LOS CASTILLOS DELIRANTES

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Por Antonio Costa

 

Al sur de Baviera, cerca de Austria, en las estribaciones de los Alpes, se levantan los castillos que mandó edificar Luis II de Baviera, Hohenswangaw y Neuschwantein, Richard Wagner estuvo en Hohenswangaw, allí pensó en Tanhauser y en Lohengrin, el loco de la música se entendia con el loco de la realeza, así los imaginó igual de loco Visconti en su “Ludwig” interpretado por el mórbido Helmut Berger (cuatro horas en el cine Verdi de Madrid, éramos cuatro o cinco personas) , hace años yo estuve en Newschwanstein, hay que subir a unas alturas impresionantes, se pasa por precipicios, espesuras, al llegar se ven montañas, lagos, nieblas, bosques místicos.

     El castillo es un delirio irreal, pertenece al estilo de las baladas románticas y los cuentos de hadas, los tratadistas dicen que no reproduce el gótico real de la Edad Media, que no sigue sus cánones, y por qué demonios tendría que hacerlo, por qué demonios tiene que imitar servilmente otra cosa aunque se inspire en ella, el rey loco siguió su fantasía desatada y no se sujetó a la Historia, que la zurzan a la Historia, se salió al mito y la poesía, su frenesí imaginativo se disparó en ese castillo, hay un desenfreno de torreones, pináculos, miradores, ventanas mágicas, cuerpos de edificio a distintos niveles, agujas de vértigo, el rey pasearía su fiebre por los innumerables salones profusos, llenos de decoraciones fantásticas , una sala representa una gruta con estalactitas que sería el refugio donde Tannhauser se encontraría con la diosa Venus, detrás de ella está el Jardín de Invierno, otra sala está dedicada a Lohengrin y hay cisnes por todas partes, los cisnes son la insolencia de la belleza y la rebeldía de lo sublime en medio de la vulgaridad de los boticarios de Flaubert, en un carro de cisnes se fue Lohengrin el Desconocido cuando su mujer marujona pretendió espiarlo por la noche.

     También Luis II pertenecía a lo Desconocido, quiso instaurar su reino en la belleza y el arte y para eso le servían las exaltaciones de Wagner, erraba como un fantasma de sueño por la infinidad de las salas, el 10 de junio de 1886 una comisión de ciudadanos vino a Newschwanstein a deponerlo y murió allí tres días después, los honrados ciudadanos quieren siempre la sensatez y la prosperidad, desde el Puente de María por encima del abismo Luis II venía a veces a contemplar en el fondo de la noche el castillo vacío y silencioso, lleno de ecos y de sombras, con la Sala de los Cantores iluminada.

     Yo daba vueltas fascinado por alli muchos años después, desde algunas de las ventanas veía por momentos bellezas furiosas, la expansión de los bosques amarillentos sobre el lago , aquello parecía el más allá, como si estuviera muerto y me tocara el paraíso de las baladas, aquello ya no eran las metafísicas de Caspar David Friedrich en los paisajes del norte, eran los arrebatos de la leyenda, todas las aventuras, todos los poemas de amor, de infinito, de muerte, se podían vivir allí, se podían reunir allí todos los minnesinger, todos los dioses, todos los caballeros, todas las damas antiguas, recordé los poemas sobre Luis II (decía Luis Cernuda: “Un elfo corre libre los bosques, bebe el aire./ Esa es la vida y trata fielmente de vivirla:/ Que le dejen vivirla. No en la ciudad. El nido/ ya está sobre las cimas nevadas de las sierras/ más altas de su reino”) , las distintas películas, de todas formas en la era de las máquinas que pretenden sustituir a las personas vivos esa figura fascina, me acordé de otros reyes románticos, de Al Mutamid de Sevilla que sembró la sierra de almendros para que su amada disfrutase el paisaje nevado que deseaba, de Alfonso X el Sabio que soñó en una cantiga con irse en un barco solitario lejos de todas las intrigas y las diplomacias como Rimbaud en su barco ebrio, del Soñador Coronado Hui Zong en China que inventó un nuevo modo de pintar : “el estilo de oro fino” , y no había nada tan inolvidable como aquella visita al corazón de Luis II de Baviera, a aquel castillo donde su retrato está por todas partes, las mujeres decian: “que guapo es” como si estuviera vivo, si alguna vez estuvo la imaginación en el poder fue entonces, aunque una vez cuando fui joven yo escribí en una pared de Compostela: “la imaginación contra el poder”, sí, yo una vez fui joven, y Luis II de Baviera murió joven.

 

 

 

 

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