La desagradecida tarea del ‘escritor fantasma’: ¿cuánto cuesta un negro literario?

 

  • “Trabajamos sobre todo novela histórica y romántica”, explica una agencia de ‘negros’.
  • Una novela de 200 páginas puede costar entre 2.000 y 5.000 euros.

 

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Por Carlos Camino

En ocasiones, la escritura requiere de buenas ideas, agilidad narrativa y tiempo para desarrollarla. Sin embargo, cuando se carece de alguna de estas cualidades, se puede pedir a otro que sí las tenga que te las preste por un módico precio. Ése es el trabajo de los negros o de los escritores fantasma, un secreto a voces que todavía se mantiene como tabú en el mundo editorial.

La invasión de libros de personajes públicos en los estantes de las librerías se ha incrementado en los últimos meses con la vista puesta en la Navidad. Sobre muchos de los nuevos ejemplares se cierne la duda de si una mano amiga fue la que acabó dando forma escrita a las ideas expresadas por las personas que aparecen en la tapa del libro como autores. Retratistas a los que se deja un boceto que tienen que completar, aunque algunas veces se les facilite un simple garabato.

“Nosotros, por ejemplo, no nos dedicamos siempre a escribir un libro completo. A veces hay que coger una obra y acabarla, mientras que otras tienes que hacer sólo la edición. Aunque a veces tienes que hacer obras desde cero”, explica  Alberto García, de Escritores Fantasma. Este colectivo de escritores freelance, en activo desde 2011, explica en su web que “si tiene una historia que contar y no sabe cómo hacerlo, nosotros sí podemos y nos encantaría ayudarle”. Escritores Fantasma está compuesto por dos escritores fijos y por cuatro colaboradores que varían en función de las exigencias del trabajo a realizar.

 

“Son dos sensaciones distintas.
Una obra con tu nombre es parte tuya
y de la otra tienes la satisfacción de verla
terminada”, explica una ‘escritora fantasma’

 

Alberto, uno de los responsables del proyecto, comenzó su carrera laboral en una editorial. “Empecé haciendo correcciones, aunque mi voluntad era ser escritor. Sin embargo, abrirse paso en el mundo editorial como autor novel es bastante complicado”. En la actualidad, Alberto sigue sin tener un libro con su nombre en la tapa, porque “se exige demasiado a sí mismo”. Su compañera en el proyecto, Ana Punset, también se dedica a la escritura y tiene varias novelas publicadas (con su nombre y con el de otra persona). “Son dos sensaciones distintas. Una obra es parte tuya y de la otra tienes la satisfacción de verla terminada. En este sentido, te tiene que gustar mucho escribir y ver las cosas terminadas”, explica Ana.

El bautismo de Punset como escritora fantasma fue una propuesta de una editorial para trabajar con un equipo de escritores en una serie de novelas que al final nacieron con otro nombre. Sin embargo, su formación parte de la Comunicación Audiovisual y ha tenido trabajos dispares como guionista o crítica literaria.

 

Novela histórica y romántica

Desde Escritores Fantasma explican que una novela completa de unas 200 páginas, partiendo de la idea básica, puede costar entre 2.000 y 5.000 euros. Sin embargo, este precio no es fijo y ofrece muchas variantes en función de si sólo hay que acabar el libro, si hay que hacer una corrección de estilo… Incluso el proyecto puede no pasar el corte y ser rechazado. “Hablamos con los clientes y empezamos a trabajar a partir de una entrevista inicial. En función de los intereses del cliente, contactamos con otros colaboradores”, indican desde este proyecto.

 

“Los principales trabajos los
realizamos en novela histórica,
aunque en los últimos tiempos está
entrando también la romántica”

 

El modus operandi se realiza a través de una serie de reuniones con el cliente, en las que se van concretando los detalles. Después, dependiendo de la temática y del tipo de libro, un autor se puede implicar más o menos con respecto a los demás, aunque al final siempre hay uno sólo que realiza una pasada para unificar el estilo. “Tenemos un contrato de confidencialidad y de cesión de derechos. Por la naturaleza de nuestra profesión, no nos interesa que se filtre nada”, señala Alberto García.

“Los principales trabajos los realizamos en novela histórica, aunque en los últimos tiempos está entrando también la romántica. Sin embargo, tampoco descuidamos otros textos más técnicos o de campos especializados”, explica Alberto. En cuanto al misterio de la profesión de negro, ni Ana, ni Alberto conocen a otros escritores fantasma más allá de su círculo de colaboradores, así como tampoco pueden hacer estimaciones sobre el número de libros que se publican con un nombre que no les corresponde. “Yo creo que tampoco muchos, al menos por la experiencia que yo tengo con nuestro servicio”, señala Punset.

 

“No sólo trabajamos a nivel de escritura, sino que también realizamos coaching. Tenemos toda clase de clientes. Desde un autor que ya tiene cierto nivel y necesita una visión externa hasta otros que vienen con una idea y quieren que tú se la desarrolles”, explica Ana. “Intentamos ajustarnos presupuestariamente, pero puede que lo más complicado sea hacerle comprender a la gente que hay mucho trabajo detrás de un libro”, agrega.

El silencio se cierne cuando se habla de autores o de títulos, y es que en este sentido, la confidencialidad es absoluta y los contratos de trabajo se rigen por una discreción total. El libro cuando sale del taller de estos escritores pierde el apellido de sus padres, aunque de algún modo, y sólo para ellos, en sus páginas sigue perviviendo un ADN distinto al de la portada.

 

 [ZoomNews]

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