La violencia de género y el amor romántico

Por Coral Herrera Gómez

 

coral-estudio-08621-150x150El amor romántico es la herramienta más potente para controlar y someter a las mujeres, especialmente en los países en donde son ciudadanas de pleno derecho y donde no son, legalmente, propiedad de nadie. Son muchos los que saben que combinar el cariño con el maltrato hacia una mujer sirve para destrozar su autoestima y provocar su dependencia, por lo tanto utilizan el binomio maltrato-buen trato para enamorarlas perdidamente y así poder domarlas.

Un ejemplo de ello es Kalimán, padrote mexicano que explica cómo logra prostituir a sus mujeres: elige a las más pobres y necesitadas, preferentemente a aquellas que están deseando salir del infierno hogareño en el que viven, o aquellas que necesitan urgentemente cariño porque se encuentran aisladas socialmente. Los padrotes siguen su guión a la perfección: primero las colma de amor, atenciones y regalos durante dos meses, haciéndoles creer que es la mujer de su vida y que siempre tendrá dinero disponible para sus necesidades y caprichos. Después la mete unos días en un prostíbulo para que “le hagan terapia” las muchachas; si ella se resiste, patalea, se enfada, lo mejor es dejar que se le pase sola. Jamás pedirle perdón. Es necesario que sufra hasta que su orgullo se desmorone y se ponga de rodillas, aceptando la derrota. El macho debe mantenerse firme, mostrar su desprecio, marcharse en los momentos de rabia máxima, y nunca apiadarse de las lágrimas de su esposa. Esta técnica les asegura que ellas accedan a sus deseos y trabajen para él en la calle o en puticlubs; la mayoría de ellas no tienen a dónde ir, y según ellos, una vez que prueban el lujo ya no quieren volver a su pobreza.

 

Este relato de horror es muy común en el mundo entero. No solo proxenetas y chulos, sino también numerosos novios y maridos tratan a las mujeres como yeguas salvajes que hay que domesticar para que sean fieles, sumisas y obedientes. Muchos siguen creyendo que las mujeres nacieron para servir o para amar a los hombres. Y muchas mujeres lo seguimos creyendo también.

 

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“Por amor” las mujeres nos aferramos a situaciones de maltrato, abuso y explotación. “Por amor” nos juntamos con tipos horrendos que al principio parecen príncipes azules, pero que luego nos estafan, se aprovechan de nosotras, o viven a costa nuestra. “Por amor” aguantamos insultos, violencia, desprecio. Somos capaces de humillarnos “por amor”, y a la vez de presumir de nuestra intensa capacidad de amar. “Por amor” nos sacrificamos, nos dejamos anular, perdemos nuestra libertad, perdemos nuestras redes sociales y afectivas. “Por amor” abandonamos nuestros sueños y metas, “por amor” competimos con otras mujeres y nos enemistamos para siempre, “por amor” lo dejamos todo…

 

Este “amor”, cuando nos llega, nos hace mujeres de verdad, nos dignifica, nos hace sentir puras, da sentido a nuestras vidas, nos da un status, nos eleva por encima del resto de los mortales. Este “amor” no es solo amor: también es la salvación. Las princesas de los cuentos no trabajan: son mantenidas por el príncipe. En nuestra sociedad, que te amen es sinónimo de éxito social, que un hombre te elija te da valor, te hace especial, te hace madre, te hace señora.

Este “amor” nos atrapa en contradicciones absurdas “debería dejarle, pero no puedo porque le amo/porque con el tiempo cambiará/porque me quiere/porque es lo que hay”. Es un “amor” basado en la conquista y la seducción, y en una serie de mitos que nos esclavizan, como el de “el amor todo lo puede”, o “una vez que encuentras a tu media naranja, es para siempre”. Este “amor” nos promete mucho pero nos llena de frustración, nos encadena a seres a los que damos todo el poder sobre nosotras, nos somete a los roles tradicionales, y nos sanciona cuando no nos ajustamos a los cánones establecidos para nosotras.

 

Este “amor” nos convierte  también en seres dependientes y egoístas, porque utilizamos estrategias para conseguir lo que anhelamos, porque nos enseñan que una da para recibir, y porque esperamos que el otro “abandone el mundo” del mismo modo que nosotras lo hacemos. Es tanto el “amor” que sentimos que nos convertimos en seres amargados que vomitan diariamente reproches y  reclamos.  Si alguien no nos ama como amamos nosotras, este “amor” nos hace victimistas y chantajistas (“yo que lo doy todo por ti”). Este “amor” nos lleva a los infiernos cuando no somos correspondidas, o cuando nos son infieles, o cuando nos abandonan: porque cuando nos hemos dado cuenta, estamos solas en el mundo, alejadas de amigas y amigos, familiares o vecinos, pendientes de un tipo que se cree con derecho a decidir por nosotras.

 

 Por eso este “amor” no es amor. Es dependencia, es necesidad, es miedo a la soledad, es masoquismo, es una utopía colectiva, pero no es amor.

Amamos patriarcalmente: el romanticismo patriarcal es un mecanismo cultural para perpetuar el patriarcado, mucho más potente que las leyes: la desigualdad anida en nuestros corazones. Amamos desde el concepto de propiedad privada y desde la base de la desigualdad entre hombres y mujeres. Nuestra cultura idealiza el amor femenino como un amor incondicional, abnegado, entregado, sometido y subyugado. A las mujeres se nos enseña a esperar y a amar a un hombre con la misma devoción que amamos a Dios o esperamos a Jesucristo.

 

 

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A las mujeres nos han enseñado a amar la libertad del hombre, no la nuestra propia. Las grandes figuras de la política, la economía, la ciencia o el arte han sido siempre hombres. Admiramos a los hombres y les amamos en la medida en que son poderosos; las mujeres privadas de recursos económicos y propiedades necesitan hombres para poder sobrevivir.

 

La desigualdad económica por razones de género nos lleva a la dependencia económica y sentimental de las mujeres. Los hombres ricos nos resultan atractivos porque tienen dinero y oportunidades, y porque nos han enseñado desde pequeñas que la salvación está en encontrar un marido. No nos han enseñado a luchar por la igualdad para que tengamos los mismos derechos, sino a estar guapas y  conseguir a alguien que te mantenga, te quiera y te proteja, aunque para ello tengas que quedarte sin amigas, aunque tengas que juntarte a un hombre violento, desagradable, egoísta o sanguinario. El ejemplo más claro lo tenemos en los capos de los narcos: tienen todas las mujeres que quieren, tienen todos los coches, droga, tecnología que desean, tienen todo el poder para atraer a muchachas solas y sin recursos ni oportunidades.

 

Esta desigualdad estructural que existe entre mujeres y hombres se perpetúa a través de la cultura y la economía. Si gozásemos de los mismos recursos económicos y pudiésemos criar a nuestros bebés en comunidad, compartiendo recursos, no tendríamos relaciones basadas en la necesidad; creo que nos amaríamos con mucha más libertad, sin intereses económicos de por medio. Y disminuiría drásticamente el número de adolescentes pobres que creen que embarazándose van a asegurarse el amor del macho, o al menos una pensión alimenticia durante veinte años de su vida.

A los hombres también los enseñan a amar desde la desigualdad. Lo primero que aprenden es que cuando una mujer se casa contigo es “tu mujer”, algo parecido a “mi marido” pero peor. Los varones tienen dos opciones: o se dejan querer desde arriba (machos alfa), o se arrodillan ante la amada en señal de rendición (calzonazos). Los hombres parecen mantenerse tranquilos mientras son amados, ya que la tradición les enseña que ellos no deben darle demasiada importancia al amor en sus vidas, ni dejar que las mujeres le invadan todos los espacios, ni expresar en público sus afectos.

Toda esta contención se rompe cuando la esposa decide separarse e iniciar sola su propio camino. Como en nuestra cultura vivimos el divorcio como un trauma total, las herramientas de las que disponen los varones son pocas: pueden resignarse, deprimirse, autodestruirse (algunos se suicidan, otros se enzarzan en alguna pelea a muerte, otros conducen a toda velocidad en sentido contrario), o reaccionar con violencia contra la mujer que dicen amar.  Ahí es cuando entra en juego la maldita cuestión del “honor”, el máximo exponente de la doble moral: los hombres de manera natural persiguen hembras, las hembras deben morir asesinadas si acceden a sus deseos. Para los hombres tradicionales, la virilidad y el orgullo están por encima de cualquier meta: se puede vivir sin amor, pero no sin honor.

 

Millones de mujeres mueren a diario por “crímenes de honor” a manos de sus maridos, padres, hermanos, amantes, o por suicidio (obligadas por sus propias familias). Los motivos: hablar con un hombre que no sea tu marido, ser violada, o querer divorciarse. Un solo rumor puede matar a cualquier mujer. Y estas mujeres no pueden emprender una vida propia fuera de la comunidad: no tienen dinero, no tienen derechos, no son libres, no pueden trabajar fuera de casa. No hay forma de escapar.

Las mujeres que sí gozan de derechos, sin embargo, también se ven atrapadas en sus relaciones matrimoniales o sentimentales. Mujeres pobres y analfabetas, mujeres ricas y cultivadas: la dependencia emocional femenina no distingue entre clases sociales, etnias, religiones, edad u orientación sexual. Son muchas en todo el planeta las mujeres que se someten a la tiranía del “aguante por amor”.

 

El amor romántico es, en este sentido, una herramienta de control social, y también un anestesiante. Nos lo venden como una utopía alcanzable, pero mientras vamos caminando hacia ella, buscando la relación perfecta que nos haga felices, nos encontramos con que el mejor modo de relacionarse es perder la libertad propia, y renunciar a todo con tal de asegurar la armonía conyugal.

 

En esta supuesta armonía, los hombres tradicionales desean esposas tranquilas que les amen sin pedir nada (o muy poco) a cambio. Cuanto más deteriorada sienten las mujeres su autoestima, más se victimizan, y más dependientes son. Por lo tanto, más les cuesta entender que el amor de verdad no tiene nada que ver con la sumisión, ni con el sacrificio, ni con el aguante.

 

La pareja es el pilar fundamental de nuestra sociedad. Por eso Hacienda, la Iglesia, los Bancos, etc penalizan la soltería y promueven el matrimonio heterosexual; cuando el amor acaba o se rompe lo vivimos como un fracaso y como un trauma. Nos desesperamos completamente: no sabemos separar nuestros caminos, no sabemos tratar con cariño al que se quiere alejar de nosotros o al que ha encontrado nueva pareja. No sabemos cómo gestionar las emociones: por eso es tan frecuente el cruce de amenazas, insultos, reproches, venganzas,  y putadas entre los cónyuges.

 

Y por eso, también, tantas mujeres son castigadas, maltratadas y asesinadas cuando deciden separarse y reiniciar su vida. La cantidad de hombres que no poseen herramientas para enfrentarse a una separación es mucho mayor: desde niños aprenden que deben ser los reyes, y que los conflictos se solucionan con violencia. Si no lo aprenden en casa, lo aprenden en televisión: sus héroes hacen justicia mediante la violencia, imponiendo su autoridad. Sus héroes no lloran, a no ser que consigan su objetivo (como ganar una copa de fútbol o exterminar a los androides).

Lo que nos enseñan en las películas, cuentos, novelas, series de televisión es que las chicas de los héroes esperan con paciencia, los adoran y los cuidan, y están disponibles para entregarse al amor cuando ellos tengan tiempo. Las chicas de la publicidad ofrecen su cuerpo como mercancía, las chicas buenas de las pelis ofrecen su amor como premio a la valentía masculina. Las chicas buenas no abandonan a sus esposos. Las chicas malas que se creen dueñas de su cuerpo y su sexualidad, que se creen dueñas de su propia vida, o que se rebelan, siempre se llevan su castigo merecido (la cárcel, enfermedad, ostracismo social o muerte).

 images (2) A las chicas malas no solo las odian los hombres, sino también las mujeres buenas, porque desestabilizan todo el orden “armonioso” de las cosas cuando toman decisiones y rompen con ataduras. Los medios de comunicación a menudo nos presentan los casos de violencia contra las mujeres como crímenes pasionales, y justifican los asesinatos o la tortura con expresiones como esta: “ella no era una persona muy normal”, “el había bebido”, “ella ya estaba con otra persona”, “él cuando se enteró enloqueció”. Y si la mató, fue porque “algo habrá hecho”. La culpa entonces recae sobre ella, y la víctima es él. Ella metió la pata y merece un castigo, él merece vengarse para calmar su dolor y reconstruir su orgullo.

La violencia es un componente estructural de nuestras sociedades desiguales, por eso es necesario que el amor no se confunda con posesión, del mismo modo que no debemos confundir la guerra con “ayuda humanitaria”. En un mundo donde utilizamos la fuerza para imponer mandatos y controlar a la gente, donde ensalzamos la venganza como mecanismo para gestionar el dolor, donde utilizamos el castigo para corregir desviaciones y la pena de muerte para reconfortar a los agraviados, se hace necesario más que nunca que aprendamos a querernos bien.

 

Es vital que entendamos que el amor ha de estar basado en el buen trato y en la igualdad. Pero no solo hacia el cónyuge, sino hacia la sociedad entera. Es fundamental establecer relaciones igualitarias en las que las diferencias sirvan para enriquecernos mutuamente, no para someternos unos a otros. Es también esencial empoderar a las mujeres para que no vivamos sujetas al amor, y también enseñar a los hombres a gestionar sus emociones para que puedan controlar su ira, su impotencia, su rabia, y su miedo, y para que entiendan que las mujeres no somos objetos personales, sino compañeras de vida. Además, debemos proteger a los niños y las niñas que sufren en casa la violencia machista, porque han de soportar la humillación y las lágrimas de su heroína, mamá, porque han de aguantar los gritos, los golpes y el miedo, porque han de vivir aterrorizados, porque se quedan huérfanos, porque su mundo es un infierno.

Es urgente acabar con el terrorismo machista: en España ha matado a más personas que el terrorismo de ETA. Sin embargo,  la gente se indigna más ante el segundo, sale a la calle a protestar contra la violencia, cuida a sus víctimas. El terrorismo machista se considera una cuestión personal que afecta a determinadas mujeres, por eso mucha gente que oye gritos de auxilio no reacciona, no denuncia, no interviene. Echando un vistazo a las cifras podremos darnos cuenta de que lo personal es político, y también económico: la crisis acentúa el terror, pues muchas no pueden plantearse separarse, y el divorcio queda para las parejas que puedan permitírselo económicamente. Una prueba de ello es que ahora se denuncian menos casos y en ocasiones las mujeres se echan para atrás; con las tasas judiciales aprobadas en España, las mujeres más humildes ni se van a plantear ir a denunciar: apelar a la justicia es cosa de ricas.

Es urgente  trabajar con hombres (prevención y tratamiento) y proteger a las mujeres y a sus hijos/as. Debemos empoderar a las mujeres, pero debemos trabajar también con los hombres, si no toda lucha será en vano. Es necesario promover las políticas públicas para que tengan un enfoque de género integral, y es necesario que los medios ayuden a generar un rechazo generalizado hacia esta forma de terror instalado en tantos hogares del mundo.

Es necesario un cambio social y cultural , económico y sentimental. El amor no puede estar basado en la propiedad privada,  y la violencia no puede ser una herramienta para solucionar problemas. Las leyes contra la violencia de género son muy importantes, pero han de ir acompañadas de un cambio en nuestras estructuras emocionales y sentimentales. Para que ello sea posible, tenemos que cambiar nuestra cultura y promover otros modelos amorosos que no estén basados en luchas de poder para dominarnos o someternos. Otros modelos femeninos y masculinos que no estén basados en la fragilidad de unas y la brutalidad de otros.

 

Tenemos que aprender a romper con los mitos, a deshacernos de las imposiciones de género, a dialogar, a disfrutar de la gente que nos acompaña en el camino, a unirnos y separarnos en libertad, a tratarnos con respeto y ternura, a asimilar las pérdidas, a construir relaciones bonitas. Tenemos que romper con los círculos de dolor que heredamos y reproducimos inconscientemente, y tenemos que liberar a mujeres, a los hombres y a los que no son ni una cosa ni otra, del peso de las jerarquías, de la tiranía de los roles, y de la violencia.

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Tenemos que trabajar mucho para que el amor se expanda y la igualdad sea una realidad, más allá de los discursos. Por eso este texto está dedicado a todas las mujeres y hombres que luchan contra la violencia de género en todos los puntos del planeta: grupos de mujeres contra la violencia, grupos de autorreflexión masculina, autores/as que investigan y escriben sobre este fenómeno, artistas que trabajan por visibilizar esta lacra social, políticos/as que trabajan para promover la igualdad, activistas que salen a la calle a condenar la violencia, maestros y profesoras que hacen su labor de sensibilización en las aulas, ciberfeministas que juntan firmas para visibilizar los asesinatos e impulsar leyes, líderes y lideresas que trabajan en las comunidades para erradicar el maltrato y la discriminación de las mujeres. La mejor forma de luchar contra la violencia es acabar con la desigualdad y el machismo: analizando, visibilizando, deconstruyendo, denunciando y reaprendiendo junt@s.

 

 

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Coral Herrera Gómez
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41 Responses to La violencia de género y el amor romántico

  1. Alan Christian. 30 octubre, 2013 at 19:25

    Este artículo destila Marxismo Cultural hasta por los poros. Se nota que su autora no ha sido nunca amada ni nunca lo será si persiste con esa actitud feminista, antisocial, rebelde e inmoral. Es lo más natural del mundo que las personas establezcan vínculos y que se unan en matrimonio y tengan hijos. No sé qué quiere esta tipa.

    http://surferpunks.blogspot.com.ar/2013/10/nuevo-diccionario-mujer-castellano.html

    Les dejo un texto de mi autoría para que vean que doy la cara, que defiendo mis ideas y que no vengo simplemente a molestar. Otra cosa que quería decir es que existen hombres y mujeres, así hizo Dios al ser humano. No hay punto medio u otros sexos.

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    • mujer 5 noviembre, 2013 at 19:44

      Ala cristiano. Por qué odia a las mujeres?. Tiene algún trauma?

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    • Carmen Saavedra 8 noviembre, 2013 at 6:47

      Alan Christian creo que tú eres de estos hombres que violentan, agreden y creen que el sometimiento de las mujeres es lo natural. Tus categorías son deleznables e inventadas. Que el Dios del Marxismo cultural te perdone!!!

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    • Juan Miguel 8 noviembre, 2013 at 18:16

      ¡Jajajaja!
      El arrebato de este neandertal confirma todos y cada uno de los puntos del artículo.

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      • daniela 8 noviembre, 2013 at 20:25

        totalmente de acuerdo Juan Miguel

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    • Fanny Villarruel 17 noviembre, 2013 at 23:08

      Difiero de su opinión, la mía es que la autora a sabido amar y ser amada en un ámbito de libertad, respeto, autonomía y equidad. Que observa injusticias en la hegemónica relación de los seres humanos desde el patriarcado y que cree que tanto hombres como mujeres podemos construir nuevas formas de amarnos y que es necesario terminar con la subordinación femenina. Me parece que usted tiene una confusión entre los términos feminismo y hembrismo y los está empleando indiscriminadamente. Saludos Alan.

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  2. Anita 31 octubre, 2013 at 2:04

    Existen los hombres, las mujeres y los pelotudos homofóbicos.

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  3. Agus 31 octubre, 2013 at 14:49

    lo que comentaron mas arriba que mal entendieron creo que le falta comprensión de lectura.. “Excelente articulo”

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    • Liliana Garcia 1 noviembre, 2013 at 5:09

      totalmente de acuerdo, el análisis crítico sobre esta realidad es reflejo de nuestras sociedades y no de lo que “creemos” que le pasa a la autora, coincido con que falta mejor comprensión lectora. Muy buen artículo, gracias.

      La unión en matrimonio es sólo consecuencia del contrato social que se establece entre los individuos, y es lo menos común que encontramos actualmente.

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  4. Carlos Gomez 31 octubre, 2013 at 18:53

    Están como los evangélicos que ven en todas partes al diablo. La concepción de amor que propone la autora es muy pobre y no atiende la trascendencia de este sentimiento que es evidente por ejemplo entre el vinculo de los padres con sus hijos, y sin embargo aún en tales casos es normal que se den casos aberrantes de chantajes sentimentales que nada tienen que ver con el amor. Por favor, no confundir chantajes emocionales, machismo y obsesión con amor. Aún en las relaciones laborales se pueden dar las anteriores situaciones, incluso en las amistades y eso sólo demuestra que en este caso las relaciones amorosas no son la cusa sino uno de tantos escenarios afectados por tales males.

    Muy determinista.

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  5. Nurielley 31 octubre, 2013 at 20:27

    Es la primera vez que leer opiniones negativas respecto a las ideas que se exponen en este artículo no me pone “tan de los nervios”. Sencillamente siento una ligera alegría ante el que no comprende y rechaza.
    A mi me gustaría no compartir cada coma, seguro que mi vida hubiera sido diferente.
    Ojala no lo compartiera.

    Lo que pasa es que ese sentimiento leve de alegría por el “no infierno ajeno” se diluye cuando pienso el mal que puede hacerse si ésto no llega a comprenderse… y lo de “de acuerdo” con esos desacuerdos que estarían quienes han tratado de arruinar mi persona.

    Necesario comprenderlo… y pensar por qué se reacciona ante estas palabras…

    Responder
  6. Natalia 31 octubre, 2013 at 23:21

    Yo puedo entender este artículo, me he tragado el cuento del amor romántico. El punto es que una descubre que se tragó todos los cuentos cuando después de una relación desgastante, egoísta entre otras cosas, uno se cuestiona ¿Realmente fue amor? ¿De verdad el amor lo soporta todo? ¿Es el “amor” conformista? Cuántas amigas, conocidas, y demás se topa una por la vida con una relación de pareja de años aguantando maltratos sutiles (violencia psicológica o emocional) o maltratos visibles y/o violencia física.
    Todo esto es parte de lo que se nos ha inculcado con la idea del amor romántico ese amor en el que “Te amo tal como eres, eres perfecto para mí” “Sin ti no puedo respirar” son frases comunes en una relación “perfecta” (?) hombres y mujeres hemos sido enseñados a depender de una persona, el cuento de la media naranja nos dice que solo una persona entre millones puede ser ese “complemento” que le falta a su vida. Y esto básicamente nos arrastra muchas veces a malas decisiones, además de situaciones de conformismo y egoísmo en los que se aguantan cosas de la pareja porque “el amor todo lo soporta”.
    Si el amor todo lo soporta, ¿Como soporta uno el amor?

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  7. J. Michelle 1 noviembre, 2013 at 3:10

    A Alan Christian :
    Esa respuesta destila cristianismo cultural hasta por los poros. Se nota no ha sido nunca amado ni nunca lo será si persiste con esa actitud cristiana , antisocial, rebelde e inmoral. No sé qué quiere este tipo

    Responder
  8. Alan Christian. 1 noviembre, 2013 at 3:53

    Efectivamente, yo soy el padre del Catolicismo Cultural, la corriente de pensamiento que va a matar al Marxismo Cultural. Y es verdad que soy antisocial en tanto y en cuanto no me adapto a esta puta sociedad consumista y homosexual; y soy rebelde porque le declaro la guerra a tipas como esta que no cree en el amor romántico porque no tiene corazón. Inmoral no soy, no señora. Y lo que quiero yo, Alan Christian, “tipo” será ese idiota que come la mierda de tus zapatos, digo que deseo la restauración de los valores tradicionales.

    Responder
  9. la ramera del señor ;) 1 noviembre, 2013 at 5:50

    uuuuu!!!! que miedo alan!!! metete el cristianismo por donde mas te quede, yo no le lamo el culo a jesus, ni sigo las tan repugnantes historietas de la biblia!!! mi libertad de decisión no se basa en una moral ridícula como la tuya

    Responder
  10. Julz 1 noviembre, 2013 at 8:13

    esta algo extrema la nota en fin cada quien su punto de vista pero creo que descarga mas bien algo de furia jejeje lol

    Responder
  11. silvia 1 noviembre, 2013 at 12:32

    Excelente!yo fuí una mujer golpeada y me ví reflejada en este texto.Uno siente y piensa que soporta todo por “amor”…pero lo único que hace es perder la autoestima y se olvida de amarse a uno mismo.Yo aprendí,cambié y me superé,hoy soy feliz con un buen hombre…pero hay muchas que no pueden salir de ese círculo vicioso…yo les digo SÍ SE PUEDE!

    Responder
  12. Disney 1 noviembre, 2013 at 13:17

    Es facil caer en el error de cerrar los ojos y hacer de cuenta que aqui no pasa nada olvidando que muchas mujeres viven este tipo de situacines y no solo mujeres con poca educaciòn tambien las hay profecinales, ignoramos el dolor de ellas y lo que les cuesta aparentar una falsa felicidad ante sus familias y ante una sociedad que las juzga si se quejan. Sé por experiencia propia que se puede llevar un matrimonio de manera armoniosa y en la que tanto el como yo tenemos igual derecho a elegir y tomar desiciones en nueztro hogar. Alan Christian no creo que seas tan cristiano y menos con ese vocabulario, lo que si creo es que eres un machista al que le cantaron la tabla. Dios nos dio libre albedrio y al igual que a los hombres Dios creo a las mujeres y prueba de ello que eligio a una mujer para venir a traernos la salvaciòn, la Virgen Maria, Alan deja de ser machista pues una mujer te acogio en su seno por nueve meses y ella decidio darte la vida no interrumpirla.

    Responder
  13. Rocoso 1 noviembre, 2013 at 15:32

    Lo que usted llama amor, lo identifico con estupidez, ego y ansias de popularidad. El amor del que habla usted no es un sistema sotisficado que inventaron los hombres para seducirlas y hacerles la vida un infierno, sino una excusa de gente como usted para justificar sus malas elecciones, y en definitiva, sus cagadas. Los hombres no buscan domar a las mujeres, seres indefensos, sino que son ellas las que precisamente buscan domar al macho alfa de turno. Cuánto más malo es, mayor es el reto de la mujer.

    Lo que a sus ojos es un príncipe azul, para los ojos de cualquiera…es un gañán de barrio violento, infiel, un “player” como dirían en América. El “player” mola porque es popular, difícil de domar, difícil de retener, y a la nena le gusta ser la número uno, lograr lo que ninguna otra pudo hacer. La nena estaría dispuesta a aguantar todo tipo de desprecios, de insultos, con la cabeza bien alta, porque reconocer que ha sido un juguete más del gañán de turno, le haría sentir mal, una más entre tantas otras.

    Dice usted que a los hombres nos deben enseñar para que entendamos que no sois objetos personales, sino compañeras de vida, que es urgente trabajar con hombres (prevención y tratamiento), y proteger a las mujeres y a sus hijos/as.

    Pero usted está bien de la cabeza? Ustedes son las primeras en venderse como un puto producto, con sus trapitos, sus maquillajes. Son ustedes las que se autoimponen estar guapas, comparándose las tetas unas a otras. Usted sabe que eso es verdad, y son así toda su vida, por eso se odian, no a causa de lso hombres. Os gusta competir, tener poder, popularidad y destacar sobre las demás. Prevención y tratamiento dice, hay que joderse.

    Usted habla de las mujeres como seres indefensos, como si tuvieran dos años. Por qué no prueban a mirarse al espejo y hacer autocrítica, aprovechando que nadie las mira, pero háganlo con sinceridad.

    Deje de comparar a los hombres con terroristas y narcotraficantes, y dedíquese a criticar la violencia física y síquica entre seres humanos. No a la violencia de ningún tipo!! Usted no tiene ni puta idea de lo que significa el amor, así que lávese “las manos” antes de escribir guarradas, por favor, que estoy comiento.

    Responder
    • Jesus Chacon 1 noviembre, 2013 at 21:30

      Señor Rocoso, sus verdades son como los puños de Mike Tyson
      Su comentario merece una medalla!

      Responder
      • Rocoso 2 noviembre, 2013 at 0:01

        Gracias Jesus!

        Responder
  14. jennymontoyarojasJenny 1 noviembre, 2013 at 16:59

    Alan Christian,,, tu comentario solo me deja vislumbrar que tu pensamiento ” tu figura de pensamiento” esta todavía en el mito, y pensamiento mágico ,,, quiero informarte que algunos seres humanos ya hemos evolucionado,, eso de ” con esos pensamientos no nos aman” claro tienes razón el amor no es todo, le recuerdo que el único que se sacrificó por amor fue Jesús , afortunadamente eso paso a la historia.

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    • Alan Christian. 3 noviembre, 2013 at 3:23

      El Marxismo Cultural es una religión disfrazada, no sea idiota carajo.

      Responder
  15. Moira 1 noviembre, 2013 at 18:06

    – voy a dejar pasar el comentario de Alan, ya que si discuto, lo hago con argumentos y con seres pensantes, no con un psicótico probablemente compensado mediante una metáfora delirante de contenido místico/religioso.
    _ Rocoso, es interesante tu punto de vista, y lo que decís complementa al texto, es más, denunciás lo mismo que la autora, pero desde la otra vereda. A las mujeres nos enseñan el “camino fácil” que es ser OBJETO, como vos decís. pensar en el maquillaje, la ropa, estar hechas unas diosas a toda hora, etc. la idea es ser “la mejor de la vidriera” para que venga un hombre y te consuma. Podés ser ganadora de un premio Nobel, pero siempre te van a criticar que “dejaste de lado tu femineidad”. mas que nada, las mujeres de tu familia te rompen las pelotas con eso. ¿sabés lo molesto que fue escuchar a tías diciendo que “para qué me preocupaba por las notas de la facu, si total, la carrera me abriría las puertas a conseguir un “buen partido” pero que cuando me “casara” con las “responsabilidades de la casa” no iba a tener tiempo de progresar en la profesion mas que ganando “algo” para “ayudar” a mi marido… sí, las mujeres te enseñan eso. Las novelas te enseñan a ser objeto… de la mísma forma que a ustedes les enseñan que tienen que ser el macho proveedor y bancar económicamente a la mina, los hijos, la amante y los hijos de la amante, o si no, son “poco hombres”. Lamentablemente, hay pelotudos en ambos bandos, ¿Hay minas que quieren vivir de la plata del macho de turno, sea marido, padre novio y extorsionarlo con los hijos? Claro!! es más, tengo una sentada a dos metros. ¿hay hombres que son víctimas de violencia psicológica por parte de las mujeres? Claro que los hay! y debe ser horrible, aparte de sufrir violencia dentro de tu familia, saber que si denunciás, se te cagan de risa en tu cara. Es como un juego de poder, Tenes mujeres que buscan exprimir al hombre, porque se creen en “su derecho de mujer” reclamarle plata para el hijo en vez de reclamar que, como padre, se ocupe de cumplir el rol de padre con su hijo (q implica más que plata, implica estar con el hijo, llevarlo a la escuela, hacer juntos la tarea, educarlo, ocuparse de su salud.. pero no, muchas quieren plata y niegan la posibilidad al padre de cumplir su función). Pero, la existencia de mujeres así no debería invisibilizar a aquellas otras que son víctimas reales de hombres violentos, los casos más tristes, son golpeadas, mutiladas, maltratadas (el hombre tiene mayor fuerza física que la mujer, eso no lo podemos negar) que las agreden, que las usan, que las empobrecen (al decirle “no amor, dedicate a criar a los chicos yo banco todo”, lo que hacen es negarle la posibilidad de desarrollarse como persona… tienen un poder sobre ellas, que es el económico… y sí, estan en su “justo derecho de decir “lo q trabajo duro lo gastas en el shopping”… pero se olvidan que ellos estuvieron de acuerdo en que la mujer no aporte, porque eso les hacía sentir “menos hombres”. Es como el ir a comer afuera o ir a un telo: los hombres se quejan que pagan todo, pero si una mina los invita, o paga ella.. uhhh Dios!!! primero le dicen “puta” y despues se miran el miembro a ver si se les achicó… jaja. ojo, vuelvo al punto anterior: lamentablemente muchas vienen con la cabeza lavada, con el cuentito del príncipe azul y el macho alfa, que para merecerlas, debe ser el megamacho proveedor). en la clínica se ve la relacion víctima-victimario como algo complejo, que no puede resumirse diciendo “el culpable es el hombre/la culpable es la mujer”… y sin olvidarnos que cada caso es único. Por eso no podemos hablar que los culpables sean sólo los hombres y las mujeres, angelitos o viceversa. Los jeugos de poder son complejos, la historia universal alternó entre patriarcados y matriarcados… no podemos resumir algo que está en continuo movimiento. Está muy bien la definición que das de “amor” como “estupidez, ego y popularidad” ese es el cuentito con el que nos crían (por suerte, algunas elegimos el ámbito académico, profesional y deportivo al igual que ustedes para competir en vez de la boludez de “quién tiene el mejor hombre al lado”) En esos casos, estaría genial una autocrítica. Mujeres que se venden como producto y hombres que consumen ese producto… nada más alejado de lo que sería “amor” dejando de lado relaciones familiares y de amistad, el amor entre un hombre y una mujer es hermoso, si es sincero y está despojado de todo lo que hablamos antes. Es hermoso compartir la vida con alguien, no sólo sexo sino algo más. Estar en pareja es algo mas que dividir roles, no hay nada más feliz que ver que los proyectos personales de tu pareja progresan, y compartir con tu pareja tus logros. Si algo va mal a alguno, el otro no lo va a dejar tirado . La autocrítica sobre qué espero de mi vida como mujer, la hice el día que al salir de la escuela, me anoté en la facu y empecé a aportar en casa. pero ¿me creés si te digo que un novio me dejó porque yo ganaba más que él y cuando me compré el auto, no quería viajar en el asiento del acompañante? Pienso que sería una liberación para ustedes el saber que son seres independientes, que sólo deben responder por su propia vida (bueno, y los hijos si los hay, pero va para ambos padres) y no hacerse cargo de la mujer, ella debería hacerse cargo de su vida para así poder amarse desde el sentimiento, no desde la necesidad. Espero que mi comentario haya sido productivo para repensar el asunto, no como una “guerra de sexos”. Saludos!

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    • Rocoso 1 noviembre, 2013 at 23:59

      Buenas noches Moira. Sus palabras sí merecen la pena. Gracias

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    • Alan Christian. 3 noviembre, 2013 at 3:18

      Yo soy un ser pensante y mucho más pensante que vos. Tu religión es el Marxismo Cultural y me cago en él.

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      • Fanny Villarruel 17 noviembre, 2013 at 23:01

        Alan dice que es un ser pensante y más que todos los que aquí se expresan, pero lo que veo es que es el que más violencia dirige a quien difiere de sus ideologías, me llama la atención tanto odio hacia la homosexualidad. ¿Por casualidad saben que muchos hombres que no aceptan su homosexualidad agreden a los que la asumen abiertamente? Los nazis también pensaban como usted sobre los homosexuales

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  16. Oscar 1 noviembre, 2013 at 18:33

    Me reí un poco con este artículo. Me parece un excelente argumento con bastante descrédito a nosotros los hombres, pero en definitiva realista; tiene la trampa del amor como algo romántico y en realidad el amor va mucho más allá.

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  17. Jesus Chacon 1 noviembre, 2013 at 21:14

    Bueno aunque tienes razón en lo del patriarcado y la violencia de género… debes aceptar que cuando aparece un hombre bueno en tu vida siempre lo mandas a la Friend Zone y te fijas mas en el hombre que describes allá arriba que te explota y te jode la vida. Casualmente los tipos malos son los mas atractivos para las mujeres, son MUY POCAS las que realmente se fijan en un tipo bueno, entonces el hombre dice OK pero de que vale la pena ser bueno si siempre se van con el malo? respondeme por favor.

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  18. Alex Vasco 2 noviembre, 2013 at 4:13

    siempre es bueno terminar las lecturas, incluso la letra chiquita será el consejo del abogado…. excelente artículo que tendré para reflexionar, analizar y cambiar en todo lo que me identifiqué; excelente felicitaciones para todos los mensajes en especial a Moira y Rocoso…. así mismito es

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  19. Adrián Lima 2 noviembre, 2013 at 5:31

    Señorita Coral, primero que nada permítame felicitarla en un diagnostico a un problema diría yo vital para la felicidad del ser humano, aprecio la preocupación y sinceridad de su artículo, esperando que sea un grano más que ayude en la lucha de equidad de género, pero permítame si es válido (y con una profunda humildad y respeto) disentir de su visión, analizando su discurso veo que el problema de fondo es como en la relación existe más una lucha de poderes que una sincera preocupación por el otro, y en esa lucha (como en todas) solo puede haber un ganador, automáticamente la parte derrotada se vuelve la parte sumisa o resentida y así difícilmente el amor romántico puede generarnos algo que no sea rencores, odios, tristeza y un profundo resentimiento que tarde o temprano desembocan en la preciosa sociedad violenta que tenemos hoy en día, donde todo mundo lucha por tener la “razón” (ilusos, como si solo hubiera una) y cualquier cosa que no se parezca un poco a lo que creemos verdadero, genera “debates” mas bien insulsos dedicados a ofenderse, espero no caer en lo mismo, mi crítica va enfocada a lo sesgado de su diagnostico del problema.

    Por un lado como bien comentan las mujeres mismas generan violencia contra ellas mismas, contra sus hijos, contra sus parejas y contra la sociedad (basta con ver una pareja gay (hombres) para ver la cantidad de dramas que se evitan, comparados con una pareja heterosexual) y mucho creo yo es por que aunque han pasado los años las mujeres siguen con un problema básico: lo permisible que es para ellas hacerse pasar por “víctimas”, en los hombres no eres “víctima”, (aunque sí los hay) por el sencillo hecho de que si te va mal es tu responsabilidad, es mas víctima el que se permite actuar como tal, que el que lo fue y tuvo un caracter fuerte para salir adelante de una situación adversa, un ejemplo: en el colegio las niñas de 13 años cuando veían a su “amiga” terminar con el novio se aliaban para “hacerle la vida imposible al desgraciado” sin importar si su amiga tuvo influencia o no en el desastre de la relación, o el hermano mayor va y “defiende” a su hermanita menor golpeando al ex-novio “para que aprenda a respetar a las mujeres” bueno pues ambas actitudes son básicamente una manipulación emocional (violencia) que aun hoy en día es muy común, para un hombre simplemente llegabas con tus amigos te daban una palmadita en la espalda y te decían “para que aprendas” y sí uno aprendía en primera instancia a no hacerse la víctima y en segunda a “negociar” con la pareja, es decir a poner límites, y punto final, sin rencores.

    segundo punto importante es que no hay que descartar la biología, somos monos, según el adn, así que podríamos aprender mucho de las dos sociedades mas parecidas a nosotros la de los chimpancés y la de los babuinos, bueno pues los machos chimpancés son agresivos, predominantemente físicos y con uso de la violencia para obtener lo que quieren, las hembras son promiscuas y se acuestan con cualquier macho que les demuestre la supervivencia de sus crías y si son 3 o 10 machos los que le demuestran eso pues con ellos, la otra sociedad muy parecida a la nuestra es la de los babuinos (mas evolucionados que los chimpancés) el macho es más empático con la hembra, la “seduce” cuidando de ella, ayudando en sus tareas básicas, dándole frutos u otros detalles, como la hembra se toma su tiempo en elegir se va con el macho que le parezca más empático y se queda con el por el resto de su vida, que hoy nos parezcamos más socialmente a los chimpancés, habla mucho del comportamiento animal del ser humano.

    tercer punto ya que estamos en naturaleza humana, se ha demostrado en diversos experimentos sociales, que a un ser humano cuando no le pones límites es naturalmente cruel, si a un ser humano le pones a otra persona o a un animal atado y sin poder defenderse lo que va a pasar es que el ser humano va a empezar a experimentar la “tolerancia” del otro y cuando esta sea nula, será lo mas cruel que pueda, es lo mismo con hombres que con mujeres, como lo demostró el nazismo, o como pasa con los “padrotes mexicanos” o como pasa con las mujeres cuando tienen a un “hombre bueno” (mas bien sumiso y cobarde que hace todo por temor a estar solo) este punto lo he vivido personalmente en la comunidad de juchitán (Oaxaca, México) por cierto el estado de Oaxaca es uno de los primeros en cuanto a indice de infidelidad y violencia contra las mujeres en el país, sin embargo en Juchitán es de los pocos lugares en el mundo donde existe el matriarcado, y las cosas son iguales que en la “sociedad patriarcal” ni una sola mejora, misma violencia y mismos problemas aunque las mujeres tienen el poder,simplemente es lo mismo, de hecho hay algo que llaman “mushes” (zapoteco) hombres primogénitos que al no ser mujeres y debido a las pocas oportunidades que le dan a un hombre para desarrollarse se vuelve un trasvestí para llevar orgullo a casa (curioso, no?).

    cuarto punto la “igualdad” no existe, nunca en la historia de la humanidad se ha considerado a dos personas iguales de ahí las guerras tan comunes entre griegos, entre españoles, entre cristianos y árabes, y desde luego la guerra entre sexos, por eso los seres humanos juzgamos, es una herramienta que poseemos para clasificar a las personas y protegernos de “malas influencias” (si eso que suena tan subjetivo, pero que apela al sentido común) antes podíamos no ser así por que había una serie de instituciones que lo hacían por nosotros (la iglesía, el estado o la familia) hoy ante la crisis de estas instituciones, el ser humano esta solo y depende de él mismo para saber con quien llevarse y con quien no y esta herramienta discriminatoria es clave por que no toda la humanidad es bondadosa, y cuando tenemos enfrente a un perverso, un psicótico, un sociopata o un adicto seria prudente no tener relaciones con ellos y así evitarnos esa violencia innecesaria propia de estos individuos, tambien me parece justo que cada uno disfrute de los frutos de su esfuerzo, sin necesidad de ser “humilde” para no generar “envidias”, taaaaaan comunes en las relaciones de mujeres, así que mas bien aspiremos a una “equidad” donde todos tengamos la misma oportunidad de sobresalir, pero si alguien no la aprovecha sea su responsabilidad y no la de la sociedad.

    Quinto punto y más importante el amor romántico proviene de una larga tradición originada por el conde Guillermo de Aquitanía, que no la menciones y que no estudies completo tu fenómeno a estudiar me parece grave, en ninguna parte haces mención al “para que” fue creado el amor cortés o “amor romántico” proveniente de la moral cristiana, griega y árabe, parte de por que ya no funciona es por que ya no estamos en el siglo XII y ya no tememos “quemarnos en el infierno” que fue parte esencial dentro del funcionamiento del amor cortés, también por que aspiraban a una mujer “superior” es decir a una mas preparada que el hombre, que a su vez era compasiva y comprensiva, ambas cosas están en la naturaleza de la mujer, por eso no era común ver a hijos abandonados, pero cuando la mujer entro a la guerra por poder (que no por igualdad) todo cambio, hoy en día hay muchos mas niños abandonados o padres dispuestos a vender a sus hijos que nunca en la historia reciente (a ese nivel de desamor hemos llegado) entonces ya no funciona la formula, por que los roles sociales han cambiado el amor cortes era un circulo virtuoso, si los trovadores y la poesía no existieron nada más por que sí, tampoco el paradigma del caballero que vence gigantes, dragones, recolecta frutos de arboles en la cima del everest, etc. , la mujer ponía pruebas para juzgar el carácter, la fortaleza, la templanza, la paciencia de su amado (sigue habiendo pruebas, aunque esa ya no es la finalidad) por que ¿quien no quiere hacer una mejor versión de la persona que ama? ¿cual si no es su finalidad? que hoy pocos tengan esa visión y solo pedir por pedir hasta saciar al vacío interior (momentáneamente) para después seguir pidiendo hasta devorar la energía de la otra persona, es una actividad propia de personas que aprendieron a no amarse a sí mismas, ¿que culpa tiene el amor de que existan (existamos) esas personas?

    El amor es una fuerza, junto con el miedo para poder cumplir objetivos, hacemos las cosas o por que tenemos miedo a fracasar en ellas, o porque la amamos lo suficiente para estar horas y horas haciendo esfuerzos sobrehumanos, uno no elige reír como bobo al ver a la persona amada, o que todo te parezca brillante, tampoco elige quien va sonriendote por la calle, o quien se enamora de uno, fue esa pasión la que hizo que petrarca hiciera esos poemas tan bellos, que bach compusiera sus cantatas, que chopin escribiera sus preludios, que existiera el taj majal, que existiera el concierto de aranjuez, vaya la cantidad de obras que hay en su nombre son infinitas, así como las formas de interpretarlo, sí al final el sol es una estrella que destruye cantidades ilógicas de helio para brillar, pero que placentero es sentirlo al ir por la playa o estando en una alberca, poco nos importa su naturaleza destructiva, si es cierto generalmente el amor es momentáneo, a menos que uno sepa negociar muy bien con la pareja y que la pareja este dispuesta a hacer sacrificios por estar con uno, eso pasa cuando les agrada quien eres (no lo que tienes) concluiré diciendo lo que el dalai lama menciono en su visita a mi país (méxico) aprendamos a tener compasión, en primer lugar a nosotros mismos, ser violentos es nuestra naturaleza, no lo neguemos, aceptemos que nos enojamos, que odiamos ciertas actitudes y que no nos gusta sufrir, no se trata de no sentirnos así, sino a dejar ir esa emoción y no guardarla en nuestro corazón, como dos niños que al jugar se enojan, pasa una hora y de nuevo son grandes amigos, la violencia es nuestra forma de querer “controlar” ese dolor, de evitar que el otro nos lastime, o de controlarlo para que no se atreva a lastimar, la violencia es la incapacidad del ser humano de demostrarse vulnerable.

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  20. dario 2 noviembre, 2013 at 19:01

    Por amor…y por boludas…«no, yo lo amo, el lo hace porque me ama» dijo horas antes de su muerte

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  21. aiolos 3 noviembre, 2013 at 16:19

    Será violencia doméstica, la violencia de género es cualquier clase de violencia contra la mujer, luego incluye robos en la calle a mujeres, poco romántico es…

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  22. daniela 8 noviembre, 2013 at 20:30

    Me siento feliz de que haya gente despierta. Excelente artículo.

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  23. Pingback: La violencia de género y el amor romántico - Iniciativa Debate Público

  24. Fanny Villarruel 17 noviembre, 2013 at 22:57

    Alna dice que es un ser pensante y más que todos los que aquí se expresan, pero lo que veo es que es el que más violencia dirige a quien difiere de sus ideologías, me llamam la atención tanto odio hacia la homosexualidad. ¿Por casualidad saben que muchos hombres que no aceptan su homosexualidad agreden a los que la asumen abiertamente?

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  25. Alan Christian. 21 noviembre, 2013 at 1:17

    Bueno, mucha gente que ataca a la Iglesia no quiero asumir su religión abiertamente…

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  26. Mirna O'Medin 23 noviembre, 2013 at 2:52

    Si la autora ha amado o no es inmaterial. Lo que is es cierto es que existen estos extremos tanto en hombres como en mujeres. Si metemos las religiones entonces “justificaríamos” estos extremos con fundamentalismos arcaicos. La historia ha demostrado, mas allá de toda duda las posturas de poderío de las personas que han ocupado posiciones de poder a lo largo de la existencia humana. La violencia ha sido institucionalizadas por siglos y su base perfecta es a ignorancia de pueblos, de sociedades y de individuos por igual. El vehículo primordial, el sentimiento de minusvalía que plantan de múltiples formas en las personas, culturas y sociedades enteras a través de religiones y cualquier instrumento mediático que tengan a mano.
    La premisa entonces es: si te sientes menos que los demás harás cosas para aquilatarte. Esto incluye las que realmente te perjudican porque el fin es alcanzar “constructos imaginarios” de los cuales hemos sido esclavos y avaladores a la vez. Así cualquier “guerrer@” blandirá su espada de “sabiduría” acorde a su constructo imaginario contra todo aquel o aquella que se le enfrente para derogarlo. Como vemos que hace tanto la autora como el amigo “cristiano” que llama putas a unas mujeres obviando las enseñanzas de Jesús de respetar a las putas a quienes jamas utilizo la palabra para describir sus “pecados” de licencia sexual.

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  27. Alfonso Maya 1 febrero, 2016 at 13:26

    Me encontré con este articulo después de varios años que fue publicado, me parece muy acertado en muchos puntos, sobre todo cuando la autora dice que es importante relacionarse desde la independencia económica, precisamente para romper con las antiguas estructuras de poder en la pareja, después me encontré con los comentarios de Adrian Lima, Rocoso y Moira, que me parecieron igualmente valiosos. Pienso que es un poco difícil definir el amor y que en definitiva todos somos diferentes, todo hemos vivido diferentes experiencias y venimos de diferentes padres, cada cabeza es un mundo y cada mente es un universo de posibilidades distintas, por lo mismo pienso que definir el amor, sería un grave error, porque para cada uno podría significar diferentes cosas y podría tener diferentes intensidades, tal ves tendría que definirse en tonalidades distintas, de igual manera definir las relaciones y la manera en que cada uno disfruta relacionarse, aún sin embargo volviendo al articulo, puedo ver claramente la intensión de la autora que nos habla de ser libres, en todos los sentidos y de respetarnos en todas nuestras decisiones, la vida es muy corta y puede que alguien se este desgastando en relaciones que no son agradables, tal ves cada uno tendría que replantearse si realmente queremos vivir para intentar cambiar la vida de los otros ó simplemente cambiar la nuestra, el cambio esta en cada uno y cada uno tiene una experiencia individual, sería ideal la igualdad en todo, pero somos distintos, el problema no es solo de genero ni de poder adquisitivo, pienso que lo bonito y más agradable de este mundo, es que todos somos diferentes y lo único que nos hace encontrarnos son las pequeñas coincidencias, valoro mucho encontrarme con ustedes en este momento para leerles y entender un poco más de la sociedad en la que vivo, gracias por su tiempo y por sus palabras, yo personalmente intento cambiar la manera en que me relaciono con mis parejas y me doy cuenta que cada vez logro un avance positivo, gracias infinitas… la vida me esta enseñando que debo a prender a despedirme… la mujer que me hizo llegar hasta este articulo acaba de fallecer vencida por el cáncer y fue una gran luchadora por los derechos de la mujer, trabajó toda su vida por despertar la conciencia del valor de lo femenino, pienso que es importante el equilibrio

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