El lado femenino de la historia : Día de la mujer trabajadora. Un siglo después

Por Sandra Ferrer

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Ha pasado más de un siglo en el que, años tras año, de manera oficial, cada vez en más países del mundo, se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Desde que una mujer, Clara Zetkin [http://grandesmujeresenlahistoria.blogspot.com.es/2012/03/la-mujer-trabajadora-clara-zetkin-1857.html], propuso el 8 de marzo como fecha del calendario para celebrar y reivindicar algo tan básico como el derecho de la mujer a trabajar, han sido muchas las manifestaciones, celebraciones y reivindicaciones que se han hecho desde entonces. Corría el año 1910 y las mujeres por aquel entonces no podían votar, rara era la que sabía leer y mucho menos frecuente que hubiera llegado a conseguir estudios superiores.

Pero en aquellos primeros años del siglo XX ya hacía décadas que la mujer había entrado en las fábricas y siglos y siglos que había estado trabajando fuera de casa. Porque las mujeres, desde el inicio de los tiempos, han trabajado en dos ámbitos distintos, dentro del hogar, como madres y amas de casa, y fuera del mismo, en la tierra, en los talleres familiares, en las fábricas.

La declaración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora fue una manera de poner sobre la mesa, de hacer “oficial” algo que llevaba años y años sucediendo. Era el momento de empezar a regular, a reivindicar, a poner orden en la vida de aquellas mujeres que debían criar a sus hijos y a la vez sufrir largas jornadas de trabajo.

Clara Zetkin, la mujer que propuso la fecha de hoy para celebrar este día, fue una de las mujeres más importantes del movimiento socialista y obrero de la Alemania de finales del siglo XIX y principios del XX. Fue una de aquellas pocas mujeres que tuvo acceso a estudios universitarios y cuya sensibilidad hacia los más desfavorecidos la llevó a unirse al movimiento obrero alemán y a revolucionarios rusos exiliados. Clara Zetkin fue editora del periódico de mujeres “Igualdad” en el que insistía una y otra vez en la necesidad del trabajo femenino para la emancipación económica de la mujer.

 

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Desde la primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, las reivindicaciones han ido evolucionando, desde la petición de sufragio femenino, el derecho a ocupar cargos públicos, a formarse, a trabajar y a no sufrir ningún tipo de discriminación laboral.

No fue hasta 1975 que la ONU se unió a la celebración del 8 de marzo. Dos años después, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamaba el día 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. La adhesión de la ONU ayudó a que la celebración de este día se extendiera a muchos más países de los que hasta entonces lo habían celebrado llegando a adquirir un carácter mundial.

Ahora, en el siglo XXI, cuando parece que la mujer ha conseguido alcanzar el derecho al voto, poder estudiar en las universidad y acceder a altos cargos, como aquellas mujeres de hace un siglo reivindicaban, aún queda mucho camino por recorrer. Es cierto que se ha conseguido todo esto pero también es cierto que aún existe discriminación de sueldo y de cargo en muchos puestos de trabajo y que las mujeres, cuando quieren ser madres, se encuentran en muchas ocasiones, demasiadas trabas para conseguir compaginar ambas facetas de su vida, personal y profesional.

 

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One Response to El lado femenino de la historia : Día de la mujer trabajadora. Un siglo después

  1. Joshua 30 agosto, 2013 at 0:27

    A modo de curiosidad, te diré que el primer día de la mujer trabajadora, o para ser más exactos, la primera semana, fue hace muchos siglos. Dicha semana de descanso laboral y homenaje al trabajo femenino fue decretada por el rey Shulgi, segundo monarca de la III Dinastía de Ur (Sumeria), en recuerdo de su consorte Eanisha, la cual acababa de morir. Más tarde decretó una nueva semana de descanso y homenaje en honor de otra consorte difunta, Gemen-Ninlila.

    La razón de ello estaba en que ambas habían sido “empresarias” de éxito en su época (estamos hablando de hace unos 4.000 años). En Sumeria las mujeres podían heredar (lo mismo que sus hermanos), podían testar, desheredar al marido e incluso trabajar, poseer negocios propios y administrar sus propias riquezas. Podían estudiar (aunque era carísimo) y si el marido les pedía el divorcio (de los pocos derechos que el hombre tenía sobre la mujer en Sumeria) ellas se largaban con su dote íntegra y con todo aquello que hubiera producido la dote durante el matrimonio.

    Está claro que la sociedad sumeria se adelantó a su época. De hecho, el primer Shakespeare de la historia fue una mujer: Enheduanna. Y muchos libros de historia mienten como bellacos cuando dicen que el primer legislador fue Hammurabbi, porque la realidad es que el legislador más antiguo del que tenemos noticia fue una mujer: la reina Ku-Bao, de Kish.

    Buen artículo. Felicidades atrasadas.

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