Fernando Marías escribe un libro de amor filial

Fernando Marías recibiendo el premio Biblioteca Breve

Fernando Marías recibiendo el premio Biblioteca Breve

 

Por José Luis Muñoz

El flamante ganador del último premio Biblioteca Breve, uno de los más prestigiosos del panorama literario español, y que promueve la editorial Seix Barral, publica La isla del padre, un libro de amor filial que el autor dedica a su padre con motivo de su muerte.

La literatura, y eso quizá lo sospechen los lectores, es terapia para sus autores. Difícilmente, aunque hay excepciones, se encontrará un asesino en serie entre los escritores de novela negra cansados de matar en sus ficciones. La isla del padre es un libro escrito desde el duelo por la pérdida de un ser querido y alumbrado en el interior de esa casa, la paterna, que el autor cerrará definitivamente, y con ese acto, meter la llave en la cerradura por última vez, sellará una etapa de su vida para iniciar otra.

Fernando Marías, un enamorado de los fantasmas y de la literatura gótica, y ahí está su proyecto Hijos de Mary Shelley que lleva años pilotando y facturando libros de factura exquisita, se enfrenta a los fantasmas del pasado en esa casa vacía que fue la suya, así es que se prepara para un nuevo nacimiento desde esa orfandad. Muerte y vida.

Dice el autor que hablar de su padre le va a llevar, en definitiva, hablar de sí mismo, y eso hace Fernando Marías, tumbarse en el diván del psicoanalista y decirle a su padre ausente, a través de las páginas de su libro, las muchas cosas que no pudo decirle en vida porque no estaba en casa, por su oficio de marinero, o porque ambos, por el miedo mutuo, un concepto sobre el que una y otra vez vuelve el autor de Esta noche moriré, se ocultaban el uno al otro los sentimientos; así es que La isla del padre es un libro de amor, de un hijo hacia su padre, el mejor regalo que le puede hacer uno a su progenitor si es escritor.

 

LA ISLA DEL PADRE 4.jpg leonardo marías barreras

El padre protagonista de esta isla

 

Todo escritor acaba escribiendo sobre sí mismo. Cierto. Lo suelen hacer, en un menor o mayor porcentaje de los casos, casi todos los escritores movidos por su narcisismo, y a veces lo hacen sin darse cuenta de ello. Fernando Marías no engaña, lo asume, y se desnuda ante sus lectores prescindiendo del pudor e hila un relato emotivo que va desde sus recuerdos de infancia, con ese niño que transforma a su padre en el héroe de sus fantasías,  al momento presente, con paradas en los cines de barrio, para ir a ver esas películas de programación doble con westerns, el género favorito de este cinéfilo que quiso ser director de cine (extraordinario ese momento que relata yendo con su padre a ver una película que no era apta), en su viaje a

Padre e hijo en la portada del libro

Padre e hijo en la portada del libro

Ítaca, Madrid, partiendo de su Bilbao natal, para convertirse en escritor, o en ese monte Pasagarri que sube siempre con su padre hasta que le toca hacerlo en solitario.

La isla del padre es un libro de memoria individual, la suya, pero que sin embargo tiene una lectura universal. Al hilo del dolor y del duelo afloran una serie de recuerdos que habían permanecido ocultos en esa casa fantasmal, solitaria y silenciosa en donde el autor permite al lector que asistamos a su proceso de escritura. Metaliteratura y autoficción de alto voltaje que se lee como si uno fuera un voyeur privilegiado y estuviera también en esa casa. Sombras y fantasmas que atrapa negro sobre blanco Fernando Marías para que ya nunca más se escapen.

El premio Biblioteca Breve es un laurel que añade Fernando Marías al Ateneo de Sevilla, Nadal, Dulce Chacón, Ciudad de Barbastro y Primavera, entre otros, pero es, sobre todo, su novela más auténtica e íntima pergeñada con una escritura extraordinaria que mana directamente del corazón.

Se escribe con sangre o no se escribe. No se pierdan este entramado de letra y emoción.

 

 

 

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