Las soledades posmodernas y las redes de amor

Por Coral Herrera Gómez

 

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La soledad es una invención moderna.

Nuestra sociedad se organiza en equipos de solo dos personas, mejor si es heterosexualmente. Nos juntamos para crear familias (o no), en estructuras de dependencia mutua. Dependencia sentimental y económica, dependencia social y afectiva. Cuando estamos sin pareja decimos que estamos solos, pero la soledad es una invención moderna. Antes la gente vivía en grandes estructuras familiares, en casas amplias donde convivían varias generaciones y parientes sin la misma sangre.

La soledad nació en el seno del Romanticismo trágico del XIX, cuando se impuso el individualismo y la gente se encerró en sus nidos de amor para dúos diferentes pero complementarios. Las  calles y las plazas se vaciaron mientras se llenaban los centros comerciales llenos de parejas , que son en realidad dos soledades unidas. El derrumbe de las redes de solidaridad en la posmodernidad nos han dejado a todos más solos y solas, especialmente los que no tienen a alguien cerca para compartir su soledad.

El budismo con su filosofía del desapego no entiende, sin embargo, la soledad como una tragedia: nacemos solos y morimos solos, y los demás nos acompañan en determinadas etapas del camino. En Occidente, sin embargo, la soledad es la gran enfermedad de los posmodernos. Fromm hablaba de la Era de la soledad, de la época en la que necesitamos emociones intensas, necesitamos comunicarnos y compartir, y sin embargo lo hacemos solos desde casa, apretando el dedo sobre las teclas de una realidad virtual.

La soledad es signo de que algo no va bien, por eso son tan importantes los amigos de los novios en las bodas. La soledad “obligatoria” nos baja la autoestima, nos produce tristeza, desesperación, miedo, y nos margina socialmente un poco, porque vivimos en un mundo de parejas. Nuestra cultura sigue promocionando el individualismo, el miedo al otro, la desconfianza a los espacios públicos que no estén vigilados por videocámaras. La solución a la soledad que nos proponen en esta era del consumo es encontrar a nuestra media naranja.

Unos dedican todas sus energías a la búsqueda, otros se conforman enseguida,  unos encuentran a la persona ideal, otros se cansan rápido y cambian de pareja. Las separaciones y los divorcios son más duros cuando nos hemos aislado del mundo con la pareja; al romper nos quedamos con grandes vacíos, nos sentimos solos “de verdad”. Las parejas de alrededor se vuelcan contigo si eres la víctima, o te alejan si te consideran culpable del divorcio. Nuestras estructuras familiares y sociales caen porque todos los círculos están llenos de parejas. Uno solo desentona y desequilibra la armonía del “dúo”.

te 2 menos puntosPor eso mucha gente busca compañía a cualquier precio y se angustia. Mujeres y hombres cuya pasión absoluta es el amor, la conquista, el sentirse querido, querer al otro, pelearse, reconciliarse. Hay gente a la que se le nota a kilómetros que se encuentra sola y necesita pareja. Gente que necesita ser amada, sentirse acompañada y protegida. Gente que mendiga el amor y se victimiza para parecer más indefensa. Gente que se infantiliza para crear ternura. Gente que se disfraza y se opera el cuerpo para obtener el triunfo social de tener un hombre o una mujer a su lado. Gente que se siente cómoda en la división de roles de género, gente que se encierra en la pareja con candado y echa la llave al Sena en París.

Pese a esta necesidad de “amarrar” al otro, nos atraen de las personas su libertad, su energía,  su poder.  Amamos a las personas en la medida en que son libres; lo curioso es que cuando nos juntamos, tendemos a querer domesticar esa libertad, apoderarnos de ella, aferrarnos con dulzura al otro para que no escape de nuestro lado.

En este mundo unos necesitan  darle un nombre al tipo de relación para fijarla, para estabilizarla, para poder ser comunicada al resto, y otros tienen verdadero terror a ser fijados, y huyen espantados cuando oyen palabras que tienen que ver con esa pretensión muy humana de definir y clasificar las cosas, las situaciones, los romances. Es una forma de acabar con el idilio y empezar el compromiso; todo a través de la palabra.

En nuestra época posmoderna, la principal contradicción es, por un lado, el miedo a la soledad y la necesidad de que alguien nos asegure que va a estar con nosotros (firmando contratos matrimoniales si es preciso),  y por otro, una defensa a ultranza de la libertad personal y los espacios propios. Quizás por eso nos divorciamos tanto, y por eso mismo también firmamos hipotecas que nos atan durante más tiempo del que vamos a vivir.

En el caso de las mujeres y los hombres jóvenes, creo que estamos sumidos en la contradicción entre la necesidad de libertad y la necesidad de afecto. Tenemos miedo a la soledad total, pero no queremos atarnos de por vida. Las estructuras de nuestros padres no nos sirven, y por eso estamos probando otras formas de relacionarnos, más flexibles, más cambiantes. A veces buscamos pareja, otras veces buscamos no tenerla; a veces soñamos con príncipes azules, otras veces el principio de realidad se impone y queremos a la gente tal y como es. Nos separamos, nos juntamos, nos chocamos, nos fusionamos, y todo sucede bajo una intensidad y una velocidad que asusta a nuestros abuelos y abuelas.

A pesar de que en el imaginario colectivo la soledad es sinónimo de horror y vacío, la realidad es que a todos nos gusta estar solos de vez en cuando, especialmente si tenemos una gran pasión. Disfruta muchísimo más de la soledad la gente que se dedica a crear (escritores, escultores, bailarines, pintores, videoartistas, diseñadores, cineastas, dibujantes, poetas, cantantes, músicos, coreógrafos, escenógrafos, editoras, artesanas), o la que practica deportes, que la gente que pretende rellenar sus vacíos a través del amor.

Disfrutan más de la soledad y de la compañía los que aman la lectura,  los viajes, los juegos como el ajedrez o las damas, el mundo de las setas, el mundo de los pájaros, el mundo de los videojuegos, las artes marciales, el Yoga, el Reiki, o la meditación trascendental. También los que crean comunidades o se insertan en alguna: por ejemplo los activistas que trabajan en colectividad por los derechos humanos, la ciudadanía que se integra en movimientos sociales o políticos, la gente que se une a colectivos espirituales o religiosos, a grupos literarios, a grupos de ciclismo urbano, a grupos de cooperativas agroecológicas.

Hay parejas que no toleran las pasiones del otro, hay parejas que las comparten y conservan las suyas propias. Lo que es obvio, según mi punto de vista, es que la pareja no es la solución para la soledad y que todos necesitamos espacios compartidos y espacios propios.

231860_7697La soledad depende mucho de cómo nos relacionamos y tejemos redes sociales y afectivas a nuestro alrededor. Por eso si nutrimos con cariño nuestras amistades es más difícil que nos sintamos solos o solos.

Tenemos que trabajar  para cambiar esta sociedad individualista, al fin y al cabo, somos animales gregarios que necesitamos compañía. Sobrevivimos como especie gracias a nuestra capacidad para trabajar en equipo y para construir relaciones bonitas basadas en la cooperación y la ayuda mutua.

Si ampliamos nuestros círculos de amistad, si trabajamos en equipo para lograr objetivos comunes y solidarizarnos con los demás,  la vida es menos dura, y tiene más sentido.  Todos necesitamos sentirnos útiles, sentirnos reconocidos por nuestros aportes a la comunidad. Todos necesitamos abrazos, besos, gestos de simpatía y de cariño. Todos necesitamos, en definitiva, querer y sentirnos queridos.

Para evitar las relaciones basadas en la necesidad, la dependencia o el miedo a la soledad, creo que lo importante es fortalecer y mimar nuestras redes sociales. Antes que buscar salvaciones individuales, creo que deberíamos emplear nuestro tiempo y energías en la gente que tenemos alrededor:  vecinos, compañeras de trabajo, amigos, familiares… Diversificar afectos, querernos mejor, relacionarnos con ternura y empatía, ayudarnos mutuamente, trabajar por el bien común nos ayudará a construir comunidades menos individualistas y más solidarias.

 

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Coral Herrera Gómez
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36 Responses to Las soledades posmodernas y las redes de amor

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  2. Heyme_Itsyou 10 Junio, 2013 at 18:08

    “Far is getting close, as long as you stay in-side/sight.
    And a wish fills your heart only until it´s satisfied.
    Escape is impossible, when you´ve never been down to the low,
    And you´ll never own completely…the one you can´t let go.”

    muy buen articulo, basado en una muy buena observación del carácter artificial y contradictorio de nuestras necesidades y emociones. Una pena que grandes partes de nuestra cultura basen en esta romántica equivocada que nos hace dependiente, que nos prohíbe pensar o sentir solos, que simplemente ignora las frutas (sociales) que nos ofrece la vida. Los imperativos (culturales, religiosos) matan la moral. Y la moral no puede aceptar imperativos (Kant).

    pero también un poco ambivalente por allí. soledad o no? no es la cuestión, y habrás notado cuando te contradecís. Cual es la diferencia entre crear y fortalecer redes sociales y comenzar y mantener una relación amorosa? Ambas nos sirven para no estar solos. El quien puede disfrutar de la soledad como mencionaste, solo puede dejarse caer en ella, por que tiene sus paracaídas. Claro, la percepción de la soledad es individual hasta un cierto nivel, a uno le gusta más a otro menos. Pero al final creo, que todos queremos sentirnos parte del Kepos – el jardín epikureo. Y esta referencia la hago…pues, por que me parece una lástima que llevamos miles de años ignorando conocimientos y sentimientos comunes, preferiendo el amor para una institución o un invento espiritual a lo real, al otro. Allí reside el mundo. Es una lástima que tu artículo sea necesario. Gracias por recordarnos!

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  3. Gaburieri 10 Junio, 2013 at 19:07

    Pues sin embargo estamos solos, sin los demás, seria una gran arrogancia creer que no necesitamos a los demás como un complemento (eso es individualismo), como el flujo perfecto de la tierra regido por leyes físicas maravillosas… Pero bueno el punto de vista respecto al individualismo, yo le llamaría egoísmo, pues el amor es libertad y buscar la felicidad de los demás.

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  4. Mariela 10 Junio, 2013 at 22:47

    No me resulta claro, la soledad es una invención posmoderna? estar en soledad o no? es muy ambiguo y poco claro y el tema super interesante, una lástima.

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  5. Soledá 11 Junio, 2013 at 0:46

    Cómo? ” mejor si es heterosexualmente” jajaja que terrible! Esto y ver ventaneando con chapoy es lo mismo!

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    • Maite 17 Diciembre, 2013 at 13:16

      El artículo dice que, según esta sociedad, “mejor si es heterosexualmente”, no que la autora considere eso. Es más bien una crítica a considerar sólo las relaciones heterosexuales como socialmente aceptables!!!

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    • Ellioth 26 Marzo, 2014 at 6:19

      Leer antes de comentar es una sana costumbre, Soledá…

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  6. Ara Salcedo 13 Junio, 2013 at 15:22

    …Me agrada el artículo y lo suplemento con éstas palabras…Si el precio de mi libertad es la soledad con gusto lo pago…

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  7. Jorge AD 14 Junio, 2013 at 18:26

    “Emerson thus unravels a concept of solitude that begins in the mundane, in social relationships, and evolves into something deeper, depending on the individual and the capacities of the individual. “The necessity of solitude is deeper … and is organic.” But Emerson does not expect everyone to catch on to this, only those with a sufficient degree of eccentricity and genius.” http://www.hermitary.com/solitude/emerson.html

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  8. Winslow Flanagan 16 Junio, 2013 at 23:39

    ¿No suena más bonito posTmoderno?

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  9. Ondina Mazier 18 Junio, 2013 at 2:57

    Me encanto!

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  10. El joven Cerezal 26 Junio, 2013 at 1:40

    Algo más de contradicción para añadir a tan buen texto: http://postalesdesdeelhafa.blogspot.com/2012/12/elogio-de-la-soledad.html

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  11. Mauricio 14 Julio, 2013 at 15:50

    “El aislamiento a dos no resiste el aislamietno de todos”.

    Raoul Vaneigem, “Tratado de saber vivir para uso de las jóvenes generaciones”, cap.III.

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  12. Cristina 15 Julio, 2013 at 3:31

    excelente artículo!
    y agrego…amarnos a nosotros mismos…aceptarnos…liberar nuestra música!!!!
    cada uno de nosotros es una naranja completa…no media!!!!!

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  13. Ligia 19 Julio, 2013 at 19:20

    Muy bueno el artículo para: pensar, meditar y comentar

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  14. CatalinA 26 Julio, 2013 at 6:54

    El tema es el talón de aquiles de nuestra época, todos podemos identificarnos en algún lugar del texto y cada uno tiene que hacer algo con la soledad en su vida, sin embargo es lamentable la falta de comprensión o de lectura profunda de algunas personas que han comentado.

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  15. Lucía Quintero Serrano 30 Julio, 2013 at 2:44

    Me gusta,

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  16. tillegomezz 13 Agosto, 2013 at 3:18

    Esta vieja nunca ah estado sola.

    Cuando hayas vivido la verdadera soledad…
    la que quema, la que duele, la que mata. Vos no sabes lo que es estar sol@, lo describís de una manera tan bonita y a la vez tan superficial, palabras sin sentido de una chica ignorante, cuando creas tener los conceptos suficientes para escribir un articulo por favor tomate un tiempo para pensar en los lectores a los cuales esta dirigido, por que tu invento de soledad de post-modernista solo es capaz de llegarle a una persona que superficialmente ah creído vivirla.

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  17. Jorge Gil 15 Agosto, 2013 at 14:35

    Muy interesante articulo, aunque el titulo no concuerda con el desarrollo desarrollo del texto, por que siendo estrictos en la periodización historica Coral debió usar un termino mas preciso como sociedades pos contemporaneas, si esque tal clasificacion existe, por que al final hablar de posmodernismo se entiende como contemporaneidad y decir posmodernismo es un cliché usado para parecer intelectual.

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  18. Osvaldo 18 Agosto, 2013 at 9:11

    No está mal, sin embargo la ‘soledad’ no es una invención moderna, pues siempre ha estado ahí. Creo que la soledad se inventa de una y mil formas, por épocas y dependiendo de los intereses de cada una de ellas. La homosexualidad no merece por pasiva, ser peor, y al igual que otras muchas manifestaciones de la conducta humana, la soledad es a menudo un síntoma antes que una circunstancia. De todo el texto pongo énfasis en las redes sociales y en mi opinión, su dudoso alcance mitigador de soledades, si acaso, es otra forma de religiosidad que intenta remendar nuestra clara falta de adaptación a un sistema que pese a contenernos a todos, se nos presenta más que violento y hostil, y del que a menudo percibimos una desagradable incapacidad casi absoluta para cambiarlo. ¿Será que el éxito reciente de las redes sociales ponen en evidencias las soledades colectivas? Somos casi todo educación y desgraciadamente y en general, mala educación, yo el primero. Hay quienes han decidido sobrevivir así, adaptándose obsesivamente cual ‘normópatas’, reescribiendo cada día sus vidas como si de un patético manual de autoayuda se tratase, y otros, entre quienes intento incluirme, nadamos a contracorriente avanzando escasos pero satisfactorios milímetros, ensimismados, que no solitarios.

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  19. Angel 19 Agosto, 2013 at 15:29

    Es una buena reflexión, lastima que las críticas no salen del invento moderno, necesitan ser un anti algo, para aplacar su rabia contenida y falta de sinceridad. No deja de ser una palabra más entre tanta cosas que se puede decir, sigamos siendo maestro de la sentencia, y sobre todo creyendo que desvalorizando y desmitificando a la sociedad somos mejores. De todo lo dicho, la conclusión contradice todo lo demás, “mimar nuestras redes sociales”…

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  21. Tsuki 25 Agosto, 2013 at 20:09

    “-Se siente uno un poco solo en el desierto…
    -También se siente uno solo entre los hombres.” El Principito
    “Recuerda que aunque a veces estemos solos, estamos unidos en la soledad” PD:Te amo.
    Buen artículo.

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  22. Rocío 26 Agosto, 2013 at 17:58

    Talvez quisiste describir sobre las necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir desadaptativamente con otras personas y sistemas modernos. La soledad es otra y es tan antigua como el ser humano.

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  23. Elsa 27 Agosto, 2013 at 3:06

    No creo que la soledad sea un invento posmoderno, mas bien la soledad vista a través del cristal posmoderno, se torna negativa, repelente, dolorosa. Coincido con la opinión de
    Heyme_Itsyou. Buscar mimar las redes sociales, es una variante de buscar no estar solos si con ello se busca no estar cara a cara con uno mismo. Si somos animales gregarios, entonces la soledad vendrá a ser una carga demasiado pesada, una verdadera condena ganada por el mero hecho de existir.

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  24. Jorge Vigara 20 Diciembre, 2013 at 2:46

    Me he encontrado este artículo por casualidad. Para contestar y compartir sobre este tema que yo creo es base en el sufrimiento de muchas personas, voy a mencionar a Krishnamurti, que dice tal que así sobre el tema de la soledad.

    Pregunta: Empiezo a darme cuenta de que estoy muy solo. ¿Qué debo hacer?

    Krishnamurti: El interlocutor desea saber por qué siente la soledad. ¿Sabéis qué significa la soledad, y os dais cuenta de ella? Lo dudo mucho, porque nos hemos sumido en actividades, libros, relaciones, ideas que nos impiden darnos realmente cuenta de la soledad. ¿Qué entendemos por soledad? Es una sensación de vacío, de no tener nada, de estar extraordinariamente inseguros, sin puerto donde anclar. No es desesperación ni falta de esperanza, sino una sensación de vacuidad, de vacío, y de frustración. Estoy seguro de que hemos sentido eso, los felices como los desdichados, los muy, muy activos como los que tienen afición al saber. Todos conocemos esto. Es una sensación de dolor real e inextinguible, un dolor que no se puede disimular aunque intentemos disimularlo.

    Abordemos este problema de nuevo para ver qué es lo que realmente ocurre, para ver qué hacéis cuando sentís esa soledad. Tratáis de esquivar vuestra sensación de soledad, intentáis evitarla con un libro, seguís a algún líder, o vais al cine, o socialmente os volvéis muy, muy activos, u os dedicáis al culto y la oración, o pintáis un cuadro, o escribís un poema sobre la soledad. Eso es lo que de hecho ocurre. Dándoos cuenta de la soledad, del dolor que la acompaña, del temor extraordinario e insondable que ella provoca, buscáis una evasión, y esa evasión llega a ser más importante; y por lo tanto, vuestras actividades, vuestros conocimientos, vuestros dioses, vuestras radios, todo ello os resulta importante, ¿no es así? Cuando dais importancia a valores secundarios, ellos os llevan a la desdicha y al caos; los valores secundarios son inevitablemente los valores sensorios; y la civilización moderna, que se basa en esto, os brinda estas evasiones: evasión mediante vuestro trabajo, vuestra familia, vuestro nombre, vuestros estudios, mediante la pintura, y lo demás. Toda nuestra cultura tiene por base esa evasión. Nuestra civilización se funda en ella, lo cual es un hecho.

    ¿Habéis tratado alguna vez de estar solos? Cuando lo intentéis, veréis cuán extraordinariamente difícil ello es y cuán extraordinariamente inteligentes debemos ser para estar solos, porque la mente no nos dejará estar solos. La mente se vuelve inquieta, se ocupa en evadirse. ¿Qué hacemos, pues? Tratamos de llenar ese extraordinario vacío con lo conocido. Descubrimos cómo estar activos, cómo ser sociables; sabemos estudiar, escuchar la radio. Llenamos esa cosa que no conocemos con las cosas que conocemos. Intentamos llenar ese vacío con diversas clases de conocimientos, relaciones o cosas. ¿No es así? Ese es nuestro proceso, esa es nuestra existencia. Ahora bien, cuando os dais cuenta de eso qué hacéis, ¿seguís creyendo que podéis llenar ese vacío? Habéis probado todos los medios de llenar ese vacío de la soledad. ¿Lo habéis logrado? Lo habéis intentado con el cine, sin éxito; y por eso seguís a vuestros guías espirituales o a vuestros libros, u os volvéis muy activos socialmente. ¿Habéis conseguido llenar el vacío, o simplemente lo habéis encubierto? Si sólo lo habéis encubierto, siempre está ahí; por lo tanto volverá. Si sois capaces de huir totalmente, entonces vais a parar a un manicomio u os volvéis sumamente torpes. Eso es lo que está ocurriendo en el mundo.

    ¿Es posible llenar esta vacuidad, este vacío? Si no lo es, ¿podemos huir de él, escaparnos? Si hemos experimentado y encontrado que una evasión carece de valor, ¿no carecen acaso de valor todas las otras evasiones? Es indiferente que llenéis el vacío con esto o con aquello. La llamada “meditación” es también una escapatoria. Poco importa que cambiéis vuestro medio de evasión.

    ¿Cómo, entonces, hallaréis qué hacer con esta soledad? Sólo podréis saber qué hacer cuando hayáis dejado de evadiros. ¿No es así? Cuando estéis dispuestos a enfrentaros con lo que es ‑lo cual significa que no debéis recurrir a la radio, y que debéis volver la espalda a la “civilización”‑, entonces aquella soledad termina, porque ha sufrido una completa transformación. Ya no es soledad. Si comprendéis lo que es, entonces lo que es, es lo real. Es porque la mente está continuamente evitando, evadiéndose, rehusando ver lo que es, que ella crea sus propios estorbos. Como tenemos tantos estorbos que nos impiden ver, no comprendemos lo que es y por lo tanto nos alejamos de la realidad; todos esos estorbos han sido creados por la mente para no ver lo que es. El ver lo que es no sólo requiere buena dosis de capacidad y comprensión de la acción, sino que también significa volver la espalda a todo lo que os habéis fabricado: vuestra cuenta bancaria, vuestro nombre y todo aquello que llamáis “civilización”. Cuando veáis lo que es, veréis cómo se transforma la soledad.”
    Podeis leer mas de el aquí:
    http://www.jiddu-krishnamurti.net/es/la-libertad-primera-y-ultima/la-libertad-primera-y-ultima-28

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  25. Pilar Cama 22 Diciembre, 2013 at 14:23

    O que tal si nos dejamos de pensar en la soledad o la compañía y nos dedicamos a conocernos a nosotros. La orientación hacia afuera (buscar afecto, apoyo, eco) es propia de la juventud (considero juventud hasta los 18) y se prolonga muchas veces hasta la adultez (los 40´s) y llegando a los 50 (como es mi caso) te das cuenta que es como una programación, siempre la atención está en lo externo, dando nula atención en conocer a la persona más importante de nuestras vidas: nosotros mismos ¿cómo lidiar con nuestras propias características, virtudes, defectos, automatismos, etc? En realidad cuando nos vemos a nosotros, hallamos que “hay tanto que laborar en nosotros” que queda poco tiempo en mirar hacia afuerta. OJO , no quiero decir que nos volvamos de espaldas a quienes y a lo que nos rodea sino que pongamos un balance y sobre todo atención a este cuerpo, este organismo, este cerebro que justo está elaborando todo lo que vivimos a cada momento. Así nos daremos cuenta que nunca estamos solos, solas, es una ilusión y lo que parece individualismo solo es la expresión de lo que tenemos adentro y mientras nos sintamos mejor con lo que somos, estaremos bien con pareja, sin pareja, con familia, sin familia, con mascota, sin mascota. No aconsejo orientarse al servicio comunitario si no se han resuelto primero las necesidades como individuo, es mi opinión personal por supuesto. Que tengan un lindo día.

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  26. socioanalisis 22 Diciembre, 2013 at 17:35

    la post modernidad es una invención solitaria….

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  29. shure 28 Febrero, 2014 at 15:59

    nunca he creído en los grupos de dos o más, y cada vez constato que sólo puedo fiarme y confiar en mi misma en esta vida 🙂 a veces tengo la suerte de poder confiar en alguien más por un tiempo o instante pero seguramente es fruto de algún interés concreto de mi parte…

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  30. jose luis 30 Marzo, 2014 at 14:52

    Completamente de acuerdo con la conclusion a la que llega Coral. Lo que esta sociedad nos ofrece (la pareja) es una opción social muy pobre. Parece ser suficiente para algunos, pero no para la mayoría.
    Por otra parte, esa es una de las caras de la moneda: nuestra vida en común. La otra cara es la vida intima, el autoconocimiento, el llegar hasta el centro de nuestro ser: ahí me quedo con la cita que hacía mas arriba Jorge de Krisnamurti. No podemos florecer si no nos conocemos en profundidad, por muy buenas redes sociales que fabriquemos. Nuestra Civilización no sólo es pobre en las opciones de organización social que ofrece, sino más pobre aún en las medicinas y sacramentos para entrar en contacto con estratos profundos de la realidad. Si queréis saber de lo que habla Krisnamurti cuando habla de lo “real” (es inevitablement criptico pues es inefable la experiencia), poneros en contacto con alguien que os asesore y previa cierta preparación probad un viaje de ayahuasca, de hongos, o de cualquier otra planta sagrada chamánica. Luego os daréis cuenta de que cómo se organice uno socialmente es muy muy muy segundario.
    un abrazo a todos
    salud y amor

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  32. xavier 1 Febrero, 2016 at 21:00

    me encanto, totalmente cierto, entre mas miedo tenemos de estar solos , mas nos aislamos de los demas

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  33. Esperanza 17 Agosto, 2016 at 4:48

    Excelente artículo, la sociedad romántica y consumista promueve la dependencia. Los que luchamos por nuestra independencia somos calificados como soledades perennes, más sin embargo hay soledades más profundas y dolorosas que ni siquiera se aceptan como tal. Viva la soledad que te da libertad!!

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  34. HER 25 Agosto, 2016 at 18:20

    Solo dos ideas que aprendí hace mucho: “la soledad recuerda lo que la felicidad olvida”…. y “por lo único que vale la pena cambiar la soledad es por …. cuanto mas creo conocer a una postmoderna….mas me lleno de amor por mi mascota”……atte.

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