La necesidad de un buen neumático para el invierno

 

Lo primero, y a grandes rasgos, que debemos preguntarnos en esta cuestión es la razón principal por la que hay neumáticos de invierno y verano, y ésta es la temperatura, ya que tiene un efecto importante sobre la forma en la que el neumático se adhiere a la carretera. Con los neumáticos de invierno, su coche, se adhiere literalmente a la carretera, en especial cuando la temperatura baja, ya que su compuesto de caucho permanece flexible en estas condiciones, mientras que los neumáticos de verano se endurecen. Si utiliza neumáticos de invierno cuando hace mucho calor, éstos pueden sufrir una mayor degradación ya que la temperatura es demasiado alta para ellos.

Así podemos considerar que los neumáticos de invierno son adecuados tan pronto como la temperatura desciende por debajo de 7º C. A esta temperatura, las prestaciones y rendimiento de los neumáticos de verano también descienden rápidamente. En estas situaciones es recomendable sustituirlos por neumáticos de invierno. Es una cuestión de seguridad: cuando la temperatura desciende incluso por debajo de 0º C, el riesgo de sufrir un accidente se multiplica por seis. En sólo dos años, la legislación alemana de neumáticos de invierno ha logrado una disminución del 50% de los accidentes ocurridos en carreteras resbaladizas.

 Los neumáticos de invierno tienen laminillas especiales que garantizan:

  • Mayor capacidad de tracción: se aferran a la superficie de la carretera.
  • Mayor agarre: su compuesto se mantiene suave y flexible, incluso cuando hace mucho frío.
  • Mejor evacuación del agua y la nieve: gracias al dibujo y al diseño de su banda de rodadura.

Los neumáticos todo tiempo tienen una banda de rodadura adecuada para todo el año. Su dibujo es más adecuado que el de un neumático de verano, pero menos que uno de invierno para condiciones climatológicas adversas. Esto significa que será menos seguro y menos eficaz cuando la temperatura baja o si hay nieve o hielo.

 

Ventajas de los neumáticos de invierno

Como veíamos, una de las principales ventajas de los neumáticos de nieve es que la adherencia es mucho mayor cuando se circula a bajas temperaturas o cuando hay nieve, barro o hielo en la calzada. Gracias a ello, se evita el riesgo de salirse de la trazada cuando se circula a una velocidad adecuada en esas condiciones climáticas.

La otra gran ventaja de los neumáticos de invierno es que mejora notablemente la frenada, algo que se traduce en una reducción de la distancia de detención. Por ejemplo, a 50 km/h y sobre nieve, un vehículo con neumáticos de invierno necesita 31 metros menos para detenerse que otro con neumáticos de verano, mixtos o convencionales.

En cuanto a las condiciones de mojado, en la resistencia al aquaplaning, la lucha es de igual a igual.¿Y en nieve? Puede detener el coche en poco más de 20 metros desde 50 km/h. Con los de verano, no hay comparación posible para estas condiciones de nieve tan especiales.

Conclusiones finales

Los neumáticos de verano se caracterizan, básicamente, por el hecho de que no son elásticos, incluso en condiciones de muy altas temperaturas. Por ello, en la época estival estas ruedas tienen una resistencia a la rodadura y un desgaste menores.

Son más baratos que los neumáticos de invierno, pero su uso no es nada recomendable por debajo de los 7 grados de temperatura.

Podemos considerar entonces que es una buena inversión ya que, aunque los neumáticos de invierno son aproximadamente un 10% más caros, este coste adicional se compensará con el no uso de los neumáticos de verano durante seis meses aproximadamente, por lo que éstos durarán más tiempo.

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