LA GESTION DE LA OPERA el libro editado por Ópera XXI ofrece un capitulo dedicado al panorama de la lírica en España

 

Cubierta

 

Ópera XXI ha realizado la edición del libro La gestión de la Opera, Un estudio comparativo a nivel internacional, escrito en 2010 por Philippe Agid y Jean-Claude Tarondeau. Para su versión en castellano Ópera XXI ha encargado  a Philippe Agid un estudio sobre el contexto específico de la gestión de los teatros, festivales y temporadas de ópera en España que constituye un capítulo del libro. La publicación ha sido editada por Planeta con una tirada de 1000 ejemplares.

 

Agid y Tarondeau publicaron la primera edición del libro en inglés y la obra fue posteriormente traducida al francés. El estudio aborda las diferentes cuestiones culturales, administrativas, financieras y de gobierno a las que tienen que enfrentarse los teatros y compañías de Opera de Estados Unidos y Europa. Problemas que en diferentes entornos necesitan diferentes soluciones. El libro compara el método de gestión europeo y americano y resalta las debilidades y fortalezas de cada uno de ellos.

 

A lo largo de nueve capítulos se analizan temas relativos a la programación, la producción técnica y artística, el público y la difusión, la financiación, la dirección, organización y gestión; las tensiones y crisis recientes y las opciones estratégicas y perspectivas. El décimo capítulo está dedicado al Panorama operístico en España a principios de 2012.

 

Según los autores la crisis económica y financiera que estamos viviendo a nivel mundial y que tiene duras consecuencias sobre las actividades operísticas, tanto en Norteamérica como en Europa, está afectando especialmente a España a causa de una clara voluntad política de limitar y recortar poco a poco el déficit público: “A principios del 2012, las consecuencias económicas y financieras de la crisis sobre las compañías y los teatros de ópera en España podrían cuestionar su modelo económico y artístico”.

 

Según se destaca en el libro, en España la ópera está fuertemente arraigada desde hace mucho tiempo y forma parte del fuerte desarrollo cultural que ha vivido nuestro país en los últimos 50 años. Las primeras compañías y teatros de ópera se crearon durante la primera mitad del siglo XIX, pero un número significativo de compañías operísticas se crearon durante la segunda mitad del siglo XX. Dinamismo y tradición se destacan como rasgos fundamentales de la estructura operística española.

 

 

Algunas características del panorama operístico español

 

Una fuerte concentración en un número limitado de regiones y ciudades unido a un aumento significativo de las actividades operísticas en un gran número de ciudades más pequeñas. En 2009, hubo en España un total de 1.720 representaciones de zarzuela y ópera, con un total de 1.203.669 espectadores. De a estas cifras Barcelona y Madrid suponen más del 50 %. La otra mitad de la actividad operística se reparte en  otras compañías o teatros de ópera, que generalmente trabajan con cifras más bajas tanto de asistencia, producciones y representaciones, como de presupuestos. No obstante, sus actividades son muy valiosas desde un punto de vista estratégico, dado que reflejan una vida operística muy viva.

 

La programación, es decir, la selección de títulos presentados, es parecida a la de otros países europeos y a la de Estados Unidos. En todas las compañías y los teatros de ópera de España, los títulos populares suponen más o menos el 50 % de las representaciones. Las coproducciones y las producciones arrendadas constituyen un elemento importante de la programación -más que en la mayoría de las Ópera europeas-  y tienen una dimensión nacional e internacional.

 

El público es un factor estratégico clave que explica la existencia misma de los teatros de ópera españoles, como ocurre en el modelo americano. Las donaciones privadas han aumentado, y lo harían todavía más si las leyes fiscales fueran más atractivas. Durante los últimos 40 años, por no hablar del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, los principales espectadores españoles han sido y todavía pueden ser considerados como importantes patrocinadores. La taquilla representa una parte de los recursos —alrededor del 30 %— mucho más elevada que la media de Europa en general y de Alemania en particular.

 

Los teatros de ópera desarrollan actividades dirigidas al público joven prácticamente en todas partes. Se elaboran y ponen en práctica iniciativas destinadas a los sectores universitarios y escolares. La tipología de las actividades no difiere de las realizadas en Estados Unidos y en el resto de países europeos.

 

Al igual que ocurre en otros teatros de Europa y Estados Unidos hay una vocación, especialmente en los teatros con mayor presupuesto de llegar a un público más extenso mediante el uso de las nuevas tecnologías y el desarrollo de las producciones audiovisuales.

 

Actualmente en España, con la excepción del Liceu, ninguna compañía de ópera tiene orquesta y coro propios, es decir, en nómina del teatro. Todos los directores generales y artísticos reivindican la necesidad de contar con orquestas de primera clase y se han desarrollado fórmulas distintas y originales para conciliar los requisitos artísticos y la cordura económica.

 

Ninguno de los teatros españoles pone en escena únicamente producciones y representaciones operísticas; todos programan, en mayor o menor medida, ballets, conciertos, recitales y, en algunos casos, zarzuelas. El gran tamaño de la mayoría de los teatros es un factor clave de su éxito, ya que permite maximizar la taquilla.

 

Antes de la crisis financiera de 2008, y que en 2012 sigue afectándonos, los teatros de ópera españoles tenían su propio modelo de financiación, que incluía una elevada aportación de la taquilla a los presupuestos, subvenciones públicas y donaciones privadas. Un 30 % del presupuesto procede de los ingresos de taquilla, promedio que está 10 puntos por encima del de Europa.

 

 

LOS AUTORES

 

Philippe Agid se licenció por la École Nationale d’Administration en París, y fue miembro del Consejo de Ministros de Jaques Chaban Delmas entre 1969 y 1972. Después fue secretario general de la Fondation Nationale pour l’Enseignement de la Gestion de l’Entreprise (FNEGE), y más tarde se incorporó en el Lafarge Group. Se unió a Hugues Gall como director adjunto de la Ópera de París entre 1995 y 2001, y ha asesorado a varios líderes de instituciones culturales francesas. Ha escrito la obra L’Opéra de Paris: Gouverner une grande institution culturelle junto con Jean-Claude Tarondeau.

 

Jean-Claude Tarondeau es profesor honorario de la Essec Business School, en Francia. Se doctoró por la Universidad de Texas en Austin, EE.UU., y por la Universidad de París Dauphine. Ha trabajado como profesor de estrategia y dirección en Essec y en la Universidad de París X-Nanterre, en Francia. Entre el 2002 y el 2008 fue director jefe de la Revue française de gestion. Ha publicado 10 libros y más de 60 artículos.

 

 

 

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