¡ Dios me libro !

Por  Guillermina Royo-Villanova

Dice el poeta Gonzalo Escarpa que el leer nos hará libros. Libro y libre recorro la historia que se escribe en las calles de Madrid escuchando declamar cada letra de sus páginas como hemoglobina en el antisistema circulatorio de la ciudad.

 

Gonzalo Escarpa en La Piscifactoría. Fotografía : Carmen Lafuente

 

En el madrileño barrio de Malasaña no hubo hastío en estío; las hojas caían hace arriba, subían a los balcones por una trenza pentagrámica para lanzarse sin red a la calle, era el Festival de Música Balcónica con el que La Piscifactoría amenizó  el verano reconquistando el espacio urbano en Manuela Malasaña. Llegado el otoño -más volcánicos que balcónicos- el perfopoeta Gonzalo Escarpa y el músico Andrés Sudón inauguraron la nueva temporada en La Piscifactoría junto un ecléctico elenco de artistas invitados; entre ellos, Hipólito García, Diego Mattarucco, Mauco Sosa, Javier Puche, Ruben Borlado, Tessi Ladera, Julio Reija, Luis Lasso o Tessi Ladera que nos sorprendió con un enérgico baile del vientre. El corazón de Malasaña late desde una piscifactoría y respira con branquias; el Laboratorio de Creación ha comenzado el curso con interesantes y diversos talleres de narrativa, guión, fotografía, cine,  diseño y creación poética.

 

Camino por Chueca. Ocho, nueve y diez veces libres en Libertad 8. El Café de los muy libreros también ha comenzado el otoño con una agenda completa. En su sala un transductor electroacústico  abierto a la voz de la ciudad, vibra con los músicos y escritores que presentan y comparten sus obras entre cervezas; no recuerdo qué día fue, sólo el verbo rezumando arte  con Juana Marín Valdepeñas, Lidia Fernández y Pedro Letai que encendían sus letras caldeando el ambiente.

 

Juana Marín en Libertad 8

 

Juana Marín ha aprendido a leer corazones y desincrustar de ellos alguna letra atraversada; entre sus múltiples trabajos ha sido educadora en centros de acogida  y auxiliar de clínica, no desisten sus versos en su labor haciendo de su experiencia poesía paliativa allá por donde declama.  Humilde dice que “vuelca la palabra y la pretende poema”, pero sus palabras se vuelcan sobre el espectador convirtiéndolo en poesía. La poetisa y letrista que una vez nos contara lo que dijo la pandereta fundó hace dos años junto Lidia Fernández el Festival Polipoético Manchego “Suburbia” que este noviembre se celebrará en Ciudad Real, su ciudad natal. Las creadoras de Suburbia buscan apoyar a nuevos poetas y fomentar por otro lado la mezcla de disciplinas para lograr un mayor impacto de la palabra. Doña Juana, así conocida en el circuito poético, terminó la velada recitando “Para cuándo la música” dando paso al  ukelele y voz de Lidia Fernández.

 

Lidia Fernández en Diablos Azules. Fotografía: Carmen Lafuente

 

Lidiar con los poemas de Lidia es un dulce delirio, yo aún continuo en la trastienda de sus sociedades “cuidándome mucho de sobrevivir” en un poema hedonista, en sus páginas veo pasar “ una nube alcohólica”  sueño con que llueva y quede esperanza.

Pocos días antes lidia presentaba por primera vez su poemario Sociedades en Trastienda en La Buena Vida un libro editado por Crusoe. En esta ocasión “el ocho” de Libertad 8, se recostó acomodándose para escuchar a Lidia, convertido en infinito la libertad se hizo eterna haciendo desear a los espectadores que el recital no terminara. Algo que no suele suceder en los recitales.

 

Lidia Fernández y Pedro Letaiz

 

Lidia escribe en su poemario sobre su inusitada fortaleza de empuñar la locura, también es inusitada su forma de empuñar la pluma, a veces sangrándole a uno, otras cauterizando el sentimiento. Un libro que puede leerse mil veces porque siempre te atraca un secreto nuevo entre sus letras. Dice Lidia en su poema “ Bofetón” no poder dar la receta de su almizcle, “Sólo puedo darle el bofetón que te mereces. El mañana.” Su bofetada es un azote gustoso en el trasero, de los que hieren de vida como la estampida de El gran búfalo americano, el nuevo libro de Pedro Leitaiz.

 

 

Una forma radical de entender la relación entre la literatura y la vida con la fuerza del cíbolo. Un poemario escrito en forma de diario donde los personajes son tan reales a este como al otro lado de los libros. Un escritor que canta al amor con la generosidad que éste conlleva, embelleciendo las cosas humildes cuando “ todos sus versos le querían ya dar por muerto”. Un búfalo que rezuma retórica clásica, anáforas bailando al son de un Bob Dylan deconstruido , versos por los que pasean Yeats, Alberti, Ángel González…Un Dylan que rompe la geometría de lo irregular para encontrar “En la otra orilla” a Cortazar. Adquirí el libro de Letaiz hecho que días después me haría perder un avión; sentada frente a la puerta de embarque inmersa en sus letras El gran búfalo se convirtió en el poemario más caro de la historia. Un libro que empieza a leerse desde el frontispicio que lo custodia; un collage de Beatriz Arroyo, la obra nace a partir de realidades fragmentadas creando una nueva realidad, una historia que se crea en el ojo del espectador, tal vez la música a la que Letaiz da letra en sus poemas, porque Beatriz, dice el poeta, pinta ahora su vida.

El autor se dice un músico frustrado que sueña con tirar la púa. A falta de púa, para terminar el acto lanzó El gran búfalo al aire. La púa es plectro pero no todo el plectro es púa, parece que Letai es músico sin saberlo.

 

El poético y “tertulioso” bar Los Diablos azules ha comenzado también con fuerza el otoño. Todos  los martes abre la tarde con un poeta invitado  y deja el micrófono abierto para el que se anime. El pasado martes declamaba Antonino Nieto Rodríguez, un hombre al que lo nacieron mayor. Leal hasta el delirio, hace de la fiesta pan. Antonino Nieto Rodríguez, poeta, videoartista, descorchador de infinitos y breves respiraciones, dicen que en esa mandíbula se muscula el universo. Él lo sabe, e impronunciable disuelve lo que de mandato alcanza la esperanza. En esa luz, la que da el día, aúlla feliz sus versos. En su espectáculo Antonino aunó su poesía a la música y las proyecciones, conjugando la vertical hilaridad de la razón.

 

 

Al terminar otros poetas se licuaron por el micro para culminar la noche con los poemas cacofónicos  de Diego Matarucco.

 

 

En Lavapiés el vértice de la Sala Triángulo fue Pepe Ramos presentando su último poemario La Ansiedad del Escapista. Pepe Ramos, un hombre que va de frente, hábil con la palabra, culto, ingenioso, hilarante, fetichista, buen amigo de sus amigos, íntegro, diestro con la pluma, sus pareados “ Evasivas” dejan en canicas las greguerías; quiero ser un verso de Pepe Ramos y así como el sexto capítulo de su nuevo poemario reza “ Váyase a la mierda con Pepe Ramos”, gustosa me iría a la mierda con este poeta, podría irme al lugar más oscuro porque para ver sólo hace falta escucharle.

 

 

 

La Piscifactoría : http://lapiscifactoria.wordpress.com/
Festival Polipoético Suburbia : http://suburbiafestival.blogspot.com.es
Beatriz Arroyo : http://www.beatrizarroyo.com/

 

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