Praga y sus orígenes: el Castillo, Mala Stranà

Por Jose Rasero

 

Panorámica Castillo de PragaPanorámica Castillo de Praga

 

Según narra la leyenda, la princesa Libussa, que había elegido como esposo y gobernante a un humilde labrador (Premysl) tuvo una visión: ‘Veo una majestuosa ciudad, cuya gloria tocará las estrellas’. Tras ello ordenó a sus súbditos que, en el mismo lugar donde un hombre tallaba el umbral (prah) de su casa, construyeran un castillo que llevaría el nombre de Praha.

Por los historiadores sabemos que la dinastía de los premyslitas dominó Bohemia durante el siglo IX. Su primer príncipe conocido, Borijov Premyslovec, se estableció, junto a su esposa Ludmila, en el llamado Castillo de Praga, que desde entonces ha sido sede de todos los gobernantes checos.

Esta difusa separación entre magia y realidad nos acompañará en todo momento durante nuestra visita a Praga.

 

El Castillo de Praga

Construido en el siglo IX (y remodelado en 1918 por  Joze Plecnik a petición del primer presidente checoslovaco,  Tomás Masaryk) no fue hasta siglos después cuando se tiene constancia de Hradcany, el Barrio del Castillo, ciudadela que domina desde lo alto (la colina Strahovský Kláster) los puentes sobre el río Moldava. El Castillo ha sido, tal como apuntábamos, residencia de reyes de Bohemia, de emperadores del Sacro Imperio Romano, de presidentes de Checoslovaquia y, desde 1992, de los presidentes de la República Checa.  Considerado como la mayor fortaleza medieval del mundo, su acceso se halla rodeado por una verja monumental del siglo XVIII. Sobre la puerta vemos las estatuas de dos moros gigantescos defendiendo la entrada con puñal y garrote.

 

Entrada al Castillo

 

La catedral de San Vito

Tras cruzar dos patios (apuntar en el segundo una fuente barroca del XVIII) será en el tercero donde nos topemos con la fachada neogótica de la catedral de San Vito (su parte más reciente). Comenzada a construir en 1344 (durante el reinado de Carlos IV, también impulsor del puente de su mismo nombre) se concluyó en 1929, siendo la mayor muestra de arte gótico de Praga. Consagrada a San Vito y San Venceslao, en ella se han coronado todos los reyes de Bohemia.

Entre sus numerosos tesoros destaca la Puerta de Oro, que en tiempos de los reyes fue la entrada al templo. En su parte externa presenta un mosaico del siglo XIV de cristal de Bohemia, que evoca el Juicio final. Cerca de ella se alza el Obelisco erigido en honor del décimo aniversario de la República y, a la derecha de la puerta de Oro, un pasaje elevado que conecta el Palacio Real con la Catedral.

 

Puerta de Oro, detallePuerta de Oro, detalle

 

Maravillas del Castillo

Prosiguiendo nuestro camino encontraremos la basílica de San Jorge (cuya extraordinaria fachada barroca blanca y ocre rojo oculta una de las iglesias románicas más hermosas del país), el Callejón del Oro y de la Alquimia (recientemente remodelado, en su número 22 vivió Franz Kafka varios años), el antiguo Palacio Real (desde sus ventanas se llevaron a cabo las famosas defenestraciones de Praga), la casa Burgrave (acoge un museo del juguete), el palacio LobKowitz (con una rica colección de arte de los siglos XV al XVIII), la Torre de la Pólvora o los jardines reales (de estilo renacentista italiano).

 

Hradcany

Frente a la entrada principal del Castillo se extiende el distrito de Hradcany. En la plaza que antecede a la fortaleza veremos la columna de la peste (hermosa farola con forma de candelabro) y la estatua de Tomàs Masaryk.

Sitios de interés hay muchos. Apuntaremos el Palacio Arzobispal (fachada rococó), la Galería Nacional del Palacio Sternberg (colecciones de pintura europea desde el siglo XV hasta el XIX), Galería de Arte del Palacio Schwarzenberský (obra maestra del Renacimiento checo, con fachada esgrafiada y los hastiales escalonados, alberga una exposición del arte barroco y renacentista tardío en Bohemia), la iglesia de Nuestra Señora de Loreto (símbolo típico de la Contrarreforma ‘forzada’ en Bohemia) o la abadía de Strahov (edificio del siglo XII, desde sus jardines se contempla una de las mejores panorámicas de Praga).

 

Basílica de San JorgePuerta de Oro, detalle

 

Mala Stranà

Mala Stranà (barrio pequeño) se extiende desde los alrededores de Hradcany hasta las orillas  del Moldava. Fundado en el XIII por el rey Premysl Otakar II, fue destruido por guerras e incendios de manera continuada. Tras su refundación barroca en los siglos XVII y XVIII no ha vuelto a sufrir desastre alguno, por lo que presenta una unidad arquitectónica sin comparación no solo en Praga sino en toda Europa.

Es una zona repleta de esplendorosos palacios, iglesias, plazas y parques. Hay mucho que ver. Una alternativa recomendable para bajar desde el Castillo es la calle Nerudova, último tramo del antiguo camino real (en honor del escritor checo Jan Neruda, que vivió en el número 47, y de quien tomaría el apellido el Premio Nobel chileno Pablo Neruda) y un continuo espectáculo de palacios, rótulos y edificios. Nerudova nos llevará a Malostranké Namesti, la gran plaza y centro neurálgico de Mala Straná. En ella se ubica la iglesia de San Nicolás, de formas onduladas, símbolo de la arrogancia de la Contrarreforma. Continuaremos descendiendo (siguiendo el antiguo camino real) por la calle Mostecká (de carácter turístico y comercial) hasta llegar al Puente Carlos, otra de las grandes maravillas de Praga y punto de unión con Stare Mesto (ciudad vieja).

 

Colina de PetrinColina de Petrin

 

 

Lugares para visitar

Conscientes de dejarnos mucho en el tintero anotaremos otros lugares de obligada visita en Mala Straná: la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria (guarda en su interior una estatuilla en cera del Niño Jesús de Praga, de quien -se dice- hace milagros), la colina de Petrin (gran parque con inmejorables vistas de la ciudad desde su mirador, una réplica de la Torre Eiffel), el Museo Checo de la Música (único debido a la originalidad de los instrumentos que en él se exponen), la isla de Kampa y Velkoprevorske namesti (contemplaremos una larga pared cubierta de grafitis dedicados a John Lennon, siendo un lugar de duros enfrentamientos con las fuerzas del orden antes de 1989).

Por último, cerca del Puente Carlos, podremos visitar el Museo Kafka y, en la pequeña plaza que lo precede, leer tranquilamente, por ejemplo, su novela El Castillo.

 

Museo KafkaMuseo Kafka

 

 

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