El lado femenino de la historia : Tamara de Lempicka, la reina del art decó

Por Sandra Ferrer

 

perfil1Me encanta la estética de los años 20. Las chicas bailando charleston, los hombres vestidos como el elegante Gran Gatsby (novela por cierto, muy recomendable), el lujo, el baile, las fiestas. Un tiempo de tregua y diversión para olvidar lo que terminaba, una primera guerra mundial, y no pensar en lo que estaba por venir.

En el mundo del arte, el luminoso art decó, con sus líneas marcadas y repletas de colores vivos, decoró aquellos años dorados. Un tiempo en el que las mujeres empezaban a ver recompensados años, siglos, de lucha. El derecho al voto, la inclusión al trabajo y una presencia social cada vez más palpable, en mundos tan dispares como las ciencias, la literatura o las artes plásticas.

En muchos ámbitos, la mujer ha estado tradicionalmente relegada y ha tenido que hacerse un hueco a fuerza de mucho esfuerzo. En el arte, durante siglos, muchos cuadros pintados por mujeres fueron atribuidos a otros pintores del sexo opuesto sin que ellas pudieran reclamar nunca su mérito artístico. Con el tiempo, el arte empezó a aceptar que ellas también podían ser virtuosas del pincel. El siglo XX nos dejó grandes nombres de pintoras. Hoy, hace 33 años, fallecía una de esas artistas. Hablamos de Tamara de Lempicka . No sólo destacó como pintora y retratista en aquellos años 20, sino que se convirtió en la principal representante de aquel nuevo movimiento artístico, el art decó.

Tamara de Lempicka nació en 1898 en el seno de una familia rica. Tuvo una infancia feliz hasta que sus padres se separaron. Su abuela, quien se hizo cargo de la pequeña Tamara, intentó por todos los medios compensar la ruptura de sus padres. Cuando viajaron juntas a Italia, Tamara tenía poco más de doce años y aquella visita a la cuna del arte europeo fue reveladora. Antes ya había probado su habilidad con el pincel retratando a su hermana pero desde entonces tuvo claro que la pintura sería su pasión.

Tamara vivió en Polonia, Suiza, Rusia, Francia, Estados Unidos y terminó sus días en México, junto a su hija, fruto de su único matrimonio con Tadeusz Lempicka, un rico abogado con el que mantuvo una corta e infructuosa relación.

 

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Fue en París donde Tamara Lempicka se hizo famosa. En 1925 expuso sus retratos art decó que enamoraron a la alta sociedad parisina y al mundo del arte que colocaron su obra en el lugar que se merecía. Tamara disfrutó durante años de su fama como pintora, creando preciosos cuadros llenos de color y fuerza expresiva. Lienzos con retratos elegantes, lujosos, con formas simples pero que contrastaban con sus vibrantes colores. También reflejó su arte en su nueva faceta como interiorista que explotó sobre todo en los años en los que vivió en los Estados Unidos.

Tras un periodo de poca actividad artística, en 1966 el Museo de las Artes Decorativas de París organizó una exhibición conmemorativa del arte en los años 20. Poco tiempo después, en la Galería de Luxemburgo, se organizaba una retrospectiva de Tamara de Lempicka. La pintora del art decó era redescubierta muchos años después.

Tamara Lempicka fallecía el 18 de marzo de 1980 en México, junto a Kizette, su única hija, quien esparció los restos de su madre en el volcán Popocatepetl.

La obra de Tamara Lempicka se expone hoy día en muchos museos y salas de exposiciones de todo el mundo y su nombre ha quedado ligado para siempre al movimiento luminoso y lleno de glamour que supuso el art decó.

 

 

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