando más te decepciona, que es la primera vez, también es la que más duele… pero a mi que no me la quiten por favor. Esto no tiene porque traducirse en frustración siempre, con el tiempo sabemos evolucionar estos sentimientos a otros también preciosos. Y si se termina acabando o rompiendo, ¡viva lo que me llevo!. He vivido amor.

    Por otro lado critica el hecho de que queramos ser libres y a la vez precisemos amor…….. ¡¡¡pues claro!!! ¿desde cuando amor es lo contrario a libertad?.

    Tampoco entiendo que lo relacione con el problema de igualdad de genero, nada que ver, el amor son personas y si con el que estás es un machista gilipollas, vete con otro, no todos son así.

    Tampoco creo que el amor de pareja oficial sea el único amor romántico que existe: por propia experiencia. Se está cargando la libertad de elegir formatos y momentos de la vida en los que te encajan estos.

    Finalmente, y quizás como único argumento, no entiendo como se puede hablar del amor desde la crítica voraz a todo aquel que no piensa igual, desde el sarcasmo ofensivo, en definitiva, desde el total desamor que hay en las palabras de esta mujer, que suena mal amada.

    Alicia

    Responder
  50. Luvia 7 agosto, 2013 at 21:26

    Falto contundencia y cerrar bien el tema con el argumento principal, esperaba algo mas, ya que el articulo estuvo muy bien.

    Saludos.

    Responder
  51. Frank Vikar 8 agosto, 2013 at 1:28

    Muy bueno si, la verdad que nos hemos de dar cuenta que el amor, el miedo, y la asimilación de determinas cosas, con el tiempo han modificado no solo su escala de valores, también sus valores intrínsecos, no obstante nos dirigimos a una sociedad estéril de sentimientos, apática, robotizada, mecanizada, zombi, insensible, ante la que una muerte, un desamor, o un animal herido lo vemos producto de la normalidad, sin darle apenas valor la real esencia de la empatía …..el ponernos y vivir en la situación del otro ser…lo que siente en esas situaciones otro ser , tomándolo como algo propio….maldito y egoísta precio del progreso y la competitividad, bajo la escala de valor tanto tienes , tanto eres…. Frank Vikar

    Responder
  52. Madame Calvitie 8 agosto, 2013 at 16:52

    Hola! Me ha gustado mucho el artículo. Por si te sirve de algo, has citado a varias personas en el texto y todas son varones. Es cierto que son más conocidos, porqué estamos en un mundo en que la transmisión cultural es patriarcal y las mujeres o se invisibilizan o no se reconocen. Sin embargo, muchas de ellas lucharon para que el amor fuera el vehículo de relación entre las personas y el mundo como Gandhi o Jesús al igual que muchas de ellas han hablado sobre el amor, como también lo hizo Freud. Creo que si queremos cambiar el mundo y dirigirnos hacia un lugar dónde podamos soñar con la igualdad cosas como éstas pueden ser simbólica y no tan simbólicamente importantes. Por lo demás felicidades!!

    Responder
  53. Donaldo 8 agosto, 2013 at 16:57

    Inclita Reflexiòn !!!…
    Desde Brasil muchos Aplausos.

    Responder
  54. Nancy 9 agosto, 2013 at 22:39

    Más interesante los comentarios y su cantidad, que el artículo en sí. Yo, me perdí en la lectura.
    Pero pienso: Nadie tiene la “Verdad absoluta acerca del amor”, pero todos lo necesitamos tremenda e insondablemente!

    Responder
  55. Jaime 10 agosto, 2013 at 9:53

    No creo que la autora de la entrada justifique el sexo indiscriminado como muchos comentáis (tal vez sí intenta justificar cómo lo ve ella en esta etapa de su vida porque no sepa ni ella cómo lo ve; pero es que nadie lo tiene claro). Lo que ella dice me parece su simple percepción expuesta junto con toques de la teoría conspiratoria y el cómo “los de arriba” pueden o podrían aprovechar el tema. El texto está estructurado de tal forma que puede tocar todos los conceptos que quiere, sin entrar en ninguno en profundidad. Es cierto que es sencillo. También que son ideas que mucha gente no se ha planteado y tal vez les arroja luz de porqué están frustrados. Es cierto que esa forma de ver el amor nos produce todo lo que has comentado; pero lo de que también hace preservar el capitalismo porque frena la libertad y demás: un poco forzado. Tienes una forma de escribir que a algunos les resulta pedante (yo creo que no tienes culpa alguna aunque lo seas), pero al que no, le gustan las formas, pliegues y posteriores desdobleces (tal vez algo banales, como acabo de usarlos yo) que usas. Sigue escribiendo porque aunque gente culta pero cobarde, que no se atreve a crear su propio blog, critique (constructivamente pero sin idea de cómo se critica), también estás ayudando a un montón de personas a plantearse cosas. Y eso es bueno, al margen de la calidad de tus exposiciones. Un abrazo de un hermano que te quiere.

    Responder
  56. Nefe 10 agosto, 2013 at 10:14

    Ja Se nota que tu escepticismo es también miopía. Eso de que no se ama al otro en su complejidad y por lo que es aplica en seres primitivos. Porque el amor romántico, sí existe, aunque no lo hayas conocido en carne propia, aunque no sepas lo que se siente mirar a tu amado a los ojos y ver en ellos al mundo entero y tomar de ahí fuerzas y esperanza para luchar por un mundo mejor. No todas las mujeres, ni todos los hombres caben en este cuadro tan patético que pintas.

    Responder
  57. Anónimo 12 agosto, 2013 at 9:15

    Lo mas interesante de todo esto, es la cantidad de diferentes enfoques en cada comentario. Si se vemos a dos enamorados (sean mujeres con hombres, mujeres con mujeres, hombres con hombres, amigos con amigos, etc) no va importar las diferencias sino la quimica y fisica no newtoniana sino quantica en el evento. Finalmente la autora consigue el punto, lo alcanza. Porque se trata de tender a algo. No podemos leer las cosas y criticarlas pensando en el “fugaz ahora” y las modas (como numeros que mas se repiten en un conjunto); las cosas tienen que decantar y escurrir. Como vamos a catar un vino si no somos capaces de ver mas alla del proceso mismo, sino la condicion de la tierra, o el clima del lugar a lo largo de las estaciones. Por ahi hablaron de Chopin, bien interesante, porque su musica describe los momentos emocionales a lo largo de un proceso o siclo. Y creo que para mi tal genialidad me basta en esta vida, como para detenerse un momento y pensar en ello. Cosas interesantes pueden ocurrir despues.

    Responder
  58. Shaka 13 agosto, 2013 at 7:27

    Muy bueno. 1000 millones de pulgares arriba.

    Responder
  59. Jesse 15 agosto, 2013 at 9:31

    wow! aplausos para todos por sus criticas, comentarios, ideas, percepciones, reflexiones, experiencias y cualquier otro tipo de aportaciones a este tema tan controversial. Tan pequenia la palabra y tan grande el sentimiento. No lei todos los comentarios pero quiero suponer que alguien menciono el amor de amigos, hermanos, padres, parientes, parejas y amantes; diferente, pero es amor. El amor no se investiga ni se comprende, se siente y se disfruta, mucho mejor cuando es compartido. (en mi opinion)

    Responder
  60. Coral Herrera 16 agosto, 2013 at 23:04

    Muchas gracias a todos y a todas por opinar y debatir sobre el tema. Les dejo un enlace a mi blog, El Rincón de Haika, donde escribo sobre estos temas del amor :)

    http://haikita.blogspot.com/2012/09/mi-tesis-doctoral-la-construccion_5938.html

    Responder
  61. Gaby Gutiérrez 18 agosto, 2013 at 23:19

    De todo lo que narras no se sí esté bien, para mi no lo esta, pero me gustaría saber sobre tu ensayo, a que psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas, historiadores, sociólogos y antropólogos, no olvidando a los religiosos, no importando a que grupo pertenezcan consultaste? No veo ninguna cita, ni referencia en lo que afirmas, ni siquiera nombras feministas respetables por su aportación a la causa. Me gusta leer ensayos que contengan referencias de apoyo, creo que a la mayoría le gustaría saber de donde sacas tus conclusiones. O sólo quieres atrapar a jovencitas feministas que no entienden del todo que es el fenimismo, algunas creen que recibir un piropo es lo peor que les puede pasar en la vida. No debes bajo ninguna circunstancia crear fanatismo, porque tan mala es la indiferencia como el fanatismo. Mide tus palabras, millones de personas leen esto, es una gran responsabilidad, pero por sobré todas las cosas, cita tus fuentes de información o aclara que son conclusiones tuyas nada más,

    Responder
  62. Angeles Salazar 19 agosto, 2013 at 4:38

    Felicidades excelente artículo!
    Considero que el amor salvaje es auténtico es puro es respeto a la libertad, el amor se da, se sienten, se comparte y punto. El amor domesticado es una adecuación patriarcal, que invita al consumo y al control de las personas. No es lo mismo decir “te amo” que decir “te quiero” . Por eso considero que el amor se da y punto. Querer a las personas es cumiplir con un un deseo, con una necesidad de pertenencia de posesión, de egos y sobre todo de apegos. En la posmodernidad nos han enseñado a “querer” en lugar de “amar”; todas las personas dicen “te quiero” pocas dicen “te amo”, porque no entendemos que existen distintas formas de amar.

    Responder
  63. Candido Perez 19 agosto, 2013 at 11:29

    Lúcido. Lo mejor que he leido al respecto. Comparto y sigo.

    Responder
  64. un Rusito 19 agosto, 2013 at 16:58

    Como Gandhi o Jesus? Jesus? el nivel de contradiccion! se ataca al patriarcado pero se pretende dejar impoluto a sus defensores. jesus amaba a los hombres? pero no dice la maldita biblia amaras a dios por encima de todo? un dios que hiso al hombre, si al hombre a su imagen y semejansa… ojo yo soy ateo de toda la vida eh! en general veo el articulo como muuuuuy bago en los planteos y al igual q le critica al amor posmoderno es fugaz, esperaba algo que haga un pco mas de mineria sobre el tema. Escaso, cliche, eso si algunas criticas tb pateticas, se quiere crea una posion binarial donde es fractal…. por ultimo creo q para analizar las raices y dominancia de algo tan grave y complejo como el capitalismo habria al menos que tocar el tema de las nesecidades de consumo, la producion la soberiana alimentaria…. es como si todo el mundo fuera una ciudad asi lo pintan… hoy es posmodernidad y medio planeta ni conose la luz electrica…

    Responder
  65. Pilar la Ribera 19 agosto, 2013 at 17:28

    Mucho atrevimiento se necesita para añadir algo a tantas palabras pero no me resisto a enviar un abrazo a Piscis ahogada, su padecimiento es lo que más me ha conmovido; me ha gustado Alicia y me gustaba Juanma hasta que cambia de párrafo y echa una andanada inmisericorde a las feministas ( me enseñaron que argumentación ad homine -o ad mulieribus – no es argumentación: es insulto). Me considero feminista pero no admito ser la bruja del cuento. También me ha gustado el comentario de Jaime del 10 de agosto.

    Felicito a Milton Castrillo por su comentario que rezuma sensatez, humanidad, sentido común y apunta muchas más virtudes (te deseo que seas tan estupendo como escribes).
    Por último suscribo totalmente el comentario de Víctor Cherlkov, aquí sí que no me hace falta añadir -ni quitar- nada.

    Salud para quien lea con ganas de compartir.

    Responder
  66. Laura 19 agosto, 2013 at 22:57

    A mi me gustó muchísimo. No sé si porque engroso las filas de la “gente simple”, pero me encanta. Me sirve y me provoca a querer saber más. Así que enhorabuena!
    Quiero la dirección de tuiter de Coral, porfa.

    Responder
  67. pedro 20 agosto, 2013 at 10:03

    El estereotipo de Principe Azul ha hecho tanto daño, y hace, al hombre como a la mujer, pero particularmente al hombre pues muchos saben perfectamente que con ese mito en la cabeza de las mujeres es imposible que ellas se fijen en ellos terminando “los buenos hombres” la tan temida frase de “te quiero como amigo”… mientras ellas siguen esperando al principe o peor aun se van con el primer macarra y rebelde sin causa que al final las termina haciendo daño y lejos de separarse de el en su cabeza guardan la esperanza de cambiarlo o pulirle para ser ese “hombre ideal”

    Muy buen articulo.

    Responder
  68. Santos 20 agosto, 2013 at 15:55

    Me gusta tu redacción y definitivamente el tema es por demás interesante. Sin embargo, emi opinión carece de un enfoque constructivo y deja un sabor de únicamente destruir los paradigmas que aprendimos de generaciones anteriores sin proporcionar tu opinión personal. ¿Entiendo entonces que una relación de pareja en la actualidad está destinada a mantenerse únicamente con propósitos de procreación?

    Responder
  69. Nacho 21 agosto, 2013 at 6:18

    Nuevamente felicitaciones. Pienso que Coral trabaja con seriedad un tema al mismo tiempo Tótem y Tabú en nuestra época. por lo cual despierta muchas reacciones. Me extraña que en los comentarios nadie haga alusión al hecho de que los planteamientos expuestos cuestionan también la familia nuclear moderna y, yendo un poco más lejos, la propiedad privada que da origen al patrimonio y la apuntala políticamente.
    Los primeros grupos humanos se organizaron en manadas en donde los valores matriarcales de la solidaridad y la colaboración fueron los principios organizadores de las primeras tribus, como sucedía en las manadas de herbívoros.
    La evolución, en el ser humano de la solidaridad, dio como resultado la Consciencia Amorosa de la cual no hay ninguna mención. El Amor Cortez, como manifestación del Amor Místico en la alta edad media da origen a la caricatura contemporánea del amor romántico. Los seres humanos que han vivido la consciencia Amorosa describen que el Amor es comprensivo, servicial, no reclama, no exige, siempre confía, todo lo perdona, etcétera.
    Cualquiera de nosotros ha vivido la experiencia del amor romántico sabiendo que nos volvemos celosos, exigentes, justicieros, mezquinos, desconfiados.
    Cuando alguien hace una propuesta que nos invita a trabajar arduamente para liberarnos de las jaulas de los condicionamientos culturales, la angustia de la libertad nos atropella.
    Todo planteamiento conspirador busca desestabilizar un sistema que genera mucho sufrimiento. Solamente dejándonos desestabilizar podemos permitir que la evolución nos vaya abriendo nuevos caminos.

    Responder
  70. Alejandra 21 agosto, 2013 at 9:03

    Me parecio muy buen artículo, gracias por compartir tan prudente concepción de las relaciones actuales .

    Responder
  71. KalaniOchoa 23 agosto, 2013 at 4:29

    En algunas cosas concuerdo con la lectura. Creo en que el hombre hoy en día siempre está insatisfecho y está en una búsqueda continua para encontrar “la felicidad” pero en realidad creo que así como lo es el amor, la felicidad no se encuentra sino depende de nosotros asumir lo que tenemos, aceptarnos como individuos sociales, siempre y cuando no nos hundamos en la conformidad que muchas veces se puede malinterpretar como satisfacción. Alguien conforme no lucha por lo que quiere y se estanca en una zona de confort o de seguridad., alguien que busca superarse puede lograr la satisfacción y esta misma te lleva a seguir superándote, trascendiendo como persona y como sociedad.
    Para mí el amor es igual, el amor no se busca (nos pueden atraer ciertos aspectos de distintas personas como rasgos físicos o formas de ser, unas más que otras) , pero eso solo es la primera fase del “enamoramiento”. El amor conlleva mucho más que eso, no es solo un concepto que el hombre ha creado para ponerle un nombre a la atracción física o sexual, el cariño que le tenemos a las personas, la necesidad de sentirnos queridos o entendidos, la dependencia a la rutina, etc.
    Para mí el amor es mucho más que un simple concepto, para mi el amor lo es todo. Desde que nacemos somos capaces de amar, no es algo que aprendemos o que necesitamos, es algo que las personas deciden hacer o no hacer. Y no hablo solo del amor de pareja, o del amor a otras personas (familia, amigos, etc), hablo del amor a todo lo que nos rodea, amor a la naturaleza, amor a la profesión, amor al arte, etc. Nosotros decidimos que amamos y que no. No existe el amor incondicional ya que siempre vamos a estar condicionados a amar pero no por esto nos volvemos egoístas. Como hombres estamos hechos para dar y al mismo tiempo recibir y es asi como funciona la sociedad, ya que si solo diéramos sin recibir nada a cambio no habría un balance que mantuviera un equilibrio en el mundo.

    Responder
  72. Andrés Arturo Quiñones Zapata 25 agosto, 2013 at 4:17

    Un articulo riguroso no hay lugar a dudas. Pero en realidad no encuentro una alternativa a este problema… pues el problema del amor es tan viejo como el mundo tal vez mas acentuado desde el nacimiento de la sociedad burguesa, esta pugna entre los intereses libertad o compañía /afecto, pues aqui se superaron un poco las meras necesidades de subsistencia y procreación. Sin embargo no entiendo porqué la autora trata de acotarlo a un problemática post-moderna ? y si así fuera la post-modernidad se caracteriza siguiendo a Lyotard y Vattimo porque no hay verdades absolutas no hay “callejones sin salida” En sintesis aunque bien escrito, me parece muy pesimista y deshauciador

    Responder
  73. Enriquito el Culero 27 agosto, 2013 at 0:38

    Por favor, alguien que se la coja!!

    Responder
  74. Jesus 27 agosto, 2013 at 23:36

    No entendí nada , pero a que hermosa estas canija!!!!!!!

    Responder
  75. Arturo Mejia 30 agosto, 2013 at 16:15

    Llevo la mitad leido pero en realidad creo que el amor no es la utopia, es un deseo valido en nuestra naturaleza que nos urge a ser mas abiertos, generosos y empaticos, en realidad todos deberíamos poder llegar a ese estado que nos permita amar pero el verdadero engaño postmoderno y que hoy vemos como utopía es el no poder ser más como individuos… somos la sociedad del querer recibir y no del querer dar…

    Responder
  76. Oswaldo 1 septiembre, 2013 at 5:47

    me declaro romantico desde tiempos inmemoriales. soy de cantar con una guitarra a la mujer que me gusta y soy muy besador por naturaleza. pero hoy me he dado cuenta que uno no se enamora de las personas, sino de lo que hacen .

    Cuando uno dice: “me encanta hacer el amor con ese mujer”, en realidad es encantador hacer el amor a esa mujer “que hace esto y aquello”.

    hay otros “hacer el amor” que no es. por obligacion, etc. pero ese es otro tema.

    el amor romantico “existe” cuando ambas personas estan haciendo cosas que al otro lo conectan asi ellos mismos no hagan esas cosas. Es posible que nos guste el nivel deportivo de nuestra pareja aunque nosotros no lo practiquemos y que nuestras habilidades en otras areas le encante a nuestra pareja.

    Cuando vamos “cambiando” ciertas “actividades y cosas” en nuestras vidas y entre ellas, algo que al otro le gustaba, hay un quiebre de gusto.

    El romanticismo llega a traves de conversaciones y conexiones a traves de las cosas que se hacen en el dia. por eso el hombre de negocios tienen mujeres de las cuales no tiene tiempo de ocuparse y estas tienen amantes romanticos. estos amantes tienes cosas que a estas mujeres atraen y el dinero es lateral.

    Cuando cada uno se enfoca en realizarse a traves de sus pasiones, “sin querer” esta haciedo que el otro se enamore mas de lo que ya se enamoro. Ya no existiria el control o vigilancia del otro. Cuando nos desenfocamos de nuestro centro, terminamos siendo parasitos de un cuerpo ajeno, o de lo que el otro nos quiera dar.

    Lo que haga el otro o de lo que nos hayamos enamorado, no nos esclaviza porque nosotros mismos estamos haciendo lo nuestro.

    yo no se en que se pueda diferenciar hacer el amor a tener una gran noche de sexo. porque las etiquetas me ponen loco. no me gustan porque encierra. entonces el amor romantico para mi no existe. existe un ronroneo alrededor de esa persona que sabe que lo hace enamora al otro. eso es lo importante. saber que si escribes y esa persona que esta al lado de la fogata en silencio y mirandote esta conectada a ti por las cosas que amas. se cumple la no condicion. no te pido que hagas algo para mi (eso incluye obligacion) sino que lo que haces me gusta.

    En conclusion (para mi) nos enamoramos del otro por sus propias pasiones y viceversa.

    Responder
  77. David Soto 1 septiembre, 2013 at 21:02

    Hay cosas que dices que son muy ciertas, como que la gente sólo vive de idealizaciones y no quiere aceptar la realidad con lo bueno y malo; pero hay otras que no son verdad, al menos como algo general, como que el amor de pareja signifique un egoísmo a dúo, o que sea igual a cualquier producto de consumo, o que un amor colectivo sea posible y que sería mejor para el individuo que el amor de pareja o a la familia.

    Pero yendo al punto al que quieres llevar la plática; el incremento en la igualdad entre hombres y mujeres, junto con exceso de estímulos y opciones que hay en la actualidad, no sólo no ha tendido, ni tenderá a mejorar las cosas, en términos de lo que tú misma dices; sino que ha llevado a aumentar aún más el individualismo y la orfandad emocional. Además muchas de las reformas políticas que se han dado en algunos países occidentales en favor de las mujeres son terribles y tendenciosas (simplemente inadmisibles); y la mayor igualdad económica no es realmente causada por el movimiento feminista, sino por una realidad económica capitalista que no hace distinción entre un hombre y una mujer, mientras le sirva a sus fines.

    En conclusión, aunque vemos en gran parte el mismo problema, distamos años luz en el modo de manejarlo. Para mí la opción es vivir en un contexto que se asemeje a un mundo mucho más parecido en lo esencial a como era hace décadas y de ideología conservadora, asumiendo los costos que también tiene; y tú estás en busca de algo que crees que existe y que sería mejor, aunque la verdad es que es sólo una fantasía utópica. El conflicto está en la esencia del ser humano y nunca se librará de ella; mucho del problema actual es precisamente que al haber menos problemas reales debido a la tecnología, tienen más problemas imaginarios.

    Pienso que es correcto que no se idealice tanto, que se sea menos emocional en ciertas conceptualizaciones y se tenga más tolerancia a la frustración; pero en cambio me parece un error no aceptar las diferencias entre el hombre y la mujer, y sacarles el provecho que siempre pudo sacárseles a lo largo de la historía. Así como me parece un error que pierda fuerza la estructura social más importante (sobre cualquier otra estructura colectiva): la familia; y el hecho es que ésta se vería dañada por una visión mal enfocada como la que me parece que en parte tú tienes.

    Responder
  78. maripoa tecknicolor 2 septiembre, 2013 at 7:40

    La verdad muy buen texto, un articulo ecepcional, me gusta la formas en que percibes el amor en estos tiempos tan violentamente rapidos.
    Tienes alfun twitter para poder seguirte …

    Responder
  79. Lansky 2 septiembre, 2013 at 8:11

    No está mal —ni es demasiado nuevo— lo que cuentas, Coral, ahora bien: adolece de un defecto grave y es la de ignorar que la palabra ‘amor’ es polisémica de forma que alude a conceptos muy distintos, a veces hasta opuestos, y aunque a menudo hablas de amor romántico, pasión ,etc., en muchos casos mezclas esos conceptos de forma poco rigurosa, mencionas a Gandhi y a Jesucristo, a D.H. Lawrence, E. Fromm, etc. en un batiburrillo, permíteme decírtelo…poco serio. Yo amo a Paola (mi compañera/mujer) y amo a Jara (mi perra), ¿de forma distinta, parecida, en parte igual? Pero no amo a la Humanidad (recelo de esas declaraciones genéricas que a nada comprometen), es decir, amo de uno en uno, justo lo que tu dices que es individualismo y egoísmo a favor del capitalismo. Creo que no has reposado suficientemente algunas lecturas…

    Un saludo

    Mi teoría es más sencilla y creo que más despiadadamente honesta. Tres patas tiene ese amor entre dos personas del mismo o distinto sexo: 1) pasión (sexual), 2) complicidad/Respeto/admiración y 3) cariño/ternura. El primero se pasa rápido, aunque rebrota, si esa pareja consigue derivar hacia la forma más altruista y generosa de amor que hay: la amistad, la pareja durará y si no, pues durara lo que dure la pasión, o sea, poco

    Responder
  80. Isi 2 septiembre, 2013 at 20:34

    Solo una reflexion…..has amado alguna vez?…Cuando lo hagas….todos tus estereotipos y conductas sobre el amor…se derrumbaran…

    Responder
  81. benito camelas 3 septiembre, 2013 at 15:27

    La filosofia de confunde y vencerás.

    Responder
  82. Ana Girón 4 septiembre, 2013 at 2:40

    Tu crítica hacia la postmodernidad me parece muy acertada, una que muy pocas personas en Guatemala se plantean. Efectivamente la alienación e individualismo impulsado por los poderes de las élites privilegiadas (oligarquías) abarcan todos los temas que tocas, y quiero decir, de forma brillante. Muchas gracias por abrir esa crítica

    Tengo solo una críticas que hacerte. La exageración que haces en las palabras, no quiero decir que la crítica de fondo no sea así de terrible, pero al exagerar cometes se cae a generalizaciones y llevarte por debajo verdades minoritarias pero no por ello inexistentes; sobretodo en un tema como el amor, porque ese no es encasillable, la realidad de mucho no hace la verdad de todos, y sobre la misma crítica hay posturas distintas, que en tus palabras dejas despreciadas.

    Una de ellas, con la que tengo más familiaridad, es cuando dices que nos seguimos tragando el cuento del amor eterno, amor ideal y media naranja; pero yo soy testigo de un amor ideal y eterno, no porque sea magnifico y carente de problemas, porque tengan expectativas falsas uno por el otro, sino muy por el contrario porque en la visión católica y de servicio al prójimos de ambos han encontrado el amor ideal para construir una relación armónica dedicada al servicio de su país, de los más marginados y abandonados;eso es amor. Y lo entiendo eterno porque deja una huella en quien lo presencia, que en su legado es eterno ¿no? Ya dijiste que es minoría pero luego encasillas las palabras de forma peyorisante, ten cuidado porque así como esta este ejemplo conozco otros cuantos y ellos dicen: “Sí existe el amor ideal y el por siempre es el que estás dispuesto a construir, en vez de envenenar y repudiar un concepto cultural tan arraigado se debe transformar.” y yo estoy de acuerdo con eso.

    Es mi opinión.

    Responder
  83. KUKOC 6 septiembre, 2013 at 13:32

    seguro que acaba de dejarla el novio…solterona!!! ;))

    Responder
  84. Camilo 7 septiembre, 2013 at 17:20

    Que buen articulo, maldita sea; me sentí identificado en muchos aspectos. Estoy de acuerdo en que las relaciones actuales son relaciones alienantes y que la concepción contemporánea del amor romántico es una construcción realizada desde la cultura de masas porque es completamente funcional a la hegemonía política-economica; otro ejemplo de esto fue cuando se comenzaron a utilizar los finales felices en las películas ¡y vivieron felices por siempre! para consolar a las personas en tiempos de crisis económicas -como la de 1929-. Es necesario reflexionar sobre cuestiones inherentes a los seres humanos como el amor. Muy buena reflexión Coral, te felicito.

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  85. Jorge Arturo Ortiz 9 septiembre, 2013 at 20:21

    Todas las opiniones son opiniones. Yo amo a una extraordinaria mujer de 54 años, que dice que no cree en el amor. En este preciso instante está cuidando a su amiga Roxanne, quien muere de cáncer. Yo comprendo el punto: todo acto alienante es negativo. Pero no puedo pensar en nada mejor que amar a un gran ser humano y esforzarme por ser un gran ser humano. El resto son palabras y no hechos. Y las palabras se las lleva el viento del tiempo y el olvido. Y no se equivoquen: todos queremos ser felices para siempre. Hasta que la muerte nos convierta en nada. Y aun así, “polvo seré, mas polvo enamorado”.

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  86. Recetas para el desastre - Crimenthic 16 septiembre, 2013 at 3:28

    Corta, me gustó mucho el artículo, sintetizo, muchas ideas que siempre charlábamos entre compañerxs ácratas en la región. Me di el tiempo de leer algunas críticas, y es un tanto gracioso, la verdad me importa poco si todas las referencias históricas son ” correctas ” . Me parece posible, llegar a reeducarse al punto de excluir ese tipo de relación social autoritaria, el amor romántico. Personalmente lo he hecho y es un placer que estoy casi seguro, ninguno de los grandes críticos de abajo, podrán experimentar, se basa en un nuevo entendimiento de la libertad.

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  87. Joaquín Acosta 8 octubre, 2013 at 18:11

    Más que felicitarte, quiero exterminar mi sorpresa al encontrar tan interesante personalidad e ideas. Un análisis, sin duda, agudo y masticado; cabe mencionar que después de haber sido uno de esos bichos raros que alcanzó el Estado de gracia al haberse enamorado y, aun más raro, de haber sido correspondido, el amor romántico por comercial y conveniente que resulte para el sistema, es la experiencia más rica e intensa que puede experimentar un individuo, inmerso en esta irremediable marea de roles sociales.

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  88. ob1moreno 9 octubre, 2013 at 1:30

    Cuando la gente quiere racionalizar el fenómeno del “amor” desgajando unidimensionalmente se dan tantas vueltas que uno termina en el mismo punto de origen. Confundido. La realizada esta compuesta de varias dimensiones. Una de ellas es la razón. Y ahora, ¿quién tiene la razón?

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  89. antonio cadena 17 octubre, 2013 at 20:10

    ¿Osea que cuando me enamoro de alguien estoy perpetuando el capitalismo y el status quo? Y ¿cuál es la alternativa? ¿una orgía comunista emocional?

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  90. @letrascomopixel 19 octubre, 2013 at 14:04

    no he terminado de leer, pero aceptar el amor como utópico en el día a día, puede ser visto por unos, como verse derrotado ante la posibilidad de crear una felicidad…en solitario o al lado de alguien. igual, nunca se esta solo a menos que se sea un hermitaño, y ni aun así

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    • @letrascomopixel 19 octubre, 2013 at 17:44

      Un texto muy rico, divertido, poderoso y de vez en cuando sumiso. en el parrafo 10 yo exiliaría la palabra idealización, sino de todo el texto.
      Es brillante, osado y conservador. así sucede la creación, yo creo ¿en qué? sólo creo, y ayer al teléfono con una ella increíblemente hermosa hablaba del tema del equilibrio del poder entre hombre y la mujer, y como este esta sucediendo…y que el problema puede devenir en que suceda un machismo en la mujer, es decir, que la mujer tenga tanto poder que sea algo más que un feminismo, no se podría llamar así, sería un nuevo término.
      Al respecto de la relación hombre mujer, utópica, romántica, o incluyente con el entorno, se puede empezar pensando una frase que suelo usar “el hombre y la mujer son irreconciliables a través de la razón” partiendo de ahi, yo podría apuntar a que hallo en tu texto una politización del amor… es decir usar el amor para todo cuanto no se ha usado a través del poder o para el poder, ese de control social que mencionas. conozco historias de hombres que han “amado sin compasión” -es decir de lleno y timepo completo- a una mujer y se han quedado con las ganas, y entre esas mujeres que han intentado amar, existían unas muy poderosas o con miras a ser muy poderosas e independientes… ¿qué pasó? vi huir a esas mujeres lejos de mis conocidos y amigos, pues se cagaron del susto.
      es un texto que da para mucho, hasta para generar curiosidad y sacarte de la computadora y tener una charla.
      Yo creo, en varias cosas de las que aqui expones y de otras se me escapa una risilla socarrona, pero divertida y secundada por risas… son muchas ideas que se arremolinan como una tromba en mi cabeza al respecto y en la medida que leía, pero creo que hasta aqui es justo por ahora dejar mi comentario, no he podido leer todo el hilo.
      pasen un gran día.
      Ah, se nota de cuando en cuando un pico acerca en tu postura personal, pero debo resaltar lo imparcial que intentas ser. sí intentas.

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  91. Alberto! 4 noviembre, 2013 at 18:27

    ¿Cómo dí con este artículo? Bueno, no importa, el punto es que ya con el título te das cuenta que es el enésimo artículo pretencioso de un hipster que esta en cuarto semestre de filosofía o algo por el estilo. Ese es el principal problema de la posmodernidad: la propia posmodernidad y sus artículos que impresionan a universitarios novatos.

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  92. Rimanure666@hotmail.com 10 diciembre, 2013 at 19:20

    Pues parece qe la tía se metió un par de rayas y se puso a pensar porqe nade la qiere

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  93. Symoncorv 24 enero, 2014 at 15:13

    Hola, muy buena análisis del complejo mundo de los sentimientos. He encontrado el artículo muy exhaustivo y conciso y los autores citados son unas referencias por el tema. La única cosa que no me queda clara, y que por eso pregunto si fuera posible una puntualización, o una referencia de otros artículos tuyos que igual la trata (que veo que este ya tiene una buena fecha y supongo que habrás escrito más), sobre el modelo que podríamos definir en un cierto sentido ideal. El artículo habla mucho de los defectos de las relaciones de hoy entre hombre y mujeres en el contexto social, pero cita brevemente cual sería la forma “ideal”.

    Al final del artículo dices: “…por ello es necesario seguir luchando por la igualdad, derribar estereotipos, destrozar los modelos tradicionales, subvertir los roles, inventarnos otros cuentos y aprender a querernos más allá de las etiquetas.” Yo lo he encontrado como un proponimiento a deshacer lo que hay que no funciona, cambiar las cosas con, permiteme el termino, un “vago” aprender a querernos más allá de las etiquetas. Con esto digo que, el concepto es muy bueno, pero en concreto como se traduciría? ¿Cuál es la propuesta del nuevo modelo que sostituya el viejo?

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  94. azulceleste 24 enero, 2014 at 17:10

    Es muy complejo ya que nos acercamos al otro que sin conocerlo esta previamente idealizado, además de lo que mencionas cuando hablas de las contrariedades continuas “Libertad-exclusividad”…¿Cómo se puede simplemente gozar lo que hay?

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  95. Bruno 29 julio, 2014 at 22:33

    Yo creo que no sabes lo que es el amor… pero entiendo tu análisis sociológico,… por decirlo de alguna manera

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