Mahoma. Palabra satanizada

Ramadan 150p-01
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Por Leo Castillo


Se dice que este «profundo hijo del desierto» andaba arropado, que parecía un poseso, un vaticinador y un brujo, habiendo sido confundidos estos signos con síntomas de epilepsia. Tuvo que disfrazarse, vivir errante, oculto entre peñas, cavernas, expuesto a ser asesinado como lo al igual su primo Alí en la mezquita de Bagdad(1.) Es este el año de la Huída, conocido como de la Hégira: juzgando imposible continuar en “la madre de las ciudades”, La Meca, debió huir a Yatrib (llamada hoy Medinat al Nabí: la Ciudad del Profeta, Medina.) Son los tiempos en que el arcángel Gabriel se le aparece y, sucesivamente, le dicta fragmentos del infinito Libro reluciente, de la madre del Libro: el Corán, revelación que con este hombre de un intelecto rústico, de quien se afirma que no sabía escribir, fuerte, indómito, hicieron estallar en llamas el polvo del desierto de Arabia. Acosado, decidió vender caro su vida, moriría si habría de morir peleando.

Había casado con Jadicha, una mujer rica que le doblaba la edad y, salvo Fátima, sus hijos conocieron una muerte prematura. Como más adelante Ayesha su favorita lo cuestionara, alegando que era más joven y bella que Jadicha, respondió que sólo tuvo un amigo en el mundo, y que creyó en él cuando nadie lo escuchaba: Jadicha.

Abrumado por graves eternos interrogantes que no satisfacían ni el paganismo griego ni las congregaciones judeocristianas, se retiró durante un mes (Ramadán), a orar. Deviene por excelencia verdugo de toda idolatría. Acusaba a los judíos de suprimir fragmentos de la Escritura, añadir y alterar la dicción de muchos otros, de modo que los definió para siempre “asnos cargados de libros”.

Su relación con la gente de la Torá es por entonces fluctuante. Algunos judíos son sus adeptos. Mahoma (que quiere decir “el alabado”), no lleva la mejor parte en la disputa religiosa. Pero tarde o temprano llega su momento. Los coraxíes seguidores del primer muslim (musulmán, piadoso), debieron emigrar. Mahoma, con su monoteísmo decantado, era la ficha ideal para terciar en el conflicto de tribus. Estableció la alquibla con dirección a Jerusalén; por ello, junto con Abú Bakr y Alí, son los últimos en dejar La Meca. Hacia esta ciudad (fundada por Abraham, el gran hanif, y su hijo Ismael), dirige más tarde la qibla (oratorio.) En 625 ( Ramadán del año 2 de la Hégira), comanda una algazúa, contra fuerzas tres veces superiores. Mahoma incita, según la voluntad de Dios, a sus hombres al combate y hace suya la victoria en la batalla de Bakr, con lo que queda sentada la supremacía del Dios del “Alabado.”

Habiendo nacido entre los hachemíes, familia notable de la tribu de Kora el año 570 después de Cristo, aunque más bien pobre él, quedó pronto huérfano de padre y su madre murió cuando el profeta contaba con sólo seis años de edad. Es adoptado por su abuelo, que le cobra inmenso afecto al niño retraído y discreto, pues que cree ver en él a Abdallah, su hijo desaparecido. Muerto el abuelo, su custodia queda a cargo de un tío, Abu Talib, responsable de la buena educación del huerfanito, que por su carácter meditativo recibe el apelativo de al Amín (el Fiel.) Hablaba poco y con franqueza, se lo define como cariñoso y amable, buen amigo, cordial. También se afirma que era hermoso, de fino rostro y tez morena, ojos negros y brillantes con una pequeña vena en la frente que, cuando montaba en cólera, se hinchaba y oscurecía.

Se sabe que viajó en caravanas de comerciantes a Siria, donde se supone recibió su iniciación religiosa. No es seguro que él mismo haya comerciado, pero conozco una tradición según la cual, al aparecérsele, Gabriel lo conmina: “¡Karim Abdul ibn Abdallah, tú eres el Profeta, no un vil vendedor de camellos!” Se ha dudado, incluso bromeado, en cuanto a la inspiración del Corán. Grocio, que al parecer sigue una leyenda, habla de un pichón adiestrado que picoteaba semillas en la oreja del profeta y al que éste hacía pasar por el arcángel. No sabemos qué cosas se habrán dicho del dictado de las tablas de la Ley a Moisés, pero el Corán reiteradamente confronta la burla actual, de la que fueron objeto los anteriores enviados y la que cabe esperar de todo infiel.

Occidente, ligero según una ya centenaria tradición, sin previo conocimiento ha satanizado a Mahoma y al Corán y su mofa desafía una fe que combate a muerte su ofensa. Por las circunstancias en que este libro vio la luz, la ardiente incitación a la guerra no parece justamente un despropósito. Pero no es una guerra indiscriminada la que promueve Mahoma, sino contra los infieles, enemigos del creyente. El cristianismo, para no ir muy lejos, ha exterminado casi la población nativa de un inmenso continente. En India, Arjuna, el satriya (guerrero sagrado), es inducido por Krishna al combate («sin temer derrota ni codiciar victoria») contra sus mismos parientes: “Lucha por luchar”, le insta. No intento una apología de la guerra, ofrezco hechos, el lector concluya.

El Corán es así un texto de varia lectura. Contra nuestros enemigos podemos luchar, o poner la otra mejilla. Esto último, positivamente, no disuade a nuestros tiranos, salvo el caso contemporáneo del Mahatma Ghandi (distinta suerte corrió Martin Luther King). Mahoma fustiga la cobardía a la hora de la guerra santa, la hora sagrada de pelear para Dios. Aquí no discutiré la validez de esta postura. Léase los fragmentos que ofrezco al lector sin partidismo, como quien lee a un poeta, que pues de ello es reiteradamente acusado el profeta, señalamiento del que siempre se apresura a defenderse.
En cuanto a la posición a veces incómoda que se le hace ocupar a la mujer, comparto el rechazo siempre que se detecte su sometimiento, maltrato o discriminación. Pero si durante la boda católica la mujer jura someterse voluntariamente al hombre, tampoco debe escandalizarnos que ciertas aleyas hablen fuerte y acaso injustamente a este respecto: se cuestionará lícitamente la sociedad en que vieron la luz las azoras del Corán, pero Mahoma no es, con mucho, campeón en la negación de los derechos de la mujer: la Torá lo precede y acaso aventaja. Lo cierto es que el Libro parece haber sido inspirado por una Musa interesada en dirigirse especialmente a los hombres, soslayando a la mujer, lo que, de nuevo, no es una peculiar del Corán, ciertamente.

Las amenazantes y temibles descripciones del infierno, tanto como las incomparables delicias del paraíso, son dos caras de una misma moneda. Se trata de persuadir por todos los medios al hombre a que siga el Islam, la voluntad de Dios. En este sentido Mahoma coincide con Jesús, Agustín, Dante, Pascal o Kierkegaard.

 

Antología del Corán

(Selección y transcripción de Leo Castillo)

 

Azora LIII, aleyas 1-18:¡Por el astro cuando se oculta!

¡Vuestro contríbulo no anda descarriado ni equivocado!

No habla por vicio.

Es una inspiración que le inspira,

que le ha enseñado un Ángel, forzudo,

poderoso e inamovible.

Estaba en el horizonte más elevado:

luego se acercó y quedó suspendido,

habiéndose colocado a dos arcos o menos.

Inspiró a su siervo Mahoma, lo que inspiró.

El corazón de Mahoma no engaña acerca de lo que vio.

¿Dudaréis de él por lo que ve?

Cierto, le ha visto descender otra vez

junto al azufaifo de al-Muntaha;

a su lado está el jardín de al-Mawa,

cuando cubría el azufaifo lo que le cubría.

La mirada de Mahoma no se desvió ni se desbordó:

vio la mayor de las aleyas de su Señor.

 

XXVII, 1-3: Tasin. Éstas son las aleyas del Corán, de un Libro Explícito,

dirección y albricia para los creyentes

que cumplen la plegaria, dan la limosna y creen en la última vida.

 

II, 98: No digáis ra’i-na, sino unzurna.(2) (considéranos y préstanos atención, respectivamente).

 

VIII, 66: ¡Profeta! ¡Incita a los creyentes al combate!

 

XLVIII, 16: “Sois llamados a combatir a gentes dueñas de gran valor.¡Combatidlas o islamícense!”

 

212 Se os prescribe el combate, aunque os sea odioso.

 

XLVII, 4: Cuando encontréis a quienes no creen, golpead sus cuellos hasta que los dejéis inermes, luego, concluid los pactos.

 

187:

¡Matadlos donde los encontréis, expulsadlos de donde os expulsaron! La idolatría es peor que el homicidio: no los combatáis junto a la Mezquita Sagrada hasta que os hayan combatido en ella. Si os combaten, matadlos: ésa es la recompensa de los infieles.

 

189: Matadlos hasta que la idolatría no exista y esté en su lugar la religión de Dios. Si ellos ponen fin a la idolatría, no más hostilidad sino es contra los injustos.

 

214 Te preguntan por el mes sagrado, por la guerra el él. Responde: Un combate en él es pecado grave, pero apartarse de la senda de Dios, ser infiel con Él y la Mezquita Sagrada, expulsar a sus devotos de ella, es más grave para Dios; la impiedad es más grave que la lucha.

 

246: Quien presta espontáneamente dinero para la guerra santa a Dios, Éste se lo duplicará muchas veces.

 

CXI: ¡Perezcan las dos manos de Abu Lahab! ¡Perezca él mismo!

De nada le ha servido su riqueza y lo que ha adquirido:

Será tostado en un fuego llameante,

Y su mujer acarreará la leña

Teniendo en el cuello una cuerda de fibras.

 

247: ¿No viste a la congregación de los Hijos de Israel después de la muerte de Moisés, cuando dijo a un profeta suyo: “Envíanos un rey que combata en la senda de Dios”? Preguntó: “¿Os sería posible, cuando se os prescribe el combate, no combatir?” Respondieron: “¿Qué nos importa el no combatir en la senda de Dios, cuando se nos ha expulsado de nuestras casas con nuestros hijos?” Pero cuando se les prescribió el combate, emprendieron la fuga, excepto un pequeño número. Dios conoce a los injustos.

 

IV, 91: Los hipócritas querrían que apostataseis como ellos han apostatado, y que fueseis sus iguales. No toméis jefes de entre ellos hasta que se alejen por la senda de Dios que conduce al combate: si vuelven la espalda, cogedlos y matadlos dondequiera que los encontréis.

 

93: Si no se apartan de vosotros, ni os ofrecen la sumisión, ni dejan en reposo sus manos, entonces, cogedlos, matadlos donde los encontréis.

 

94: No es propio de un creyente matar a otro creyente, si no es por error.

 

95: Quien mata voluntariamente a un creyente, tendrá por recompensa el Infierno: eternamente permanecerá en él. ¡Enfádese Dios contra él y maldígale! ¡Prepárele un enorme tormento!

 

XLIX, 12: (…) ¡No murmuréis los unos de los otros! ¿Alguno de vosotros querría comer la carne de su hermano muerto?

 

* * *

 

288: (…)Las mujeres tienen sobre los esposos idénticos derechos que ellos tienen sobre ellas, según es conocido; pero los hombres tienen sobre ellas preeminencia.

 

XXIV, 33:

Si desean ser mujeres honradas, no obliguéis a vuestras esclavas a prostituirse para conseguir lo que ofrece la vida mundanal. Quien las obligue será el único culpable, pues Dios será indulgente y misericordioso con ellas, después de su violación.

 

IV, 38: A aquellas de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, mantenedlas separadas en sus habitaciones, golpeadlas.

 

XXIV, 23: Los que calumnian a las mujeres honradas, que no se cuidan de las apariencias pero son creyentes, malditos serán en este mundo y en la última vida. Tendrán un terrible castigo.

 

4: A los que calumnian a las mujeres honradas y no pueden luego presentar cuatro testigos, dadles ochenta azotes y no volváis jamás a aceptar su testimonio: ésos son los perversos.

 

2: A la adúltera y al adúltero, a cada uno de ellos, dadle cien azotes (…) no os entre compasión de ellos.

 

26: Las torpes, para los torpes, y los torpes, para las torpes.

 

3: El adúltero no se casará si no es con una adúltera o una asociadota, la adúltera no se casará si no es con un adúltero o un asociador. Esto se prohíbe a los creyentes.

 

XVI, 59-61: Dan hijas a Dios ─ ¡Gloriado sea!─, y no las quieren para sí, pues cuando se albricia a alguno de ellos el nacimiento de una hembra, su rostro se oscurece y se sofoca, se oculta de las gentes a causa de la desgracia que le fue albriciada. ¿Cogerá la criatura a pesar del deshonor, o la ocultará en el polvo? ¡Cuán malo es lo que juzgan!

 

 

* * *

 

XXXI, 26:Si todos los árboles que hay en la tierra fueran cálamos, y el mar, incrementado con otros siete mares, fuera tinta, no bastarían para escribir los Decretos de Dios.

 

L, 28, 29:

La Palabra no se altera junto a Mí, no seré injusto con los servidores

El día en que preguntemos al Infierno: “¿Estás lleno?”, y responda “¿Hay más?”

 

XXXVII, 81; 83-95: (…) Abraham,

cuando dijo a su padre y a sus gentes: “¿Qué es esto que adoráis?

¿prescindiendo de Dios buscáis dioses falsos?

¿Cuál es vuestra opinión del Señor de los mundos?”

Echó una mirada a los astros

y exclamó: “¡Estoy enfermo!”

Ellos le volvieron la espalda,

y él se deslizó hacia sus dioses. Preguntó: “¿No coméis?

¿Qué os ocurre que no habláis?”

Se inclinó hacia ellos y les dio un golpe con la derecha.

Sus contríbulos se acercaron a él corriendo.

Les preguntó: “¿Adoráis lo que esculpís,

mientras que Dios os ha creado a vosotros y a lo que hacéis?”

Dijeron: “¡Construidle un edificio, llenadlo de leña y arrojadle al fuego!”

Quisieron idear una treta contra él, pero Nos los dejamos vencidos.

 

XXXII, 23

Hemos dado el Libro a Moisés.

No tengas duda de encontradle, pues lo hemos colocado como una buena dirección para los Hijos de Israel.

Cierto, dimos a Moisés el Libro, tal vez ellos fuesen por la buena senda.

Del Hijo de María y de su Madre hicimos una aleya.

 

LVII, 26, 27: Hemos enviado a Noé y Abraham: a la descendencia de ambos legamos la Profecía y la Escritura. Entre ellos hay bien dirigidos, pero muchos son perversos.

Luego hicimos seguir sus huellas a nuestros enviados: hicimos seguir a Jesús, hijo de María, al que dimos el Evangelio. En el corazón de aquellos que le siguen hemos puesto compasión, misericordia y monaquismo, que ellos han ideado ─ no lo hemos prescrito más que en la búsqueda de la satisfacción de Dios ─ , pero no lo han observado como se debía.

 

XLVI, 11: El Libro de Moisés fue promulgado antes que éste como guía y misericordia. Este es un Libro que confirma, en lengua árabe, a los anteriores para advertir a quienes son injustos y albriciar a los benefactores.

 

XLIII, 59: Jesús es un servidor al que hemos favorecido y hemos puesto por ejemplo a los Hijos de Israel.

 

61-64: Jesús dijo: “Esto es señal de la Hora.¡No dudéis de ella! ¡Seguidme! Éste es el camino recto:

No os aparte el Demonio. Él es un enemigo manifiesto.”

Cuando Jesús vino con las pruebas, dijo: “He venido a vosotros con la sabiduría para explicaros aquello en que discrepáis. ¡Temed a Dios! ¡Obedecedme!

Dios es mi Señor y vuestro Señor. ¡Adoradle! Éste es el camino recto.”

 

II, 254 (…) Dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas y les auxiliamos con el Espíritu Santo.

 

IV, 155-156 Ellos no han creído, y han dicho, contra María, una calumnia enorme.

Ellos dicen: “Ciertamente, nosotros hemos matado al Mesías, Jesús, hijo de María, enviado de Dios”, pero no le mataron ni le crucificaron, pero a ellos se lo apreció. Quienes discuten y están en duda acerca de Jesús, no tienen conocimiento directo de él: siguen una opinión, pues con certitud, no le mataron, al contrario, Dios le elevó hacia Él, pues Dios es poderoso y sabio.

 

169:

¡Gente del Libro! No exageréis en vuestra religión, ni digáis, sobre Dios, más que la verdad. Realmente el Mesías, Jesús, hijo de María, es el Enviado de Dios, su Verbo, que echó a María un espíritu procedente de Él. Creed en Dios y en sus enviados, pero no digáis “Tres” (…) Realmente, el Dios es un dios único.¡Loado sea!¿Tendría un hijo cuando tiene lo que está en los cielos y en la tierra?

 

V, 19: Realmente no creen quienes dicen: “Dios es el Mesías, hijo de María.” Responde:

“¿Quién podría oponerse a Dios si desease hacer morir al Mesías, hijo de María, a su madre y a quienes están en toda la tierra?”

 

79: El Mesías, hijo de María, no es más que un Enviado; antes que él han existido enviados; su madre era verídica, ambos comían alimentos. Observa cómo aclaramos las aleyas a los cristianos.

 

XXXVII, 149-155: ¡Consulta! ¿Acaso tu Señor tiene hijas y ellos tienen hijos?

¿O hemos creado ángeles hembras, pues ellos lo atestiguan?

¿Ellos, en su blasfemia, dirán:

“Dios ha engendrado”? Ellos son embusteros.

“Él ha preferido las hijas a los hijos.”

¿Qué os ocurre?¿Cómo juzgáis?

¿No meditaréis?

 

76: Son infieles quienes dicen: “Dios es el Mesías, hijo de María”, pues el Mesías dijo: “Hijos de Israel: Adorad a Dios, mi Señor y vuestro Señor”. Ciertamente, a quien asocia a Dios, Dios le prohibirá entrar en el Paraíso.

 

85: En los judíos y en quienes asocian encontrarás la más violenta enemistad para quienes creen. En quienes dicen: “Nosotros somos cristianos”, encontrarás a los más próximos, en amor, para quienes creen, y eso porque entre ellos hay sacerdotes y monjes, y no se enorgullecen.

 

IX, 31: Han tomado a sus doctores, a sus monjes y al Mesías hijo de María, por señores, prescindiendo de Dios: No se les había mandado más que adorar un Dios único. No hay Dios sino Él.

 

XLIII, 81: Di: “Si el Clemente tuviera un hijo, yo sería el primero de los adoradores.”

 

IX, 5: Cuando terminen los meses sagrados, matad a los asociadores donde los encontréis.

 

77: Son infieles quienes dicen: “Dios es el tercero de una tríada.” No hay Dios, sino un Dios único.

 

V, 116: Acordaos de cuando Dios dijo:“Jesús, hijo de María, ¿has dicho acaso a los hombres ‘Tomadme, junto a mi madre, como a dos dioses, prescindiendo de Dios’”? Respondió:“ ¡Loor a Ti! No me incumbe decir lo que no es verdad; si lo hubiese dicho, lo sabrías; tú sabes lo que hay en mi alma, pero yo no sé lo que hay en tu alma.

 

20: Dios tiene el señorío de los cielos, de la tierra y de lo que está entre ambos. Crea lo que quiere. Dios es poderoso sobre todas las cosas.

 

21: Judíos y cristianos dicen:”Nosotros somos los hijos, los amigos amados de Dios.” Responde: “¿Por qué os castiga por vuestros pecados? No, vosotros sois seres humanos de los que Él creó.”

 

69: Hemos lanzado contra ellos la hostilidad y el odio hasta el día de la Resurrección.

 

56: ¡Oh, los que creéis! No toméis a cristianos y judíos por amigos: los unos son amigos de los otros. Quien de entre vosotros los tome por amigos, será uno de ellos. Dios no conduce a la gente de los injustos.

 

* * *

XXXI, 15:Dios es Sutil; está bien informado.

 

18: ¡Modera tu paso! ¡Baja tu voz! La más desagradable de las voces es la voz del asno.

 

234: (…) Dios está bien informado de lo que hacéis.

 

256: (…) Ni la somnolencia ni el sueño se apoderan de Él.

 

VI, 59: (…) y no cae una hoja sin que lo sepa; no hay un grano en las tinieblas de la tierra ni una brizna, sea verde o seca que no estén registradas en un Libro explícito.

 

VI, 90: Di: “No os pido por ello un salario. El Corán no es más que una exhortación para los mundos.”

 

XXXVI, 29: No os llega un Enviado sin que se burlen de él.

 

LXXIII, 10: ¡Ten paciencia con lo que dicen! ¡Apártate de ellos con el bello desapego!

 

XVII, 92-97: Dicen: “No te creemos hasta que no hagas brotar una fuente de la tierra,

o que tengas un jardín de palmeras y vides a cuyo través discurran abundantemente los arroyos,

o hagas caer, sobre nosotros, el cielo a pedazos, o traigas manifiestamente a Dios y a los ángeles,

o tengas una casa llena de ornamentos, o asciendas al cielo(…)Responde:“¡Mi Señor sea loado!¿Soy algo más que un mortal, que un enviado?

¿Qué ha impedido a los hombres creer cuando les ha llegado la dirección, sino es el haber dicho:‘¿Dios ha mandado como enviado a un mortal?’”

Responde: “Si en la tierra hubiese ángeles que anduviesen seguros, les hubiésemos hecho descender, como enviado, desde el cielo, a otro ángel.”

 

XXXVII, 34: (…) cuando se les decía: “No hay Dios sino el Dios”, se enorgullecían y exclamaban: “¿Abandonaremos a nuestros dioses por un poeta poseso?”

 

LXI, 6: Recuerda cuando Jesús, hijo de María, dijo: “¡Hijos de Israel! Yo soy el Enviado que Dios os ha mandado para confirmar el Pentateuco, que me precedió y albriciar un Enviado que vendrá después de mí. Su nombre será Ahmad.” Cuando Jesús les trajo pruebas manifiestas, exclamaron: “Esto es magia evidente.”

 

XXVI, 221-24 ¿Acaso he de decirte sobre quién descienden los demonios?

Descienden sobre todos los embusteros pecaminosos

que explican lo oído, pero, en su mayoría, son embusteros;

descienden sobre los poetas.

 

LXIX: Esto son las palabras de un noble Enviado

y no las palabras de un poeta.

 

XXXVIII, 3, 4: (…)Los infieles dicen: “Este es un brujo embustero.

¿Ha hecho de los dioses un Dios único? ¡Esto es algo admirable!”

 

XXI, 4,5:

Mahoma dijo: “Mi Señor conoce la Palabra en el cielo y en la tierra. Él es el Oyente, el omnisciente.”

“¡No!─ responden los infieles ─. ¡Son sueños turbios! ¡Él lo forjó! ¡Él es un poeta!…”

 

XI, 16:

O dirán: “Lo ha inventado.” Responde: “Traed una docena de suras semejantes inventadas”.

 

XXI, 37-38: Cuando te ven los incrédulos, Mahoma, no te toman más que en burla. Dicen: “¿Es éste quien cita a vuestros dioses con menosprecio?”

(…) Os haré ver mis aleyas. ¡No me hagáis correr!

 

VII, 188: Di: “Personalmente no poseo provecho ni daño sino en la medida que Dios quiere. Si conociese lo oculto, tendría grandes bienes y no me tocaría el mal. Yo no soy más que un advertidor y un albriciador para las gentes que creen.”

 

XXXIX, 14: Di: “Se me ha mandado que sea el primero de los musulmanes.

Si desobedezco a mi Señor, temo el tormento de un día solemne.”

 

XLVI, 8: (…) no sé ni lo que se hará de mí ni de vosotros. Sólo sigo lo que se me ha inspirado. Sólo soy un amonestador manifiesto.

 

VI, 92:

Éste es un Libro bendito que hicimos descender confirmando los que teníais y a fin de que advirtieses, Mahoma, a la madre de las ciudades, La Meca, y a quienes están en sus alrededores. Quienes creen en la última vida, creen en el Corán y observan la plegaria.

 

LII, 29-30: ¡Instruye! Tú, por favor de tu Señor, no eres ni un adivino ni un poseso.

Dicen: “¡Un poeta! Esperémosle en el momento de duda de la muerte.”

 

LIV, 2: Si ven una aleya, se apartan y dicen: “Brujería ininterrumpida.”

 

33-34; 41: “Él lo ha inventado.”

Si son verídicos, que traigan un texto parecido a éste.

¿Tiene, junto a sí, lo desconocido para que ellos lo escriban?

 

LXX, 5: ¡Ten la bella paciencia!

 

XCIV, 5: ¡Junto a la estrechez está el desahogo!

 

III, 181: Libro luminoso. (Normalmente se refiere al Pentateuco, aunque a veces se incluyen los Salmos y el Evangelio: N. del T.)

 

LIX, 22, 23, 24: Él es Dios. No hay dios sino Él. Él conoce lo desconocido y el testimonio. Él es el Clemente, el Misericordioso.

(…) Él es el Rey, el Santísimo, el Pacificador, el Creyente, el Presente, el Poderoso, el Terrible, el Soberbio.

(…) el Creador, el Innovador, el Formador. Posee los nombres más hermosos.

 

LXVII, 14:

¿No conocerá a quien ha creado, si Él es el Sutil, el Bien informado?

 

III, 47: ¡Dios es el mejor de los intrigantes!

 

VIII, 30: Maquinaban mientras Dios maquinaba, pero Dios es el mejor de los maquinadores.

 

II, 24: Dios no se avergüenza de poner por parábola un mosquito o lo que es superior.

 

IV, 40:

Dios no ama a quien es soberbio, vanidoso.

 

44: Dios no es injusto ni en el peso de una hormiga.

 

 

* * *

 

IV, 32: (…) el hombre fue creado débil.

XC, 4:Hemos creado al hombre en la miseria.

XVII:El hombre es muy atolondrado.

XXI, 38: El hombre fue creado de impaciencia.

 

XXXIX, 22: ¿No has visto que Dios ha hecho descender agua desde el cielo y que la conduce a fuentes ocultas entre las entrañas de la tierra? Luego, con ella, hace brotar cereales de distintas especies; en seguida se agostan, los ves palidecer y pasan a ser briznas secas. En esto hay una Instrucción para los dotados de entendimiento.

 

XLIII, 14: (…) Cierto, el hombre es ingrato declarado.

 

* * *

 

IV, 134: (…) sed testimonios de Dios, aunque sea en detrimento de vosotros mismos, de vuestros padres, o de vuestros parientes, sean ricos o pobres, pues Dios está antes que ellos.

* * *

V, 102:

Dios no ha instituido ni bahira, ni saiba, ni wasila ni ham. (1) (bahira: Animales que se dejaban ir sueltos en honor de los ídolos. Su madre se llamaba saiba.─wasila: Cabrito que no se sacrificaba por haber nacido junto a una hembra.─ham: Camello al que no se cargaba ni se le cabalgaba).

* * *

 

XX, 71-72: Dijimos: “¡No temas! Tú eres el más poderoso:

¡Echa lo que tienes en tu diestra! Engullirá lo que han fabricado. Lo que han fabricado es artificio de brujo y, dondequiera que va, el brujo no es afortunado.”

 

XXVI, 37: En el momento preciso del día designado, se reunieron los magos.

 

42-48: Moisés les dijo: “¡Echad lo que vosotros echáis!”

Echaron sus cuerdas y bastones, y dijeron: “¡Por el poder del Faraón! ¡Nosotros seremos los vencedores!”

Echó Moisés su bastón, y he aquí que engulló lo que habían metamorfoseado.

Los magos cayeron postrados,

Diciendo: “Creemos en el Señor de los mundos,

En el Señor de Moisés y Aarón”

El Faraón preguntó: “¿Creéis en él antes de que yo os haya dado permiso?”

* * *

 

XXXVII, 39; 44-47: (…) los servidores devotos de Dios.

Entre ellos circulará en ruedo la copa llena de agua corriente,

blanca, dulce al paladar de los bebedores;

no contendrá embriaguez ni se embriagarán de ella.

Tendrán vírgenes de mirada recatada, con ojos como huevos de avestruz semiocultos.

 

XLIII, 51, 52, 53, 54: Los piadosos estarán en un lugar

entre jardines y fuentes;

vestirán raso y brocado; estarán sentados frente a frente.

 

LII, 19: Se les dirá: “Comed y bebed, en recompensa de lo que hacíais,

Reclinaos en estrados alineados.” Los casaremos con mujeres de ojos rasgados, huríes.

 

XLVII, 16-17:

Imagen del Paraíso que se ha prometido a los piadosos: En él habrá ríos de agua incorrupta, ríos de leche de composición inalterable, ríos de vino que serán delicia de los bebedores y ríos de miel límpida. Los creyentes tendrán toda clase de frutos y perdón procedente de su Señor. ¿Quién esté en este jardín de sueño será comparable a quien permanezca eternamente en el fuego? Beberán agua hirviente que les destruirá las entrañas.

 

LV, 46, 56, 58,70, 72,78: Quien haya temido el emplazamiento de su Señor, tendrá dos jardines.

En ambos habrá mujeres de mirada recatada: antes de ellos no las habrá tocado ni hombre ni demonio.

Ellas serán como rubíes y coral.

En ambos habrá vírgenes excelentes, hermosas.

Huríes enclaustradas en pabellones.

 

LVI, 15-19; 26-37: En estrados incrustados de oro y pedrerías

se reclinarán enfrentados.

Entre ellos circularán garzones inmortales

con cráteras, aguamaniles y vasos con bebidas refrescantes

que no les amodorrarán ni les embriagarán.

Los compañeros de la derecha, que son los compañeros de la felicidad,

estarán entre azufaifos sin espinas,

entre acacias alineadas,

sombras extendidas,

agua corriente

y abundantes frutos

que no estarán cortados ni prohibidos.

Estarán echados sobre tapices elevados.

Las huríes, a las que hemos formado,

a las que mantenemos vírgenes,

coquetas, de la misma edad,

pertenecen a los compañeros de la derecha.

 

LXXXIII, 18-28:

¡No! El libro de los puros estará en el Illiyyon.

¿Qué te hará entender lo que es el Illiyyon?

Es un escrito marcado

al que contemplarán los allegados a Dios

los puros estarán en un Paraíso de ensueño,

reclinados en divanes, contemplando

─ en sus rostros verás una frescura de ensueño ─;

Se les escanciará vino generoso, sellado

─ su sello será almizcle, ¡aspiren a él los que aspiran!─,

Al que se le habrá mezclado agua de Tasnim

─ fuente de la que beberán los allegados a Dios.

 

* * *

 

XXXVIII, 71-79; 85 (…) tu Señor dijo a los ángeles: “Yo voy a crear un ser humano de barro.

Cuando le haya modelado y haya insuflado en él parte de mi Espíritu, ¡caed, ante él, postrados!”

Todos los ángeles se postraron,

excepto Iblis. Éste se enorgulleció y estuvo entre los infieles.

Dios preguntó:¡Iblis!¿Qué te ha impedido postrarte ante lo que he creado

con mis dos manos?

¿Te has enorgullecido, o estás entre los soberbios?”

Respondió: “Yo soy mejor que él. A mí me creaste del fuego y a él le has creado de barro.”

Dios exclamó: “¡Sal del cielo! ¡Tú eres lapidable!

¡Caiga sobre ti mi maldición, incesante hasta el día del Juicio!”

“(…)¡Digo que llenaré el Infierno contigo y con los que te sigan!”

 

VII, 10-17: Os hemos creado, a continuación os hemos formado, en seguida dijimos a los ángeles:

“Postraos ante Adán.”Todos se postraron, con excepción de Iblis, que no estuvo entre los que se postraban.

Dios preguntó: “¿Qué impide que te postres, cuando te lo mando?” Respondió:“Yo soy mejor que él. Me creaste de la luz, y a él le has creado de barro.”

Dios dijo: “Baja del Paraíso, pues no es propio que te enorgullezcas en él”.

 

LXXXVII, 11, 12, 13:

pero el malvado se alejará,

se asará en el gran fuego:

en él ni morirá ni vivirá.

 

LXXII, 8,9: Hemos rozado el cielo, pero hemos encontrado que se ha llenado de guardianes enérgicos y centellas.

Nos habíamos sentado en él en lugares apropiados para escuchar, pero cualquiera de entre nosotros que escuchaba, en el acto encontraba una centella enfilada.

 

XIV, 43-44: No consideres que Dios descuida lo que hacen los injustos. Únicamente los remite a un día en que tendrán los ojos desorbitados, fijos; la cabeza levantada, sin poder recuperar el parpadeo, y su corazón vacío. ¡Advierte a los hombres que les llegará el día del tormento!

 

XL, 3: (…) “¡El odio de Dios es mayor que el odio que sentisteis hacia vosotros mismos cuando fuisteis llamados a la fe y rehusasteis!”

 

XLI, 18-21: El día en que los enemigos de Dios sean reunidos en el fuego y conducidos hasta que lleguen a su centro, ese día darán testimonio contra ellos sus oídos, su vista y su piel como consecuencia de lo que hacían.

Preguntarán a su piel: “¿Por qué das testimonio contra nosotros?” Responderá: “Dios, Quien da el habla a toda cosa, nos ha concedido la palabra.”

(…) En la tierra no os ocultabais de tal manera que ni vuestro oído ni vuestra vista ni vuestra piel no fuesen testimonios en contra vuestro. Creíais que Dios no sabría la mayor parte de lo que hacíais.

 

LVIII, 8: ¿No han visto que Dios conoce lo que hay en los cielos y en la tierra? No hay secreto entre tres sin que Él sea el cuarto, ni entre cinco sin que É sea el sexto, ni de mayor o menor número que ésos sin que Él esté con ellos dondequiera que se hallen. Luego, el día de la Resurrección, les informará de lo que hayan hecho. Dios es, sobre toda cosa, omnisciente.

 

IV, 59: Realmente, a quienes no creen en nuestras aleyas, los quemaremos en un fuego, y cada vez que su piel se queme, les cambiaremos la piel por otra nueva, para que paladeen el castigo. Dios es poderoso, sabio.

 

LII, 1-7: ¡Por el monte Sinaí!

¡Por el libro escrito!

¡Por el pergamino desarrollado!

¡Por el templo frecuentado!

¡Por el techo elevado!

¡Por el mar encrespado!

Ciertamente, el castigo de tu Señor tendrá lugar.

 

13-16: Ese día serán invitados, agriamente, a dirigirse al fuego del Infierno.

Se les dirá: “Este es el fuego en el que no creíais!

¿Es esto brujería o vosotros no veis?

¡Tostaos en él!

 

LXXXVIII, 2-7:

En ese día verás unos rostros humildes,

absortos, agotados,

soportando un fuego ardiendo;

no tendrán más comida que euforbio,

que no engorda ni aplaca el hambre.

 

60-66: ¿Es éste mejor hospedaje o el árbol Zaqum?

Le hemos puesto como prueba para los injustos.

Es un árbol que arranca del fondo del Infierno,

Cuyos frutos son como cabezas de demonios.

Los condenados comerán de él y se llenarán el vientre;

tendrán por bebida una mezcla de agua hirviente,

y luego volverán a reunirse en el Infierno.

 

XLIII, 43-48: Cierto, el árbol de Zaqum

será el alimento del pecador

como el bronce fundido hervirá en sus vientres,

como hervor de líquido en ebullición.

“¡Cogedlo!¡Llevadlo al nivel del fuego!

Luego ¡arrojad sobre su cabeza el tormento del agua hirviente!

¡Prueba esto! Tú, Tú eres el Poderoso, el Generoso.

Esto es aquello de lo que dudabais.”

 

XLVIII, 6:

Atormentará a los hipócritas y a las hipócritas; a los asociadores y a las asociadoras que mediten acerca de Dios con mal pensar: el círculo del mal cerrará sobre ellos, los maldecirá y les preparará el Infierno. ¡Qué pésimo Porvenir!

 

LVI, 40-43:

Los compañeros de la izquierda, que son los compañeros de la desgracia,

estarán en un viento ardiente, en agua hirviendo,

a la sombra de un humo espeso

ni fresco, ni bienhechor.

 

LXVII, 10:

(…) los huéspedes del fuego.

 

7, 8: (…) oirán crepitar el fuego, mientras arde

De tal modo que casi estallará de cólera.

 

XXXVIII, 55, 56, 57: (…) Pero los rebeldes tendrán el peor lugar de retorno:

en el Infierno se asarán. ¡Qué pésimo lecho!

“Gustad esto: agua hirviendo y exudado”.

 

XLIV, 10:(…) Quienes no creen en las aleyas de su Señor, tendrán un tormento rabiosamente doloroso.

 

* * *

LIII, 28: Ciertamente, quienes no creen en la última vida, dan a los ángeles un nombre de mujer.

 

 


NOTAS:
(1) Sigo a Carlyle y, naturalmente, el prólogo de J. Vernet a su traducción del Corán, de donde he tomado los fragmentos, in: El Corán, Óptima, cedido por Plaza & Janés Editores, 5ª edición, Barcelona, 2002.
(2) Ra’i-na: considéranos; unzurna: préstanos atención(N. del T.)

 

 

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