Pablo Herrera en la cima más alta del Voley Playa

Por Paula Varella

Medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Campeón en el World Tour de Lianyungang (China)’ 04, 2ª puesto en el Grand Slam de Marsella de Francia’ 09,  5ª puesto en el Campeonato del Mundo de Stavanger Noruega’ 09…  Pablo Herrera es para muchos el número 1, y no sólo por el dorsal de su camiseta. Se define como una persona humilde, bromista, ordenado, cariñoso, tímido y reservado. Es amante de los toros, de la jardinería y de la pesca. Le gusta el fútbol, le gusta el Barça, pero nada supera su pasión por el voleibol. En su habitación asoman trofeos, balones y camisetas. Su vida es éste deporte, hasta tal punto, que ha llegado a tener una pista de Voley Playa en su propia casa.

 

Con tan solo 10 años Pablo ya medía 1,60. Era nadador pero cuando el CV L’Illa Grau lo vio en el Colegio Armelles, no dudó en ficharlo. Pablo compaginó durante un tiempo la natación con el voleibol pero al final, Herrera rompió una lanza a favor de los balones. Sus padres no querían que abandonase las piscinas. Reconocen que jamás se hubiesen esperado que su hijo “pudiera llegar a esta altura”, y no se refieren a su 1’93m, eso ya se daba por descontado.

 

Empezó jugando a voleibol en pista, con cinco compañeros más. “No ha sido buen estudiante, tenía que castigarle muchas veces porque suspendía”- dice su madre. Sin embargo, Herrera era considerado una pieza clave en el equipo, un jugador imprescindible. Tanto, que en una ocasión, su entrenador de ese momento, Santi López, reunió a todo su equipo para pedirle a los padres de Pablo que le levantasen el castigo. “Nos presentamos en su casa para rogarle a Mari que, por favor, le dejasen jugar. Nos habíamos clasificado y le necesitábamos. Al final conseguimos convencerles, les ablandamos”- cuenta Santi y añade: “Pablo era muy trabajador en la pista”.

 

 

Pablo Herrera Allepuz (29 de junio de 1982 en Castellón de la Plana)Fotografía: RFEVB

Pablo Herrera Allepuz (29 de junio de 1982 en Castellón de la Plana)
Fotografía: RFEV

 

Fue en Elche cuando la RFEVB, Real Federación Española de Voleibol, le ofreció jugar con la selección de Voley Playa. Herrera cambió los pabellones por el sol y la arena.  Con 20 años fue Campeón del Mundo Sub 21. Su altura y su fuerza fueron y son elementos clave para sus logros. “En una ocasión le pegó, sin querer, un balonazo a un compañero y lo dejó tumbado como 2 minutos”- recuerda su entrenador Santi López. Ahora su envergadura de 2’10 metros forma un muro en la red que se convierte en la pesadilla de sus contrincantes playeros, pero también en la de su madre. “Para comprarle camisas me las veo y me las deseo, se las tengo que comprar grandes y que luego se las arreglen de brazos”.
 

Pablo Herrera ha pisado la arena de países como Brasil, Austria, Moscú, Suiza, Polonia y China. Actualmente, se recupera de la una operación de rodilla, ocasionada por una lesión durante el Gran Slam del World Tour celebrado en Suiza.

 

 

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