Voces del Magreb: poética marroquí

Poesía femenina y sociedad: antología poética marroquí

Poesía femenina y sociedad: antología poética marroquí

Por: Gloria Serrano Solleiro (@gloriaserranos)

Golpean mis pechos tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente, abres mis ojos

(La poesía) Octavio Paz

Sentirlo todo y de todas las maneras posibles. Vivirlo todo en todos los sentidos posibles. ¿Quién se atreve? Ellas, las Lías y Lorenzas dibujadas por Foucault, las mujeres que escriben y se desnudan en las palabras, las que han dejado de ser un mejillón impenetrable y silente, para convertirse en levadura de los sentimientos que a todos nos genera la a veces luminosa y otras, insoportable realidad. Son mujeres de todos los tiempos y de todas las geografías, universalidades con un contexto propio y local que reflejan en cada verso la imprevisibilidad de la vida.

Identidades que nos rescatan. Es una Elizabeth Bishop recordándonos lo fácil que es perfeccionar el arte de perder; una Emily Dickinson rogándole al corazón que se apresure a olvidar al ser amado; una Ndèye Coumba  exaltando lo más profundo de su africanidad o una Safo de Lesbos decantando lo irreversible del deseo ante nuestros ojos. ¿Cuál es la tuya?, hombres y mujeres tenemos nuestras poetisas y nuestras razones para leerlas, que no pueden ser válidas sino para uno mismo. Por ejemplo, hace poco tiempo descubrí esa dialéctica que nos embellece en la poesía de Elvira Sastre, una joven escritora segoviana para quien la edad no ha sido condicionante de su calidad poética, ni mucho menos motivo para no atreverse a “dejar su casa y cohabitar con su existencia”. Escritora impetuosa que confiesa no ser capaz de “mirar a otros ojos más de tres segundos porque le aterra ser descubierta”. ¿Quién no teme que su fragilidad sea develada en una mirada?

Cada cual busca algo en sus poemas. Versos para las noches de insomnio o para aquellas cargadas de erotismo… Cuando la belleza nos sobrecoge, cuando estamos escasos de palabras, cuando se ponen en duda todas las certezas que le dan estabilidad a nuestras vidas o, como expresó Fernando Pessoa, “cuando hay dolencias peores que las dolencias”, es en la poesía donde encontramos territorio amigo y generosidad sin límites. Poesía, a fin de cuentas, tan necesaria como los días de sol o de lluvia y que sin importar de dónde provenga, siempre encuentra la forma de intimar con sus lectores. Pero en el caso de la poesía femenina habría que agregar dos elementos que hacen del acto de escribir una necesidad acuciante y de su lectura una experiencia aún más placentera: libertad y creación. El inseparable binomio que, para las mujeres, con frecuencia ha sido acotado por la construcción cultural de género, por las masculinidades.

Engendrar para no morir, exteriorizar las emociones que se acumulan en el pecho; más que desarrollar la habilidad de escribir, se trata del enorme deseo de querer comunicar. Así son, en ocasiones, las estrofas escritas con la sensual y sugerente tinta de lo femenino. Precisamente un poco de todo esto nos ofrece Lamiae El Amrani, periodista y escritora marroquí, en su libro Poesía femenina y sociedad: antología poética marroquí, una muestra de la lírica escrita desde el pensamiento y la conciencia de nueve orfebres de lo impalpable nacidas en el reino Alauí, el país de los bereberes cuya una historia se remonta ocho mil años antes de Cristo y que actualmente mantiene estrechos lazos comerciales y culturales con España, así como una alianza estratégica con Estados Unidos. Una métrica marcada por el Marruecos de la tradición y la modernidad; poesía salpicada con las aguas del mar Mediterráneo y el océano Atlántico:

Despierta en la noche

me visita tu mirada

tus ojos de verde

y verde esperanza

me acerco a ellos

y cabalgo en tu cama

tú corres en mis ríos

yo corro en tu mirada

 

Verdor Ardiente

Lamiae El Amrani

(Tetuán, 1980)

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Originaria de Tetuán, ciudadana con la doble mirada de Oriente y Occidente, Lamiae es una mujer contemporánea cuya personalidad tiene, indudablemente, la pátina del país donde se pone el sol, pero también rasgos de la multiculturalidad resultado de los viajes que ha realizado por diversos lugares de Europa y América Latina, entre ellos, México. Actualmente cursa el Máster en Gestión de Políticas y Proyectos Culturales de la Universidad de Zaragoza, España, gracias a lo cual he tenido la oportunidad de conocerla y además, echar un vistazo a las expresiones literarias provenientes del continente Africano. Pero no ahondo más en su descripción ni en la de su obra, prefiero ceder el espacio a otro escritor y apasionado de la cultura, el Antropólogo Irving Berlín Villafaña, quien nos comparte qué fue lo que le susurraron al oído ellas, las voces del Magreb:

Lamiae El Amrani

Poesía femenina y sociedad

Antología poética marroquí

Arcibel editores

Sevilla, 2010.

“Cuando leí la antología Poesía Femenina y Sociedad (El Amrani, 2010) me dejé llevar por la voz de nueve mujeres que eligieron la poesía para buscarse,  nueve vidas para quienes la estructura social eligió un papel y nueve escrituras para soñar un lugar entre idéntico y distinto. La antología de Lamiae El Amrani es un cofre complejo de otredades. El otro que lucha por ser mujer en un campo minado por los hombres; el otro que está presente en años de colonización, de protectorados –que nunca o casi nunca explicitaron el hecho de que quien protege es también el protegido-; el otro que siendo texto, es fundamentalmente vida. En este libro, el yo y el otro se concretan en identidades múltiples, capaces de rasgar sus velámenes con el cálamo del idioma árabe tanto como el del francés o la lengua castellana.

Debo decir que esa capacidad de encender la parte oculta de mí y dirigir la luz hacia aquello que aparece como desplazado, ha hecho que este libro me guste y me apasione; me invite a entrar en varias sensibilidades femeninas que, en el fondo, también pueden ser mías, pues no creo en el imperio definitivo de ningún canon estético y de ninguna sociedad sobre otra y menos de cualquier hombre encimado en otro. Más bien creo que el eterno fluir de los contrarios se ve mejor en el horizonte que en la supremacía de una época o instante. Así llegamos a matar o vivir con el amor ante la falta de armas para dirigir la historia.

Siendo éste mi punto de observación, puedo decir que la poesía de mujeres marroquíes – de esta cuarta generación, como señala la autora del libro- se debate entre el reclamo de una patria más digna e igual y la denuncia de las derrotas históricas, brillando en medio el testimonio variopinto de la ausencia, el dejamiento en los brazos del amor y su desgastante –aunque paradisíaca- definitiva entrega.

Veo entre los temas constantes, un deseo de pertenecer al amor o al amante, a la patria o al cuerpo, acaso contradicho por las fuerzas devastadoras de la terrible dispersión que arrojan a la voz poética al deseo de un moderno “yo”, un sujeto gramatical erguido y potente, con la vitalidad de una respuesta más que con la paradoja de la inestabilidad. Creo, pues, ver la presencia de viejos rostros de la poesía andalusí y también los aullidos de su rebelión.

Quizás lo que me parece más hermoso de esta antología de mujeres poetas marroquíes sea la fineza de la expresión y el manejo del lenguaje que confieso no saber, si es mérito de la filigrana de la traducción, o de las sensibilidades que se proyectan auténticamente en los idiomas entre los cuales extraen su música y substancia. Me ha fascinado la seda del vocabulario, los varios niveles de construcción metafórica, la sencillez para decir cosas implacables. Me han subyugado también el sentido plástico de las imágenes y el que estas mujeres sean especialistas en alumbrar. Ellas toman un tema, desenrollan lenta, suavemente la madeja y de pronto sorprenden con una abertura de claridades, a veces pánica y dolorosa, otras dulce y sutil, aunque al final siempre brota el aroma apacible del silencio.

Yo no veo en esta antología emociones desfasadas, sentimientos atávicos que el mundo moderno haya superado, sino más bien, el germen de las pervivencias que la antropología estructural ha avistado desde Levi-Strauss y confirmado Roland Barthes en sus célebres mitologías. Tampoco veo que los versos de estas nueve mujeres se parezcan a versos que he leído en la lírica española o americana, sino más bien, observo un notable cordón que los une al sustrato andalusí, del cual nos nutrimos todos, en ocasiones sin agradecimiento. Ellas están hablando hoy lenguajes diferentes para decir los temas y los tonos que el mundo -postmoderno, cibernético o digital- aún no deja de repetir, en su laberinto de navegaciones.

Es notable, en cambio, que la poesía sigue siendo la fuente por donde bebe la embriaguez  y emana la denuncia formal de todo cuanto la limita, a contrapelo –eso sí- de la razón técnica o instrumental. Sí observo, también, que como ha subrayado Antonio Machado “el otro no se deja eliminar, subsiste, persiste, es el hueso duro de roer en que la razón se deja los dientes”.

Este libro de Lamiae El Amrani, nos invita a ir en su búsqueda con formidable seducción. Y los lectores españoles o latinoamericanos deberíamos aceptar el guiño como si su atractivo retratara la parte nuestra que la historia o el poder, han tratado de ocultar”.

Nos leemos pronto…

Más sobre Lamiae El Amrani en: http://www.lamiaepoesia.com

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